Educación

El humor en el aula mejora el rendimiento de los alumnos

Historietas o anécdotas son elementos que los docentes pueden usar en sus clases.

domingo, 21 de septiembre de 2008

"¿Qué es un estadístico? Es alguien que tiene su cabeza en un horno y sus pies en hielo y dice que, en promedio, se encuentra bien".
 
Este chiste, quizá más gracioso para unos que para otros, es una buena forma de introducir un tema que en principio no parece divertido: el aprendizaje de las ciencias. Este recurso es el que algunos docentes utilizan por iniciativa propia para que sus alumnos al evocar el chiste recuerden también, en este caso, el concepto matemático que hay detrás de él.

Lo primero que hay que aclarar aquí es que el humor como una herramienta más en el aula no es algo que esté instrumentado en la formación docente argentina, como sí sucede en otros países.

"Siempre usé el humor en mis clases y después me enteré de que en Europa era algo estudiado e investigado", explica Mónica Guitart, licenciada en matemáticas y docente de la facultad de Ingeniería de la UNCuyo.

Sin embargo, para Guitart la aplicación ha sido más que positiva ya que afirma que a la hora de rendir, sus alumnos logran un mejor desempeño. "A nivel universitario prácticamente no hay nadie que trabaje el humor. Yo soy matemática y en las ciencias exactas parece algo que está prohibido. Sin embargo, no son ámbitos diferentes, el humor puede estar en cualquier lugar. Podés comunicar con humor y la docencia es comunicación", agrega.

Pero ¿en qué beneficia el humor? "Lo primero y básico es que ayuda a crear un ambiente distendido y agradable. Está probado que cuando uno está en un ambiente así mejora el aprendizaje, la estimulación neuronal es mayor. En mi caso particular, el humor es un medio para que recuerden un concepto. Es súper ambicioso que a partir del chiste recuerden también el concepto", dice Mónica Guitart.

Para el psicopedagogo Alejandro Castro Santander, el humor es un recurso de motivación, algo que siempre debe estar presente para abordar una clase.

"Tengo que atraer la atención para poder empezar a trabajar con conceptos más difíciles que no entusiasman tanto. En ese sentido lo veo bueno, habla muy a favor del docente que lo aplica", afirma Castro Santander, y agrega: "Además involucra a los chicos en el proceso educativo, que es lo que falta en muchos docentes".

¿Humor para todos? Más de un docente debe estar imaginándose a sí mismo haciendo chistes frente a los alumnos y quizá descubriendo que no es para él.

"Tu personalidad hace a tu clase, y quizá alguien muy tímido o inseguro no lo haga, pero se puede hacer de otras maneras. Yo enseño probabilidades y abordo las distintas definiciones de probabilidad desde historietas de Quino. Si logran entender el chiste es porque tienen claro el concepto", dice Guitart, y sostiene que el humor como herramienta educativa puede ser aprendido si se oficializa su instrucción en la formación docente.

"En Argentina somos unos vinagres. Siempre digo que hay un déficit en la capacitación de los docentes que lleva a esta lejanía entre el que tiene que enseñar y el que tiene que aprender. Las estrategias de motivación para poder enseñar y que los chicos se predispongan a aprender son muchas. Me parece muy bien cuando un docente intenta ser creativo", asegura Castro Santander.

Permitido reír. Días atrás, Guitart daba una conferencia sobre el humor en la educación en el marco de charlas que ofrece el Instituto de Ciencias Básicas de la UNCuyo, y demostraba que con su personalidad no es difícil sacar una sonrisa reflexiva de algunos conceptos, pero reconocía que no es algo sencillo.
 
"Creo que si alguien no se siente bien usándolo no debe hacer humor, porque si no es como el que quiere contar un chiste y se olvida el final". También explicaba que los recursos son varios y para ejemplificar mostraba una frase que decía que "todo cuerpo sumergido en un líquido hace sonar el teléfono", en alusión a la famosa Ley de Murphy y parodia del Principio de Arquímedes.

También se sumaron ejemplos más universales como el cálculo de probabilidades de ganar una discusión que tiene un hombre sobre una mujer de acuerdo a su estado civil o la cantidad de maniobras que una mujer hace para estacionar el auto.

"Eso tiene que ver con favorecer el clima social escolar para que se produzca el hecho educativo", apunta Castro Santander y Guitart comparte el concepto: "Al crear un ambiente agradable, los chicos devuelven afecto, incluso en un ámbito tan formal y tan serio. La seriedad no es contraria al humor. Uno puede hacer humor en serio, uno puede trabajar el humor seriamente".
 
Sin embargo afirma que cuando comienzan las clases en ingeniería hay una situación que se repite inevitablemente: "Los alumnos siempre me miran como diciendo ¿nos podemos reír?".

Claudio Barros - cbarros@losandes.com.ar

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