Viernes 25 de mayo de 2012 | 09:17 hs
Disolvió Turf y armó la banda Sponsors. Acaba de sacar un disco en el que, desde la tapa, relaciona el signo pesos con el alfabeto hebreo. Aquí se defiende de las acusaciones de antisemitismo.
lunes, 21 de julio de 2008
La vida loca del cantautor Joaquín Levinton lo llevó a pelearse con sus compañeros de Turf y, al mismo tiempo, sentar las bases para hacer lo que viniera en gana.
Y así fue que uno de los máximos compositores de hits de nuestro rock se decidió a armar un proyecto llamado Sponsors y hacer varios chistes al mismo tiempo.
A saber: componer canciones divertidas sin tener en cuenta si hiere susceptibilidades (ironizar sobre la vida burguesa de casa, esposa e hijos, por ejemplo) y poner un gran signo “$” en la portada del primer disco, titulado “110%”, acompañado con tipografía que remite al alfabeto hebreo.
Este gesto fue interpretado como antisemita por una columnista de la revista Ñ. “Son tontos, ignorantes. Primero, yo soy judío. Segundo, no hay que hacerle caso a una estrella de rock porque no es seria. Tercero, el mundo ya está muy jodido, mirá si le voy a dar importancia a esto.
Es un chiste. ¿Entonces a Capusotto hay que prohibirlo, matarlo? ¿A los South Park hay que crucificarlos? ¿Qué son? Ojalá armen una polémica igual, porque todo es muy absurdo”, descarga el mismo Levinton.
No bien ofrece la explicación, Levinton se predispone a eludir temas espinosos y se pone a “pomelear”, en alusión al personaje de Capusotto que no desactiva a quienes se quieren hacer los excéntricos. Al contrario, los potencia.
-Contame la trastienda del disco.
-Fue muy lindo porque fueron dos años de experimentar. No fue como cuando un grupo de 10 años se junta a preparar su plan. Esto fue pura libertad, diversión, disfrutar la música en casa y entregar todo con emoción.
-Es evidente que sos un creador de hits. Hacés canciones y...
-Ojo con la palabra hit. Acá estamos hablando de canciones clásicas, populares. ¿Escuchaste “Nada”? ¿Te pareció un hit o una canción?
-No parece haber diferencias ni tensiones entre hit y canción preciosa. Tus canciones...
-(Interrumpe) Quiero que la canción emocione. De allí a pensar que sea un hit, me parece superficial. Quiero que la canción conmueva porque a mí me conmueve.
-¿Pero es incómodo para vos que una canción conmovedora se convierta en hit?
-De ninguna manera.
-La pregunta viene porque eso es lo que pasa con tu música.
-Todos los temas de Turf que fueron hits puedo tocarlos hoy porque no han envejecido y son buenísimos. Nunca están a la moda ni tienen algo de su época. Tampoco están dirigidos a un público de determinada edad. Es música para el que la quiera disfrutar.
-Música popular.
-Música para todo el mundo. ¡Música! No es rock. Ojo, soy rockero. Pero no elitista, como el rock ortodoxo. No quiero tirarle una (mala) onda a nadie, que cada uno haga la suya.
Ningún complot
-Es curioso que Sponsors salga al mercado en un momento en que el rock está bancado por marcas. ¿Es un complot personal?
-Es un chiste para todos. El disco empieza diciendo “Y Dios exclamó: necesito sponsors”.
-¿Le cayó mal a alguien ese chiste?
-Es un chiste que al que le cae mal es un amargo. ¡Por qué tanto drama! Mal cae Corona o Paolo, que están re locos.
-¿Qué hay del tema “Sexo, droga y reggaetón”? ¿Te gusta el reggaetón?
-No es un reggaetón. De hecho, tiene una base de Happy Mondays. También es un chiste a todo el mundo.
-¿Paga mejor ser reggaetonero que rockero?
-Pasa que a mí el rock me ha pagado muy poco. Sobre todo, si me comparo con el Pelado Cordera de la Bersuit.
-¿Pero el rock te paga el alquiler?
-Me paga el alquiler el obrero que soy cuando toco en fiestas privadas con todo mi orgullo. Eso es ser trabajador. Aparte en las fiestas disfruto que la gente no tenga prejuicio porque se mueven como si fuésemos una orquesta de baile, bailan hasta los viejos, baila la vieja, bailan los jóvenes. No hay 300 estúpidos con mochila y un pin examinándote.
Paciencia de koala
-En el disco condenás la vida burguesa con hijos y esposas.
-Es que yo no soy de esa vida. Yo vivo solo, mi casa es Disneylandia.
-¿Y cuánto dura esto?
-¿Y cuánto va a durar? Por ahora, mucho. Mi viejo tuvo un hijo a los 50, así que que tengo bastante tiempo. Ojo, voy a tener descendencia.
-¿O sea que, algún día, en alguna revista chismosa saldrá la foto de Joaquín Levinton en la puerta del Registro Civil...?
-No, casándome, nunca. Hijos sí; madre, no sé. Yo no firmo nada, todo ese papeleo me parece una estupidez. Es como comprarse una moto. De todas maneras, no hay mujer que me aguante. Tendría que tener la paciencia de un koala. Germán Arrascaeta (LVI)