Viernes 10 de febrero de 2012 | 13:29 hs
Mueve multitudes con sólo un par de coordenadas, pero vive encerrado en su propia “Luzbola”. Como sea, el músico más convocante del rock nacional llega hoy a San Luis para encender tremendo show. Aquí, te anticipamos más detalles, toda la previa y algo de su historia post Redondos.
sábado, 27 de septiembre de 2008
Muchas veces me jacté de ser fiel, tomando a la fidelidad más como algo perverso que como una virtud. Agradezco a todos el grado de perversión que han tenido conmigo”. La frase, deslizada por el Indio Solari desde el escenario, ayuda a entender algo de ese fenómeno impresionante que lo pone -al borde de soplar los 60- en el centro del rock’n’roll del país...
Primero habrá que dejar algo bien claro: el Indio se quedó con la mística; mientras tanto, la idea de “mito viviente” lo sigue rodeando como un aura. Ese poder de atracción que arrastra a fans de todas las comarcas, de todas las edades, de todos los bolsillos, apenas comienza a respirarse la atmósfera de su recital ¿Hacia dónde?
El rockero oculto dio las coordenadas -27 de setiembre, Cuidad de la Punta- meses atrás, sobre el final de show anterior. De modo que la peregrinación rockera se ha puesto en movimiento, para celebrar hoy a su ídolo calvo.
Lógico, de todos modos: si pensamos que el hombre supo siempre custodiar su misterio bajo la curtiembre de un músico que las pasó todas y volvió para cantarlas.
Incluso sobreviviendo a su personaje, ése que en los años ‘80 y ‘90 brilló sobre el fuego de “Patricio Rey y Los Redonditos de Ricota”. Porque ahí, atravesando el cráter que va del under a la popularidad extrema, el Indio liberó canciones indestructibles -pequeños destellos del infierno cotidiano- que iluminaron ‘luzbélicamente’ la historia del rock nacional.
A partir de ellas, el artificio, la exageración, la noche, no fueron lo mismo: recuperaron su entidad de fantasía y dolor, para liberar la belleza escondida dentro del universo fatalista de los inadaptados.
Maldición, va a ser un día hermoso....
Hoy, en el estadio Juan Gilberto Funes, dentro de la Ciudad de la Punta (a 20 km de la Capital de San Luis) habrá una nueva “misa india”; es la tercera posta del año, después de los recitales que Solari y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado protagonizaron en Jesús María y Tandil.
Los 36 mil tickets que se pusieron a la venta (ésa es la capacidad del estadio) ya están casi agotados y la oferta hotelera de la provincia estará completa. Por eso, el municipio puso en condiciones un campo contiguo al estadio, para que sirva de camping a las huestes ricoteras. A su vez, se habilitarán más colectivos para los pasajeros que, por $ 2,50, quieran viajar de San Luis Capital a La Punta. Algo de control habrá: 100 policías, más 600 agentes privados.
Se espera que el primer acorde suene a las 22, lo que indica que, calculando las tres horas mínimas de viaje, las entradas estarán a la venta en Mendoza hasta las 19. Dos valores: $ 60 la general, $ 70 la platea.
Esta noche fundamental va a coincidir con la segunda noche del Pepsi Music, cuando se presentarán Catupecu Machu y Kapanga como números centrales.
En cuanto a este show de La Punta, todo hace suponer que habrá una selección impecable de canciones: casi todo “Porco Rex” a pulso, una decena de imprescindibles temas ricoteros y algunos de “Bingo Fuel”, coronados por el pogo multitudinario que suele desencadenar el ritmo de “Ji ji ji”.
El tesoro
Es sabido que Carlos Solari pasa los días en su casona del parque Leloir, rodeado de cámaras de seguridad y de perros: ahí está su “Luzbola”, el búnker creativo donde capta mordiscos de realidad que luego se transforman en temas/historias/dibujos, y donde graba sus últimas canciones. Ahí, también, está su pequeño hijo Bruno, al que le dedicó el debut solista de “El tesoro de los inocentes (bingo fuel)”.
Tiene una rutina casi tan extrema como natural: cada dos o tres meses, el Indio baja el puente y sale a revolucionar alguna población del interior, con esos recitales donde paran más de cuarenta mil, cincuenta mil almas...El ritual es así: al final de cada show, revela dónde y cuándo será el próximo. De modo que el rockero oculto puede manejar su propio calendario, su propio mapa, hasta su propio reloj.
Una maquinaria perfecta: Carlos Solari no necesita aparato publicitario ni productor ajeno ni nada más que, como diría Federico Moura, “poner el cuerpo y el bocho en acción”. A esta altura de su vida con la música, es capaz de desairar al monopolio, esquivar las taras del sistema y erguirse cien por ciento independiente.
Y sí: está atento tanto al montaje audiovisual del evento como al tema -nada menor- de que en cada posta no falte el sitio para acampar ni el pan ni el fiambre.
Y en medio de todo eso, proyecta su paradoja: es un gran músico popular y urbano que le tiene, sin embargo, fobia a la gente. Hay un tema de Porco Rex, “Veneno Paciente”, que tira unas textuales al respecto: “Me cansa tener gente alrededor /si no meto un trago llega el mal humor /Mentiras amables veneno paciente /y nada de lo que supimos desear”. Eso lo convierte en una estrella de rock rara: guardada, medio paranoica, autosuficiente.
Y un poco de ese clima de autoencierro hay en el nombre de su nueva banda: “Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”. Gaspar Benegas y Baltasar Comotto en guitarras, Marcelo Torres en bajo, Hernán Arramberri en batería, Alejo von der Pahlen en saxo y Ervin Stutz en trompeta y trombón, forman ese laboratorio de sesionistas que finalmente se consagraron al ex Redondo.
Con esa formación, se gestó el sonido de "El tesoro de los inocentes (bingo fuel)", el disco del regreso, en el que el protagonista (que se encargó de la "letra, música, arte de tapa, arreglos, producción y ruidos molestos") figuró como “Artista invitado”.
“Bingo Fuel” fue grabado en 2004. Al poco tiempo, ardió Cromañón.
Sólo te pido
“Que se vuelvan a juntar”. El deseo palpita en todos los ricoteros -y no tanto- que marchan hacia San Luis. Quizá, más como forma de estribillo contagiada de los show de Skay, que como manía.
Hace poco, el Indio recordó en una entrevista radial que el quiebre con Los Redondos vino porque “hubo ciertas fisuras en el contrato íntimo de la banda”. Para dejar en el aire cierta remota posibilidad de juntada, algo así como un “por ahora no, pero nunca se sabe”.
Mientras, su camino solista va cambiando la geografía y la densidad del país. No sólo por la atracción que provoca, sino porque sacó dos discos -El tesoro de los inocentes (bingo fuel) y Porco Rex (2007)- que son, en un punto, revitalizadores. Es lógico: el autor tiene un pasado como especialista en canciones indestructibles, por lo que su lírica siempre va más allá de lo obvio.
Aunque Enrique Symns (el escritor que solía leer sus monólogos en los recitales de Los Redondos) nos dijera hace poco que los discos de Solari no le gustaron para nada y que “el mundo sigue sufriendo muy lejos de sus canciones”.
Lo cierto es que hay un blog de fans que se ha encargado de compilar las mejores líneas: eso, porque admiran lo que el Indio hace con el rock: lograr que una imagen, que una mirada cercana a la noche, al amor, a la cotidianidad, echen por la borda siglos de filosofía.
Igual, persiste con la oscuridad, allí donde un lunfardo reinventado (“masturburguer”, “culeódromo”) impregna el imaginario irracional del comics, en especial a través de un puñado de historias y personajes tan directos como sus versos.
“Porco Rex” consolida su banda y vuelve a estrenar muchas canciones buenas, con tintes personales que dedica a su mujer Virginia o a sus amigos muertos, entre la clara presencia de las guitarras y remansos del tipo “Mientras el sol se muere”. Tiene 13 tracks, entre los que aparece la roqueada visceral del tema que da título al disco (“en manos de pavotes el sueño se quedó”, eso dice) y "Veneno paciente", el tema que canta a dúo con Andrés Calamaro.
El Indio revalida las experiencias de amor (incluso hay dos temas que parecen canciones de amor para dealers), tiene sueños borgeanos en los que se ve a sí mismo (Tatuaje), describe la invasión de las marcas (Nike, La chica del Blockbuster) y despabila, desde su Porco reino, la cultura rock. Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar