El embajador de Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg, afirmó hoy al despedirse de la prensa que su expulsión decidida por el gobierno boliviano "podría tener efectos serios en muchas formas", incluyendo en la lucha contra el narcotráfico.
"Está decisión podría tener efectos serios en muchas formas que al parecer no se han evaluado apropiadamente", dijo Goldberg, que leyó un comunicado en su última acción oficial en Bolivia, porque retornará a su país hoy mismo.
Particularmente se refirió a la lucha contra el narcotráfico, a la que su país apoya con ayuda económica y logística con un promedio anual superior a los 100 millones de dólares.
El tráfico de drogas "es un problema que tiene que ser enfrentado con determinación, antes que esta plaga se expanda aún más en nuestras sociedades", afirmó.
"Juntos podemos afrontar este problema pero sin colaboración vamos a fracasar", agregó.
"La decisión del presidente Morales de bajar el nivel de nuestras relaciones bilaterales constituye un grave error", en una relación diplomática que se ha mantenido "históricamente por más de un siglo", insistió.
El embajador estadounidense negó las acusaciones que usó el gobierno boliviano para justificar su expulsión, de participar de un complot contra el presidente y de apoyar los anhelos autonomistas de cinco regiones de Bolivia.
"A todos los bolivianos me gustaría decirles que las acusaciones que se hicieron contra mí, contra la embajada, contra USAID, contra mi país y contra mi pueblo son completamente falsas e injustificadas", afirmó.
A su juicio su labor al frente de la embajada estadounidense fue para apoyar "la democracia y el desarrollo de Bolivia, aunque algunos no quieran reconocerlo".
Goldberg admitió que "a pesar de sus mejores esfuerzos" las relaciones con el gobierno boliviano no mejoraron, y expresó su deseo "de que los bolivianos encuentren soluciones (a sus conflictos políticos) en el espíritu de unidad, consenso y paz".
Ojalá la relación entre Estados Unidos y Bolivia "mantenga sentimientos de amistad y respeto", deseó.
Goldberg fue expulsado por el gobierno de Evo Morales acusado de promover la división del país al respaldar a la oposición de derecha que desató estos días un clima de grave violencia en cinco regiones de Bolivia, decisión que Estados Unidos replicó expulsando al embajador boliviano en Washington, Gustavo Guzmán.
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