Éste es el tramo de la calle San Juan, donde todavía quedan unas pocas casas particulares. (Foto: Walter Moreno)
Hasta hace unos meses, en la calle San Juan, de Brasil al Norte, podía verse muy poco movimiento pese a que se trata de una arteria donde predominan los comercios. Es que en el tramo que va desde la plazoleta Barraquero hasta Morón se encuentra la extensa parte trasera del club Agua y Energía y los locales ocupados se alternan con varios más vacíos o en alquiler.
Sin embargo, la construcción y remodelación de algunos espacios y la instalación de nuevos negocios ha significado una mayor afluencia de personas e, incluso, algunos inconvenientes con el estacionamiento.
En agosto comenzaron a funcionar sobre San Juan, a metros del Casino Provincial, unas oficinas del Registro del Automotor, y esto provoca que de 8 a 12 haya un ir y venir permanente de personas que realizan trámites.
“Antes nos preocupábamos porque estábamos casi abandonados y ahora cuesta encontrar un lugar para estacionar. Hemos tenido que pintar de amarillo el cordón frente al negocio para que no estacionen y han aparecido chicos que cuidan los autos y los lavan”, graficó Enrique Roca, quien trabaja en un correo privado.
Algo similar plantea Jimena Farías, de una casa de repuestos para el automotor (un rubro que se prolonga por San Juan desde la calle Morón), cuando asegura que hasta hace un par de semanas los clientes encontraban un lugar para dejar su auto sin problemas, mientras que actualmente no les resulta tan sencillo.
Lucía Bernal, vecina de la zona, cuenta, mientras pasea a su perro, que hasta San Juan y Siria
-donde se levantan las torres- predominan los comercios y sólo hay algunos departamentos en los que viven estudiantes. Por eso, es una calle por la que no camina después del horario de comercio.
Otro de los locales que ha traído un movimiento significativo es una aseguradora que tenía en esa calle sólo la inspección, pero recientemente sumó las oficinas comerciales y de atención al cliente.
Enzo, uno de los guardias de seguridad de la empresa, indicó que cuando cierra el último negocio a las 21 no se observan peatones, pero que los fines de semana tanto San Juan como las arterias transversales se plagan de autos que estacionan quienes van a los boliches de la zona. También sostiene que son frecuentes los robos a estos vehículos. Por eso, el reclamo recurrente de los comerciantes es que se refuerce la iluminación.
De hecho, el sector más conflictivo es el que coincide con la parte de atrás del Club Agua y Energía, que sobre calle San Juan presenta una extensa pared, desde Barraquero a Morón. Oscar Villegas, quien tiene un comercio en esta área, explica que algunos locales en alquiler se van renovando en forma periódica pero que falta mayor desarrollo inmobiliario para aprovechar predios o inmuebles abandonados.
Pese a que la zona estuvo bastante dormida, se observan nuevos locales. MTN Bazar Gastronómico abrió sus puertas hace 3 meses, a pasos de la plazoleta Barraquero. Fernando Halpern explicó que si bien no está en el sector de bazares (la Cuarta Sección), el espacio tiene como ventaja la cercanía de accesos importantes y del microcentro, pero sin las complicaciones de estar en un punto muy céntrico.
Sin embargo, la apuesta de los comercios del lugar está en la ocupación de tres espacios, a metros de calle Barraquero. Allí se ha edificado un local con frente de piedra, en donde funcionarán oficinas del Juzgado Federal. También se está terminando otro que albergará una concesionaria de autos (ver aparte). Y queda un tercero que está disponible, aunque ya habría una repartición nacional interesada en utilizarlo.
Aldo Ghiretti, dueño de estas propiedades, explica que heredaron los terrenos y que han ido remodelando porque considera que la inversión puede traer cambios en la calle San Juan. De hecho, resaltó que tiene un ancho importante y las veredas también son amplias, además de estar a pasos de la avenida San Martín. Y cree en las potencialidades de la zona al punto que siempre está atento a un predio que pueda comprar.
Es un ícono de la historia departamental que fue donada al municipio en 1991 y desde aquellos años yace en el más completo abandono. Nuevo estudio decidirá el futuro del inmueble.