EL ÚLTIMO HOMBRE. Samuel Amado se define como “un defensor de las causas justas y de los afectos”.
miércoles, 23 de julio de 2008Es un jugador de mucha potencia y temperamento. Samuel Amado se define ante todo como un “defensor de las causas justas”.
El fullback de Andes Talleres, que debutará con el Azulgrana en la Liga Nacional A-1, se mentaliza para el próximo 13 de agosto; una fecha clave porque deberá despedirse de sus afectos más cercanos y emprender su quinto viaje a Italia. Allí jugará por segundo año consecutivo para el Trissino.
“Por el hockey siempre doy todo”, explica pausadamente y sin tapujos. En su agenda deportiva también cumplirá con la convocatoria de Pablo Cairo para ser parte de los “All Star” y jugar un partido de exhibición frente a la Selección senior de Mendoza.
“Siempre he sido un defensor de las causas justas, de mi familia, de mis afectos, de mis amigos. Es por eso que no puedo imaginarme en otro puesto en la chancha que no sea el de defensor, me gusta cargar con las responsabilidades; ser un apoyo para el equipo”, comien- za la charla, con Más Deportes, Samuel Amado.
“Se que el puesto en el que juego no se luce tanto, los delanteros se hacen fuertes por medio de sus goles y se llevan los elogios de la prensa y del público. Este puesto es muy castigado en ese sentido, pero también es muy importante y requiere de mucho sacrificio y entrenamiento. Sos el que corre, el que entrega, el que quita, el que evita la derrota de su arquero. Es una posición que exige de una excelente preparación física, también de un buen manejo de los patines”, explica Amado.
El jugador del Trissino se apasiona al hablar de hockey, quiebra la letanía del silencio y se lanza al ataque. “Siempre estás presente más allá del tiro que tengás o de poder convertir un gol. Servís de apoyo permanente, festejás los goles de tu equipo y cargás con la responsabilidad de los que te convierten en contra”, puntualizó.
“En la actualidad es un puesto que se está poblando de jugadores, porque los técnicos piensan que los delanteros que no convierten goles pueden jugar más atrás, pero ya no es lo mismo”.
“Tampoco puedo negar que también me emociono, en el Trissino -el último partido-, se me puso la piel de gallina porque el estadio estaba lleno; la gente gritaba nuestros nombres. Ellos sabían de la entrega de los jugadores y nos siguieron. A veces, durante la Liga viajaban varias horas para vernos jugar”, finalizó Amado. Por Mauricio Videla - Foto: Andrés Larrovere