Discuten en la UE la inmigración de especialistas

viernes, 26 de septiembre de 2008

Bruselas. Algunas naciones de la Unión Europea plantearon ayer sus dudas sobre la efectividad de un propuesto programa de visas de trabajo “Tarjeta azul” que pretende atraer a trabajadores especializados.

El ministro del Interior alemán Wolfgang Schaueble dijo que el plan, de ser aceptado por los ministros del interior y de inmigración de la UE, no hará mucho por atraer a los médicos, enfermeras, ingenieros o plomeros que necesita el bloque de 27 naciones.

El propósito del plan es ofrecer a esos trabajadores especializados una visa individual de varios años para trabajar y desplazarse libremente en la Unión, similar al permiso de trabajo estadounidense.

Pero el plan original ha sido atenuado para lograr un acuerdo entre todos los países del bloque.
El proyecto es un primer intento de la UE para regular conjuntamente la inmigración legal, prerrogativa que muchas naciones se resisten a compartir con sus colegas europeos. “Las expectativas sobre la Tarjeta Azul siempre han sido exageradas”, observó Schaueble. “Son los estados miembros los que tienen la responsabilidad de los mercados laborales y la Tarjeta Azul no cambiará eso. Tampoco debería hacerlo”.

Los ministros de la UE buscaban acuerdo para formular una definición común acerca de quién califica para la visa especial. La República Checa, Suecia y Hungría también manifestaron preocupación de que quienes entren con esa visa puedan provocar resistencia de los sindicatos locales.

Irlanda, Dinamarca y Gran Bretaña no se adhieren al plan porque prefieren manejar sus propias regulaciones inmigratorias.

No está claro cuánto papelerío debería llenar el solicitante. Uno de los objetivos del plan es facilitar el proceso habitualmente complicado para conseguir permisos de trabajo y sobre todo de residencia.

Funcionarios de la Unión dicen que se necesita un solo sistema para todo el bloque a fin de asegurar que el continente compita con otros centros económicos como Estados Unidos, Canadá o Australia. Estos tres países usan permisos especiales para atraer mano de obra muy especializada.

“El principio es promover el movimiento de trabajadores altamente especializados”, dijo el ministro de inmigración francés Brice Hortefeux.

La medida que Francia, como presidente de la UE, desea adoptar para fines de año buscaría atraer a cientos de miles de profesionales de América Latina, Asia y Africa para trabajar y vivir en la UE por medio de una visa expeditiva a procesarse entre 30 y 90 días.

La visa de trabajo sería válida entre uno y cuatro años, aunque renovable por la duración del contrato de trabajo. Los receptores de la “Tarjeta Azul” tendrían derecho a beneficios sociales y otros beneficios laborales como los ciudadanos del bloque y, después de una inmovilidad inicial de dos años, podrían mudarse a otro estado de la unión en caso de conseguir otro trabajo. Agencia AFP

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