Los recitales de los Redondos, hasta hace algunos años atrás, y los del Indio Solari actualmente, siempre sembraron polémica entre autoridades provinciales o municipales, vecinos y fans.
La impactante convocatoria de niños, jóvenes y adultos mayores de todo el país generan una especie de paranoia con una pizca de fobia en gobernadores e intendentes, principalmente, quienes hasta han llegado a cancelar shows por “miedo”. Por eso, es recurrente la imagen de ciudades blindadas con “escuadrones antibélicos” recorriendo las calles durante los días previos a una misa ricotera.
La escena que se vivió en San Luis fue completamente distinta. Por eso, así como desde la prensa se critica ese accionar exagerado, en este caso vale reconocer la apertura y el tacto que tuvo el gobierno provincial en la organización del evento.
Durante los días previos, la policía se limitó a realizar patrullajes preventivos, con controles más bien blandos, y el día del show la presencia de efectivos en los alrededores del estadio fue mínima.
“La verdad es que se están tomando todo, pero están tranquilos los chicos”, comentó una fuente policial off the record. Los encargados de supervisar que todo marchara en orden fueron en su mayoría civiles del “programa de inclusión social” del gobierno puntano.
Finalmente la fiesta ricotera se desarrolló en paz y sin incidentes mayores, lo que demuestra que, muchas veces, las medidas preventivas oficiales para este tipo de eventos han sido organizadas desde la ignorancia o el temor.