El motivo de su reunión no es claro. Una declaración de la capital informaba que era con el fin de discutir “problemas en aumento dentro del mundo criminal”. Algunos enterados hablaron de un conflicto entre los jefes del crimen en Moscú y de una guerra del mundo clandestino en el horizonte, misma que evocaba las sangrientas batallas de una década atrás.
Cualquiera que fuera la razón, cuando dirigentes de la elite criminal de Rusia se dieron cita en un yate en el río Moscú, en fecha reciente, la policía se movió rápidamente para detener la reunión.
Con pasamontañas negros y sus armas desenfundadas, integrantes de un comando descendieron de golpe desde un helicóptero sobre el techo del yate, dando comienzo a un frenesí mediático cuando detuvieron brevemente a 37 hombres conocidos como Vory v Zakone, o algo similar a “hermanos del crimen”.
Una casta similar a la mafia forjada en el Gulag soviético, la vory v zakone conserva un sitio venerado en el folclore criminal de Rusia, algo parecido a las notorias Cinco Familias en los anales del crimen de Nueva York.
Si bien la influencia de la vory al parecer ha menguando, los rusos han tenido afinidad con el grupo desde hace ya largo tiempo atrás, quizá debido a que ha llegado a simbolizar la oposición a lo que, con frecuencia, son arbitrarias prácticas políticas y legales, comentan académicos y otros expertos.
Tras el colapso de la Unión Soviética la vory v zakone “encontró platino”, dice Andrei D.
Konstantinov, periodista y novelista que ha escrito sobre las subculturas criminales. “Todos empezaron a cantar acerca de este tema, hablaban al respecto, empezaron a filmar series por televisión, a escribir libros”, sostuvo. “Se puso de moda”.
En los últimos 15 años, la vory se ha extendido por todo el mundo, desde Moscú hasta Madrid y de Berlín a Brooklyn. Está involucrada en todo, desde robo menor hasta ardides para lavar miles de millones de dólares, al tiempo que sus integrantes actúan como juristas extraoficiales entre facciones del crimen ruso en conflicto.
Surgida de los campamentos de prisioneros de Stalin, la vory creció hasta convertir a sus integrantes en barones criminales que mantenían el orden en los Gulag y gobernaban los oscuros huecos de la vida soviética más allá del alcance de la KGB. Si bien el Partido Comunista tenía un control firme del gobierno y la sociedad, este grupo tenían algo similar a un monopolio sobre el crimen.
Con su propio código de ética, jerarquía e incluso lenguaje, ellos formaron una sociedad en oposición al rígido conformismo soviético, sobreviviendo de robos y tratos en el mercado negro cuando no estaban en la cárcel.
Cuando la Unión Soviética se vino abajo, la vory surgió de la desgarrada periferia del país para explotar el caos legal.
Al decir general, se infiltraron en los principales estratos políticos y económicos, al tiempo que se pusieron al mando de una pujante mafia que se extendió entre asesinatos a lo largo de países post soviéticos.
Los medios de comunicación en Rusia cubrieron la sorpresiva redada en el yate el mes de julio, con lo que, al parecer, fue cierto deleite. Los principales canales mostraron escenas de fuerzas especiales haciendo marchar en una sola fila a los gángsters esposados hasta autobuses que los esperaban.
En su mayoría fueron liberados más tarde, por falta de pruebas que los vincularan con algún crimen. Las autoridades no explicaron la razón por la cual efectuaron la redada si no contaban con bases para entablarles cargos a los detenidos.
Algunos especularon que un importante jefe del crimen, Tariel Oniani, había organizado la reunión con el propósito de discutir un conflicto con un don rival, Aslan Usoyan, conocido como Abuelo Hassan. El altercado, afirman informes, amenazaba con estallar en una guerra total: “Habrá guerra y correrá sangre”, dijo el operador de vorvzakone.ru, portal de Internet que vigila las actividades de la vory. Solicitó mantenerse en el anonimato a causa de la delicada naturaleza de su trabajo. Agregó que Oniani estuvo en la reunión y había sido detenido, mas no Usoyan.
En una entrevista con el diario Vremya Novostei, “Abuelo Hassan” negó los rumores de una violencia inminente: “Nosotros somos personas pacíficas y no molestamos a nadie”, aseveró.
“Estamos por la paz, para que así seamos capaces de prevenir la ilegalidad”.
De hecho, la Vory ha sido vinculada a numerosos asesinatos brutales en el periodo posterior a la Unión Soviética. Las autoridades acusan a sus integrantes de ordenar los asesinatos y participar en secuestros e innumerables delitos de tipo financiero.
El nombramiento o selección para la sociedad de la vory implica una vida dedicada al crimen y tradicionalmente, la adherencia a un estricto código ético, comentó Alexsandr I. Gurov, experto en la vory que dirigió las unidades en contra de la delincuencia organizada por el Ministerio del Interior Soviético y la KGB. Actualmente preside la comisión de ética del Parlamento Ruso.
En comparación con la mafia en Italia, contrastó Gurov, la vory “tiene menos reglas, pero más severas”.
Los integrantes de la vory no deben tener nexos con el gobierno, dijo, lo cual significa que no pueden servir en el ejército o cooperar con oficiales cuando están en la cárcel. Deben haber cumplido varias condenas en prisión antes de ser elegibles. Asimismo, no deben contraer matrimonio.
Rara vez el origen étnico ha determinado quién puede unirse al club. Hoy día, afirma Gurov, incluso los que están activos dentro de Rusia, son de otros países post soviéticos y no son de origen ruso. Después vienen los tatuajes. Justamente como un icono de la iglesia ortodoxa de Rusia describe las obras pías de santos, los elaborados tatuajes que los vory ostentan detallan sus proezas criminales. De manera similar, indican rango y ocupación.
En la Rusia moderna, los integrantes de la vory tienen cierto atractivo, en parte debido a su asociación con la vida carcelaria: “Muchísima gente ha pasado por la cárcel, incluso aquellos que no han tenido una conexión particular con el mundo criminal”, destacó Konstantinov, el periodista. “Este es un tema que ha sido de suma relevancia para muchas familias”.
Esta intimidad con el encarcelamiento ha generado una cultura popular muy particular de Rusia, en la cual los vory y otros elementos criminales han tomado el escenario central.
En fecha reciente fueron a Hollywood, representados vívidamente en el filme “Eastern Promises” (Promesas del Este, de David Cronenberg) que ganó el máximo premio del Festival Internacional de Cine de Toronto el año pasado. Konstantinov dijo que el filme fue la descripción más precisa que hubiera visto.
De cualquier forma, a pesar de toda la celebridad, todo parece indicar que los vory ya no ostentan el poder que solían.
Según varios criminalistas de renombre, hacia finales de los años 80 y en los 90, a medida que el capitalismo iba penetrando, nuevos participantes criminales entraron al campo. Gurov dice que a diferencia de la mayoría de los vory, los líderes máximos entre los recién llegados contaban con educación universitaria, al tiempo que estos nuevos gángsters inundaban el vacío legal dejado por la caída de la Unión Soviética para hacerse de lucrativos fragmentos del destrozado imperio.
En las primeras etapas, esta nueva clase criminal trabajaba en conjunto con la vory, misma que contribuía como árbitro de las guerras entre pandillas que, durante los años 90, mancharon de sangre las calles de las principales ciudades de Rusia.
A lo largo de la última década, la vory ha sufrido de menguante influencia, dicen en términos generales algunos analistas, a medida que competidores con vínculos más firmes a los grandes negocios y el gobierno los sacaron de sus nichos tradicionales.
“Los vory aún tienen fuerza en las apuestas y el comercio al por menor, pero su importancia en la economía y sociedad de Rusia es más bien baja”, notó Vadim Volkov, catedrático en la Universidad Europea de San Petersburgo, quien ha investigado sociedades criminales en Rusia y la ex Unión Soviética.
Varían los estimados de sus números en Rusia. Rashid G. Nurgaliev el ministro del interior de Rusia, dijo en fecha reciente que apenas menos de 100 siguen activos en territorio ruso hoy día, aunque otros ponen en duda ese conteo.
“Esto es divertido pero no corresponde a la realidad”, opina Oleg B. Utitsin, editor de la sección sobre delincuencia del semanario Argumenty Nedely. “Nadie sabe cuántos son, ni siquiera la propia vory”.
La triste y trágica historia del toro Cleto que se enamoró de la luna Cristina, quien le confesó que para ella hay un solo sol. Que no es presidente ni vicepresidente, sino meramente ex.
“Los Kirchner son de sensibilidad conservadora. Sólo que, en este caso, se trataría de un conservadurismo vergonzante: prefiere llamarse izquierda aunque se ubique a la derecha del liberalismo”.