Viernes 25 de mayo de 2012 | 09:11 hs
La diosa mendocina vino el jueves para el estreno de “Los Superagentes, nueva generación”. En charla íntima con Los Andes habló de su profesión y su ruidoso paso en “ShowMatch”.
domingo, 20 de julio de 2008
Vino en viaje relámpago para ver en el cine -por primera vez y junto a su familia- “Los Súper Agentes, nueva Generación” (ver aparte) la película que hoy cuenta entre sus filas con su presencia.
La despampanante rubia que se fue de nuestra provincia el viernes (“no puedo dejar de ensayar la performance que presento el lunes”, es decir el famoso baile del caño) dialogó con Los Andes antes de partir.
-Llevás un ritmo en el que no parás, ¿cómo logra sobrevivir la vida personal?
-Se me complica bastante. Admiro a las chicas que tienen familia y están lo mismo practicando a full para bailar. Pero por suerte tengo a Juan Pablo, mi pareja que me acompaña absolutamente en todo. Pasa los nervios conmigo, me aguanta cuando llego dolorida, me consuela si vuelvo frustrada porque las actividades no me salen... tener un compañero así es invalorable.
-Planes de casamiento entonces no deben faltar...
-Todavía no, estamos trabajando mucho los dos y no nos da el tiempo para organizarnos en algo tan importante. De todas maneras hace cuatro años que vivimos juntos, así que estamos prácticamente casados, sólo faltan los papeles (ríe). Supongo que nos casaremos cuando tengamos el tiempo para poder hacer una gran fiesta. Tengo un familión acá en Mendoza así que cuando llegue el momento me llevaré a todos para allá.
-¿Y tu familia qué te dice cuando te ve en la mitad del torbellino?
-Mamá, por ahí me dice “pará un poco nena”. Imaginate que hace años que no me tomo vacaciones, del teatro de revistas y la ficción de anteriores temporadas; y vino este año “ShowMatch” con seis horas diarias de entrenamiento todos los días incluyendo fines de semana.
-¿Qué le dirías a alguien que quiere vivir de esta profesión?
-Yo me fui a los 15 años a Buenos Aires. Viví frustraciones, pero seguí golpeando puertas. Cada uno tiene que seguir su sueño. Lo que sí, si hago un balance me doy cuenta de que me fui demasiado chica. Por eso les diría a las chicas que aprovechen su adolescencia y se vayan más grandes. Lograr un lugar en esta carrera tiene que ver con un poco de suerte, otro poco de destino y el hecho de que capten en vos algo especial.
-¿Qué tuvo Sabrina?
-Nunca fui consciente de lo que proyecto. Soy muy autocrítica. Todo el día me doy palos. Pero debo tener algo de cada cosa. Sé que no soy ni la más talentosa, ni la más linda, ni tampoco la más carismática; pero sí me veo como un cóctel con un poco de todo.
Oda al caño
Contorneos sensuales, vuelos, roces, semidesnudos y desnudos. La puestas de escena para el añorado caño en el planeta Tinelli tendrá como protagonista mañana a Sabrina. Un ping-pong de preguntas para conocer un poco más de su presencia en Bailando...
-El tema que todos esperan, ¿cómo te preparás para el famoso baile del caño?
- (¡Uf!, exclama). La verdad es que el lunes bailo y estoy ensayando mucho. Por eso me estoy yendo ahora para Buenos Aires, ayer (por el jueves) no pude ensayar y en esto no podés perder el ritmo. Estoy toda lastimada y moreteada, pero vale la pena cada dolorcito.
-Una performance más que exigente.
-Totalmente. La fuerza que se debe hacer en el caño para sostenerse es mucha. Es muy difícil, pero está bueno.
-¿Pudiste ver la performance de tus compañeras?
-Muy poco. Llegué tarde al hotel y vi a algunas. La verdad es que me sorprendieron varias...
-¿Quiénes puntualmente?
-El baile de Sofía Zámolo me pareció muy naif, aunque me gustó. Trepó y manejó el caño bien tanto con piernas como como con brazos. La que fue fantástica fue Valeria Archimó, pero no me sorprende esperar eso de ella, es maravillosa.
-¿Qué es lo más reconfortante y difícil de estar en un programa como “Bailando”?
-Lo más lindo es la gente que se conoce acá, como mi soñador y el coach, son increíbles. Pero además también es genial el hecho de poder jugar con personajes que nunca has hecho, jamás en mi vida bailé en un caño y ahora hasta tomé clases y me di el gusto de hacerlo. Lo malo es la exposición, es decir el hecho de que todo el mundo por salir en un programa de tanto rating cree que tiene el derecho de decir lo que quiera de cómo se baila. Hay que estar bien plantada en la vida para poder enfrentarse a rumores malintencionados. Una trabaja mucho para que al otro día aparezca una persona y diga “tal o cual que no baila...”
-¿Hablás por alguien en particular?
-No, lo digo en general.
-¿Sentís que algunas de las apreciaciones del jurado son injustas en su veredicto?
-No tengo mucho para decir del jurado porque las veces que me pusieron un puntaje bajo, sólo hablaron de lo que era la coreografía. Nunca me sentí agredida personalmente. Quizá alguna vez se pueden equivocar como pasó con el cuarteto que para mi óptica estuvo bien. Moria me puso un nueve, Gerardo ocho, pero Lafauci un tres. Yo no estaba de acuerdo para nada con la nota, pero también es cierto que ellos ven tantas coreografías que puede ser que alguna vez no puedan ver lo mismo que uno sintió.
-¿Es contraproducente en algún punto apelar al escándalo cara a cara por una nota, más allá del show?
-Muy pocas veces no estoy de acuerdo con el jurado. Tengo la libertad de opinar cuando algo no me parece. Creo que con respeto se puede opinar. Ensayo todos los días seis horas, es muy sacrificado, demasiado para quedarse callada si algo no es justo. Pero hasta el momento no me ha pasado.
-¿Qué puntaje le pondrías a tu evolución?
-Creo que a veces estoy para ocho, y otras para nueve. Los diez siempre me sorprendieron. En el fondo sé hasta dónde puedo llegar, pero las primeras veces que salís al ruedo te asusta ver las cámaras, a Marcelo y a todo el mundo pendiente de vos. Pero al pasar el tiempo me fui sintiendo más segura, ahora lo disfruto. Yo sabía que algo bailaba. Mi caso no es el de las chicas que no bailan tanto y a las que les dibujan la coreografía para que parezca que bailan.
-¿Te ves en la final?
-No, no me veo. Si es por baile creo que Archimó y Fidalgo es una dupla imposible de sentenciar. Si es por al cariño de la gente veo en la final a Marcelo De Belis que está muy fuerte, a Pampita -por momentos- y a la Tota Santillán.
-¿Podemos echar por tierra el latiguillo de que todas se llevan bien detrás de escena?
-Hay de todo, pero yo tengo buena onda con todas, y nadie me ha demostrado mala vibra a mí tampoco. Se vive muy bien el back. Eso de “grasas” y “finas”, no existe, de verdad. Está todo libreteado por algún programa...
-¿Tengo que creerte?
-Yo no miento. Analía de la Llana (adelallana@losandes.com.ar) - Foto: Diego Parés