El huracán Gustav dejó destrucción e inundaciones en su travesía por Cuba con vientos de 240 km/h, y se enrumbó amenazante hacia el Golfo de México y Nueva Orleans (sur de EEUU), tras dejar 85 muertos en el Caribe.
El ojo del poderoso huracán Gustav estaba anoche a punto de salir de territorio cubano por el municipio de La Palma, en el norte de Pinar del Río, tras embestirlo por el municipio sureño de Los Palacios, 100 km al oeste de La Habana, según informes meteorológicos.
"Cuando salga al mar y avance al Golfo de México existen condiciones para que se siga desarrollando y podría llegar a categoría 5" (vientos de 250 km/h), máxima en la escala Saffir-Simpson, dijo el meteorólogo José Rubiera, en coincidencia con el Centro Nacional de Huracanes de Miami (NHC).
Hasta el cierre de esta edición no se reportaron muertos en Cuba, aunque sí causó algunos heridos leves. Pero el panorama era desolador en algunos pueblos de Pinar del Río, Isla de la Juventud y La Habana, con inundaciones, muros derrumbados, casas y vías destruidas y árboles y tendidos eléctricos caídos.
Más de 250.000 personas fueron evacuadas en todo el oeste cubano, sobre todo en pueblitos costeros de Pinar del Río como Carraguao (por donde entró el ojo del huracán), Cortés, Bahía Honda y Candelaria, y en el sur de La Habana como el pueblito de Batabanó y Playa El Cajío.
"Vine a buscar a mi hija porque aquí el agua llega al pecho", dijo temprano Roberto García, de 61 años, mientras cargaba muebles en un tractor en Batabanó, desde entonces un pueblo fantasma.
El oeste del país quedó a oscuras y en Ciudad de La Habana algunos árboles y postes quedaron en el suelo. Desierta y con sus habitantes resguardados en sus viviendas, La Habana fue azotada con vientos y lluvias intermitentes.
Desde temprano, los capitalinos se agolparon en las tiendas para comprar alimento, agua y velas. "Ojalá que no me tire la casa", dijo un hombre de 50 años, cuando reforzaba en la mañana su desvencijada vivienda en La Habana Vieja, Patrimonio de la Humanidad, donde se temen derrumbes de edificios.
La "alarma" ciclónica regía para todo el oeste cubano, incluida Matanzas, donde está el polo turístico de Varadero (150 km al este de La Habana). Unos 1.200 extranjeros fueron evacuados de cayos en la costa sur de Cuba.
Según Rubiera, los vientos más fuertes afectaban La Habana, Ciudad de La Habana y Pinar del Río, y en algunas zonas las olas eran de "entre 3 y 5 metros", y las penetraciones de mar alcanzarían los 5 km en la noche.
Todo el transporte aéreo nacional, marítimo y terrestre fue suspendido, pero se mantienen los vuelos internacionales.
A su paso por el Caribe y rumbo a Estados Unidos, Gustav dejó al menos 66 muertos en Haití, 11 en Jamaica y ocho en República Dominicana, más miles de desplazados y destrozos en cultivos, viviendas, puentes y carreteras.
Antes de la temida llegada de Gustav, los habitantes de Nueva Orleans dejaban la ciudad, una evacuación dirigida por las autoridades preocupadas por no repetir los errores cometidos durante el paso de Katrina en 2005, que dejó 1.500 muertos.
El presidente estadounidense, George W. Bush, declaró emergencia en Luisiana y Texas. Y aseguró también a los gobernadores de Mississippi y Alabama el apoyo del gobierno central.
Agencia AFP
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