Carlos Sampayo:“Soy un escritor que a veces escribe sobre música”

Reconocido sobre todo como guionista de Alack Sinner y de otras notables historietas, Carlos Sampayo tiene también una obra literaria importante, en la que se destacan los libros dedicados a su otra gran pasión: el jazz. En 1999 publicó “Memorias de un ladrón de discos”, y ahora Edhasa acaba de editarle “Nuevas aventuras de un ladrón de discos”. Sampayo habla aquí, en entrevista exclusiva, de este nuevo libro. Del cual publicamos, además, un fragmento.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Ariel Búmbalo

Para los amantes del cómic será fácil reconocerlo. Carlos Sampayo es el guionista del clásico Alack Sinner, que comenzó sus andanzas en la revista italiana AlterLinus allá por 1975, alcanzó varias ediciones en revistas y libros europeos y pasó por las páginas de nuestra Fierro.

Con José Muñoz, el ilustrador, hizo también otra tira inolvidable: Sudor sudaca. Y con Solano López, el Comisario Evaristo.

Pero Sampayo, tan reconocido como guionista, tiene también una importante obra literaria entre la ficción y el ensayo, con títulos como El lado salvaje de la vida (1991), El año que se escapó el león (2000) y una serie de obras eruditas que apuntan a la música: Los cien mejores discos del jazz (1994) o el Diccionario del jazz (1996), en los que dio rienda suelta a su otra pasión (los títulos lo dicen): el jazz.

Y entre ellos, dos obras clave: Memorias de un ladrón de discos (1999) y ahora Nuevas aventuras de un ladrón de discos, que acaba de editar Edhasa y que es el motivo de esta entrevista a la que Sampayo accedió en su reciente paso por Buenos Aires.

-¿Cómo describiría y cómo definiría estos dos libros suyos? Me refiero, claro, al Memorias de 1999 y a este que acaba de salir.

-La verdad, no sabría describir lo que ya está escrito. Aventuras es una continuación de Memorias, en sentido cronológico, aunque el eje central, la percepción de la música (y de la "realidad" a través de la música), es la misma. Entre un libro y el otro hay nueve años de pausa, en la que estuve escribiendo.

-Al escribir estas obras, ¿pensó en algún lector específico? Algo así como un escucha calificado del jazz con quien compartir sus gustos y disgustos.

-No hay un lector específico. No está dirigido a conocedores. Más bien a lectores que quiero que me conozcan, como escritor y como persona (si eso fuera posible a través de un texto). Como sabrá, el libro se conduce a través de la referencia musical, específicamente jazzística, pero habla de otras cosas. O, al menos, intento hablar de otros asuntos, como la percepción del arte, la política, el amor, el exilio y la amistad. Memorias era un libro de alguien cuyo destino era expatriarse; Aventuras son las andanzas de un expatriado en la época más triste de nuestro país.

Si este libro cae en manos de alguien que no tiene nada que ver con el jazz, y sigue la lectura, me sentiré feliz porque habré hecho algo, algo mínimo, para que ese alguien se entere de algunas cosas que quizá desconozca.

-¿Cómo se definiría usted en relación con la música? (Aparte, digamos, de la definición implícita en el título de ambos libros.) Es decir: crítico musical, melómano, escritor que extraña el no haber sido músico...

-Ninguna de las tres cosas. No soy crítico musical porque no dispongo de los instrumentos como para serlo; a veces pienso en la música en cuanto expresión humana y trato de entender la percepción (sus modos) y reflexionar sobre ello escribiendo (es el caso de los artículos y ensayitos que hay al final del libro). No soy melómano, en el sentido más o menos patológico, sino alguien que a veces disfruta con las cosas bien hechas, y no sólo música. Ni echo de menos no haber sido músico porque nunca me lo propuse. Soy un escritor que a veces escribe sobre música, como en este caso.

-Usted hace frecuentes referencias a un modo de escuchar música que es el de alguien que se formó en las décadas de los '50, '60 y ‘70. ¿Qué siente y piensa ante las nuevas maneras de recibir la música? Es decir: mp3, mp4, videoclip y demás.

-Supongo que la respuesta está en el libro mismo. Tengo algunas reticencias con la música asociada con la imagen. Lo demás me parece válido, aunque yo me atenga al modo tradicional de escuchar.

-Si es posible, su percepción del jazz hoy (¿hay nuevas corrientes, surgen nuevos músicos capaces de recrear el legado de grandes como Ellington, Monk, Coltrane, Davis… ?)

-Ya escribo en Aventuras que todo lo que ocurre en jazz desde la disolución de las formas en los años ’60, es una recapitulación. Pero, ¿no ocurre con todas las formas del arte y la expresión? Han sucedido cosas interesantes en los últimos 40 años, pero yo no he encontrado nada tan significativo como la música de los nombrados. El de Davis es un caso aparte, de cuya "evolución" tengo una opinión, cuanto menos, escéptica.

-Por último, algo sobre este regreso suyo a la Argentina... Lo que ha podido percibir, sus sensaciones, quizá -recurriendo a la clave en que están escritas las “Memorias...”- la música con la cual podría asociarlo...

-Soy de Buenos Aires, del Río de la Plata. Una zona signada por algo que fue, o pudo haber sido, y de la que el tango, una música que no ha evolucionado, es el perfecto marco sonoro. Soy aficionado al tango aun comprendiendo su estancamiento. El tango no ha disuelto sus formas (quizá el que más se acercara a comprender esa necesidad fue Eduardo Rovira, pero como tantos talentos en este país maltratador de sus artistas, fue asesinado por el olvido). El marco del jazz, que ha sido y es universal, no puede asociarse con esta ciudad.

No he regresado a Argentina… aún. Quizá en un futuro me aproxime, tal vez cuando me disuelva yo mismo.

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