Ex canillita. Guillermo muestra algunos periódicos que guarda en cajas en su casa.
"Uno de los diarios más extraños que tengo en mi colección es un ejemplar del Daily Planet (El Planeta), el periódico para el que trabaja Clark Kent, el personaje que se convierte en Superman", cuenta Guillermo Matus (41), un apasionado coleccionista de diarios, y sigue: "Obviamente ese es un diario de ficción, pero para el estreno de la película los productores editaron un número que se repartió por Nueva York y conseguí que me mandaran un ejemplar".
Guillermo trabaja en el área de Contabilidad de la comuna de San Martín y parte de sus ratos libres los dedica a coleccionar periódicos. Lleva años haciéndolo y en la actualidad tiene más de 400 diarios de 82 naciones distintas, y dice que no piensa parar hasta alcanzar, al menos, los 200 países.
"Te diría que los diarios me gustan de pibe, de la época en que fui canillita y me acostumbré a tenerlos en la mano, a pasar sus hojas y a leerlos", dice el hombre, y recuerda que uno de los primeros ejemplares que integró de su amplia colección fue un número de La Tarde, de Tucumán, que le acercó su padre a principios de los años '80.
Pero Guillermo siente que se volvió un coleccionista recién a partir del año 2000, cuando Internet se volvió popular y convirtió al planeta en algo poco más grande que un barrio.
"Estoy siempre mandando correos electrónicos a distintos diarios del mundo. Tengo una nota que armé en inglés y en castellano, y es la que mando a todos lados pidiendo que me envíen algún número. Gracias a Dios, muchos de ellos me han contestado y me han mandado algún ejemplar", cuenta el hombre, y sigue: "A un diario que le tengo mucho cariño es al Nuevo Siglo, de San Diego, en los Estados Unidos, porque me mandaron el primer número que salió a la calle".
La familia y los amigos de Guillermo saben que no pueden volver de un viaje largo sin traerle algún diario del lugar que visitaron.
Incluso el intendente Jorge Giménez se acordó de su pasatiempo y luego de un viaje que realizó a Rusia hace un par de años, le regaló algunos ejemplares de aquellas tierras.
- ¿Gasta mucho dinero en comprar diarios?
- Prácticamente nada porque la mayoría me los envían gratis, incluso hasta con algún regalo, como me pasó con Esquina, de Costa Rica, que me llegó con una agenda; o uno de San Pablo, que me llamó una secretaria a mi casa para saber si ya tenía la encomienda. De todos los diarios que pedí por Internet, solamente la gente de El Territorio, de Misiones, me quiso cobrar, me dijeron que tenían que justificar el gasto.
Guillermo tiene diarios de todas las provincias de la Argentina y de todos los países de América, salvo del Perú. "Les mandé un correo a todos los que encontré, incluso me comuniqué con la Embajada y con el Consulado, pero no he tenido suerte".
Por falta de espacios, Guillermo guarda sus diarios en distintas cajas, y tiene planes de organizar una exposición en la Casa de la Cultura de San Martín. "La estoy armando con los más importantes o curiosos y con fichas explicativas".
Entre las muchas anécdotas que le ha dejado su pasatiempo, Guillermo cuenta algunas bastante particulares: "Una vez, en un diario que me llegó de un pueblo polaco, en el que obviamente no entendía nada, veo en un párrafo la palabra 'Aurora'. Averiguando supe que la sinfónica de Polonia iba a interpretar nuestra canción patria en su repertorio.
También me pasó ver una foto de Mercedes Sosa en un diario de Bosnia o una publicidad del programa televisivo Los Roldán en un periódico de Hungría. Eso para no hablar de las notas de tango o sobre nuestros deportistas".
Dice que la mayoría de los diarios que tiene son tabloides, pero que unos cuantos conservan el tamaño sábana. "A esos los veo serios y distinguidos. Los más grandes que tengo son sudafricanos y también alemanes, esos son enormes. Entre los alemanes hay algunos que se siguen imprimiendo en blanco y negro, y es por una cuestión de estilo y no de presupuesto".
El coleccionista de San Martín asegura tener ejemplares de los diarios más importantes; cuenta que las figuritas difíciles están en Oriente Medio, y que muchas veces la respuesta depende de quién abra el correo que él manda, o de que su mensaje no termine borrado en medio del correo basura. "No importa, voy a seguir insistiendo. Cada vez que llega uno, me siento como un pibe con juguete nuevo", cierra.
Cerca de 400 visitantes recibe esta zona por fin de semana, entre paseantes, atletas y parapentistas. Muchos se reúnen en la base para pasar un buen rato entre amigos.