El Luli Ríos se lleva el balón frente a la marca de dos jugadores visitantes. El del León no tuvo un buen encuentro. (Patricio Caneo)
sábado, 27 de septiembre de 2008Si uno tiene en cuenta cómo se dio el partido, se puede decir que el punto es importante porque a 3’ del final el equipo perdía 2-1. Diferente es la cuestión si se analiza que el León armó un gran plantel y que anoche no tuvo el debut esperado.
Cualquiera sea la visión que se haga, cabe decir que la primera etapa arrancó con un San Martín enchufado. Tanto es así que en los primeros 15’ el local fue un huracán en busca de su blanco: Juan Castro. La primera ocasión se generó luego de un tiro libre del Beto Falcone que tuvo como destinatario a Gabriel Andrada, éste cabeceó y el “1” visitante se lució.
El peligro no pasó. En el rebote Patota Morquio tuvo su chance y nuevamente apareció Castro para impedir que el visitante se encontrara en desventaja enviando el frentazo del central al tiro de esquina. Dos situaciones claras que el León no aprovechó para manejar el trámite con más tranquilidad, pero no fueron las únicas porque tras el córner de Falcone, Demaría ganó en las alturas y estrelló su remate en el horizontal.
La visita había pasado el sacudón y con el correr de los minutos encontró espacios por el lado de Zafarana y con el juego del Bebe Fernández y las corridas de Gustavo Lima, 9 de Julio emparejó el trámite de las acciones y llevó el juego donde más le convenía, lejos de su arco. Sin embargo los de Testa no eran claros en los últimos metros, aunque supieron aprovechar un yerro de Panella para ponerse arriba en el marcador.
Fue un volver a empezar para el local que, lejos de sentir el golpe, fue en busca de la igualdad, la cual llegó cuando Andrada ganó de nuevo por el segundo palo y, al mejor estilo Aldo Pedro Poy, convirtió un golazo de palomita para dejar las cosas en pardas.
Para el segundo tiempo las cosas no se modificaron demasiado. San Martín siguió con su premisa de atacar en todo momento y erró más de lo que concretó. Careció de juego asociado y, para colmo de males, no tuvo claridad cuando le tocó aproximarse al área visitante, por lo que las pocas jugadas que el León generó fueron por arrestos individuales o por alguna equivocación de un rival.
En tanto, la visita con un Bebe Fernández muy inteligente le quitó ritmo al juego, apostando al juego por abajo y así generó lo más claro hasta ese momento cuando Acuña cambió por gol un centro del mendocino. ¿Historia liquidada? No. El León fue con todo lo que tenía y sesenta segundos más tarde encontró, con el “Chino” Marcelo Ríos, un empate con sabor a muy poco. Juan Andrés Azor - jazor@losandes.com.ar