Miércoles 8 de febrero de 2012 | 05:53 hs
Llegó a los kioscos de Mendoza la primera revista de historietas local. Se llama “Hiroshima” y estalla.
domingo, 10 de agosto de 2008
La historieta, ese género “impuro”, que extrajo del arte plástico y la literatura sus concentrados expresivos para desarrollar un propio y particularísimo lenguaje, se ha convertido en la Mendoza de los últimos tiempos, en un proveedor de noticias.
Desde la aparición de la muestra “Historieta en Mendoza” -que se hizo en el ECA a principios de 2000- hasta hoy, los intentos ilustrados y sus creadores han ido abriéndose camino en múltiples formas: exposiciones en museos (en el MMAM, “La reina ilustrada” de cada año, es un caso), libros individuales o colectivos (los dos volúmenes de “Seres de leyenda”, de la gente del Círculo del Cuadrito, por ejemplo), foros de encuentro, blogs (http://e-librito.blogspot.com), fanzines (como “Vaselina” o “Haz Pro”)... Todos espacios generados por mendocinos.
Y, ahora: ¡una revista!, que vende en los quioscos; acompañada por la rendidora “Fierro”, de factura nacional.
La idea viene girando en la cabeza -y el tablero de dibujo- de Andrés Llugany desde hace unos cinco años pero sólo ahora pudo llegar al papel. ¿Motivos?, los de siempre: la falta de apoyo que tienen los proyectos culturales.
Pero, en el caso de esta revista, hubo otros escollos adicionales que están íntimamente ligados con su concepto. Y es que “Hiroshima” -tal su nombre- es una publicación temática que no tiene pudores a la hora de abordar (sobre todo desde el dibujo) los tabúes sociales; al menos así lo parece, si nos guiamos por el primer número dedicado al Sida. Es claro que tal virtud es un tropiezo más al momento de buscar financiamiento.
“Yo la presenté como proyecto para las becas y subsidios del Fondo Provincial de la Cultura, pero no pasó nada”, dice Andrés con una resignación, casi natural, que pasma.
Si bien su nombre no tiene más pretensión que la sonora (“lo elegí porque me gusta como suena esa palabra, nada más. Aunque surgió un personaje con ese nombre que estará en todos los números y es el que se enfrentará al tema en cuestión”, acota Llugany) “Hiroshima”, seguramente, será una bomba teledirigida hacia el debate. Pues los temas que se propone como disparadores de las historietas son controvertidos (el N° 2 hablará sobre el aborto).
“Nuestra intención no es generar polémica sino demostrar que la historieta es un método eficaz y viable para hablar de cosas serias -argumenta Andrés-. No hay una sola postura sino varias miradas, a favor y en contra”.
El staff de historietistas que participarán en cada número es variable. Ahora publican Pablo Pavezka (ligado al proyecto de forma permanente, tanto es así que el logotipo original de la revista le pertenece), Jorge Santillán, Jaime Suárez, Walter Cáceres, Helena Bosco Haussler, Abel Peñaloza, Antonio Castiñeira y Julio Cangialosi.
“En Mendoza hay muchos historietistas -comenta Andrés-. El problema son los guionistas: no llegan a cinco o seis, por eso es que yo estoy haciendo todos los guiones” (excepto el de “La noche más larga” que pertenece a Iñaki Rojas).
Drama, ciencia ficción, comedia, acción; todos los géneros son válidos en “Hiroshima” para hablar sobre el Sida. La publicación se compone de 9 historietas (en una sola entrega) y una tira cómica en la que una nena, llamada VIH, se tiene que carear con todo tipo de prejuicios.
Con gran variedad de estilos, y conflictos directos, “Hiroshima” comienza su vida editorial, con la pretensión de instalarse y crecer a través del tiempo. Patricia Slukich - pslukich@losandes.com.ar