Viernes 25 de mayo de 2012 | 09:24 hs
Para todos los integrantes de la familia, las piletas climatizadas permiten realizar distintas actividades durante los meses de frío. La oferta es amplia en Mendoza y hay piscinas de invierno para distintos bolsillos y necesidades: como deporte, para embarazadas o rehabilitación.
miércoles, 23 de julio de 2008
Al nombrar todos los deportes que se pueden practicar en invierno, hay uno que no distingue a personas por su sexo, edad o estado físico: la natación. Ancianos, jóvenes, bebés y para cualquiera que disfrute del agua, las piletas climatizadas en Mendoza están a la orden del día.
Esto es posible gracias a una temperatura que ronda los 29° o 30° y que permite realizar ejercicios, a pesar de la época más fría del año. "El clima no me detiene", comenta María, de ciudad, con respecto a la natación, deporte que practica un par de veces a la semana y además afirma que el agua relaja y eso es lo que busca, además de un ejercicio físico.
Quienes practican deportes en el agua, lo hacen por distintas razones: una puede ser competir, otra recrearse, por salud o para hacer terapia o rehabilitación. La oferta es amplia y hay sitios acorde con los gustos, a la disponibilidad horaria, la comodidad o la ubicación.
Así, las opciones están dadas por los clubes, que cuentan con los requisitos de temperatura y pileta techada, como así también en natatorios que además suman otras actividades acuáticas.
Actividad personalizada
La natación, con respecto a la edad o el peso, es un deporte de bajo impacto a diferencia de otras disciplinas en tierra, que permite mejorar la postura y trabajar muchos músculos del cuerpo entre algunos de sus beneficios. "En el agua puedo hacer muchos movimientos que no podría realizar fuera de ella", cuenta Nora de Maipú, y agrega que además lo practica por razones de salud.
Gimnasia acuática. La mayoría de los clubes o natatorios ofrece aquaerobic o aquagym, actividad grupal y con música de fondo, que no requiere conocer de técnicas ni estilos, pero sí interactuar con ¡buena onda! Un detalle: es la favorita de las mujeres ¿Será porque permite charlar con las compañeras? Quizá…
Para rehabilitarse. Existen centros como Waterlife, en calle Olegario Andrade de ciudad, que se especializan en rehabilitación y terapia acuática, donde se pueden tratar diferentes dolencias como: lesiones osteoarticulares, deportivas y neurológicas, artrosis, artritis reumatoide, osteoporosis, posoperatorios, estrés y parkinson, por nombrar algunas de ellas.
En este instituto -como en otros de su mismo perfil- las actividades están bajo la supervisión de un grupo de profesionales: traumatólogo, neurólogo, kinesiólogo, psicólogo, nutricionista y cardiólogo, entre otros. Ellos realizan tratamientos de acuerdo con la necesidad de cada paciente.
Clases reducidas. Algunos lugares, como Marina Natación, ponen énfasis en los cupos limitados. Este clásico de calle San Lorenzo de ciudad, cuenta con natación, gimnasia acuática, servicio de kinesiología y nutrición (para casos particulares a tratar con hidroterapia), siempre bajo consejo médico.
Y resalta, sobre todo, que sus grupos de adultos por ejemplo, no superan las quince personas por profesor. Ventaja: las rutinas son más personalizadas (excepto aquaerobic) y hay más espacio en los carriles (3 personas máximo) para un mejor desplazamiento.
Para futuras mamás y bebés. Las embarazadas pueden optar por la gimnasia preparto, una disciplina muy recomendada por los especialistas. Como comenta Analía Frettes, coordinadora general de piletas de Gustavo Oriozabala Natación -una de las que ofrece el servicio-, esta actividad permite a las futuras mamás estar en movimiento dentro del agua hasta que se aproxima la fecha de parto (según el consejo de su médico).
Y luego del nacimiento, a partir de los tres meses de vida, la mamá y el bebé pueden compartir juntos esta experiencia, en una pileta exclusiva para los pequeños. Al respecto, Frettes destaca: "La natación es un deporte no excluyente" y cuenta que suele recomendarse por muchísimos motivos como el estrés, el sobrepeso o la edad, adaptándose a las necesidades de cada persona.