Festejo. Alumnos y docentes de la Helen Keller, durante el acto de festejo realizado ayer en la escuela.
Un centro educativo es la suma de muchas voluntades, ocupando los primeros planos los alumnos, sus maestros, los familiares y la comunidad que apoya desde distintos planos. Esa integración de corazón, ganas de aprender y ayudas materiales y espirituales, se vivió en la fiesta del cincuentenario de la escuela N° 2-006 Helen Keller, pionera en la educación del niño ciego y disminuido visual de Mendoza, que comenzó a funcionar el día de la primavera de 1958.
En la víspera se realizó un emotivo acto en las instalaciones de Florencio Sánchez y Azopardo, de Godoy Cruz, donde la anfitriona fue la directora María Virginia Casale, con dos décadas al frente del meritorio establecimiento.
Hace medio siglo ese papel era cumplido por Elena Lusk y un puñado de maestras. El local no era el más adecuado y consistía en una casa alquilada por la DGE en Roque Sáenz Peña 1292, de Godoy Cruz, mientras que el presente es un edificio propio, realizado conforme a las últimas tendencias, es decir la escuela residencial de ciegos y disminuidos visuales. Está emplazado detrás de la delegación de la Comisión de Energía Atómica.
En la secuencia inicial de la ceremonia, fueron presentados ante el público y autoridades los abanderados, encabezados por Hernán Quiroga (16), acompañado de Gastón Guardia y Rocío Altamiranda. Para los tres, como el resto de sus colegas, "estudiar ha sido muy lindo...pero también difícil".
De los tiempos de la fundación del colegio es la profesora Margarita Vadell (no vidente, casada, dos hijos), cuya vida está estrechamente ligada a la institución que lleva el nombre de la destacada activista y oradora estadounidense sorda y ciega.
Margarita es locuaz y relata con lujo de detalles su participación y conocimiento institucional. "Pertenezco al grupo de los primeros egresados de la escuela. Corría 1958; por aquél entonces era como un clavel que tenía que reventar en la comunidad porque era demasiado el tiempo que se llevaba luchando para contar con este establecimiento".
Es su forma de hacer referencia a que desde la década del '40 ya se reunía gente voluntaria con personas ciegas adultas, para tratar de abrir la escuela, introducir el sistema Braille en Mendoza y promover la educación en las personas no videntes.
Margarita fue la persona más pequeña en ingresar de todas las que se educaron en la Keller. "Tenía 3 años cuando empecé. Al principio nos reuníamos para educarnos en aulas de escuelas especiales. La acción de voluntarios, entre los que figuraban personas ciegas y sus familiares y profesionales del medio, dio sus frutos en setiembre de 1958. Fue así que las personas ciegas encontramos nuestra inserción en el ámbito educativo".
Los primeros egresados de la escuela primaria de la Keller fueron seis adolescentes, algunos de los cuales habían perdido la vista y no habían podido completar su escolaridad común.
Dos integrantes de esa camada, Margarita y Ángel Cappello, que padecían de ceguera congénita, habían hecho estudios asistemáticos, ayudados por sus parientes. Lo que les faltaba era que el sistema los reconociera; por eso hicieron sus grados libres y terminaron egresando. También de ese grupo primigenio es Carmen Torres.
Al poco tiempo, Vadell, como ciega, y Elisa Gervilla, con baja visión, hicieron estudios secundarios. "Yo fui al Liceo de Señoritas y Elisa al Colegio Universitario Central (CUC). Luego me pasé a la Escuela Superior del Magisterio, de donde salí con el título de maestra normal bachiller".
Con ese título y una especialización en ciegos, Margarita volvió en 1966 a la escuela que la había promovido ocho años antes, como docente de grado y para volcar conocimientos y afectos en chicos que tenían su misma discapacidad.
Decidida a continuar con sus estudios, ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras, en la calle Las Heras, donde se diplomó como profesora y licenciada en Filosofía.
Trabajó en la Facultad de Antropología Escolar y luego en la entonces Escuela Superior de Formación Docente, de la Universidad Nacional de Cuyo, hoy Facultad de Educación Elemental y Especial.
La denuncia la presentó la propia ministra de Salud, Graciela Ocaña. Detectaron que los troqueles eran falsos.
Lo afirmó en la inauguración del Centro de Educación e Investigación en Lavalle. Los docentes privados anunciaron que también realizarán una medida de fuerza por tres días a la par de los estatales. Entre jornadas y paros los alumnos del nivel medio no vuelven a clases hasta el próximo viernes.