Viernes 10 de febrero de 2012 | 12:57 hs
Devaluado el carisma de su amigo Tom Cruise, el protagonista de “Hombres de negro” y “Soy leyenda” es la nueva megaestrella de Hollywood. Hoy se estrena “Hancock”, en la que interpreta a un superhéroe en la lona.
jueves, 03 de julio de 2008
En los últimos años nada sustancial ha cambiado en la vida del simpático, aerodinámico y eternamente carismático Will Smith. Ni su estatura considerable ni su tradicional buena onda con los fanáticos y con la prensa (es famoso por arrancar siempre con chistes las entrevistas).
Sí, su índice de gloria y loor, que le ha favorecido el ascenso a ese Olimpo audiovisual con sede central en Los Ángeles, California. El joven rapero se perfilaba como seductor vendedor de singles, pero ha madurado en artista poderoso sobre la base de superproducciones como “Día de la independencia” (1996) y “Hombres de negro” 1 y 2 (1997-2002) y, sí, fiascos sonoros como “Wild wild west: Las aventuras de Jim West” (1999) y “Leyendas de vida” (2000).
No obstante, su historia es de las que sólo parecen escribirse en Hollywood. Will había empezado sobre las pistas, pero de grabación: dio sus primeros pasos (o cantos) rapeando a velocidad turbo en el dúo de pop-rap DJ Jazzy Jeff & the Fresh Prince, con el que compuso canciones humorísticas como “Parents just don’t understand”, y obtuvo sus primeros millones de dólares. En 1990, la NBC lo contrató y montó una sitcom en torno de su seudónimo.
La serie se emitió en América Latina como “El príncipe del rap”. Antes de los 20 años, el tipo ya era millonario.
Meteoro
Mientras grababa los últimos capítulos de la serie, comenzó su carrera en el cine con el policial “Dos policías rebeldes” (1995), un hitazo de boleterías. Poco después pasó al frente con superproducciones que derritieron la taquilla hasta los cimientos.
A las mencionadas, sumar “Alí” (2001), por la que fue candidato al Oscar al mejor actor, “Yo, robot” (2004), “Hitch, especialista en seducción” (2005), “La búsqueda de la felicidad” (2006), su segunda nominación como actor principal, y “Soy leyenda” (2007).
Tal vez su mayor pifiada fue rechazar el rol de Neo para “Matrix”. Pero a un semidiós se le perdona todo y los actores de Hollywood son todos semidioses.
De cualquier manera, a Will Smith, a punto de cumplir 40 años (el 25 de setiembre), no le hace falta ninguno de los superpoderes del personaje que interpreta en su última película, “Hancock” (Peter Berg, 2008), un superhéroe vago y sucio que se enamora de la mujer del ejecutivo que contrató para mejorar su pésima imagen pública.
De elegir un atributo sobrenatural para inflamar sus virtudes, Smith afirmó que le gustaría ser capaz de leer la mente de los demás. ¿Por? “Así se solucionarían todos los problemas del mundo”.
“Hancock” viene a salvar el mundo hoy, en estreno simultáneo en todo el país. Miguel Peirotti (LVI)