En el 2000 llegaron a Mendoza ejecutivos de Domaines Barons de Rothschild (Lafite), de la región de Medoc, Francia, considerada la bodega de mayor prestigio en el mundo, y unieron sus fuerzas con las del grupo Catena Zapata para darle vida al CARO, un blend de Cabernet Sauvignon y Malbec. La unión entre estas dos empresas dio como fruta la marca CARO que se exporta a u$s 40 la botella, y Amancaya, de u$s 15 precio retail.
La bodega funciona desde 2003 en instalaciones propias, si bien está junto con Escorihuela, tiene un edificio y equipamiento propio. Lo único que tienen en común estas dos bodegas es la entrada. La inversión fue aproximadamente de $ 3,5 millones, "pero aún está en crecimiento, de hecho hay un proyecto para seguir mejorando y ampliando la capacidad de producción", aclara la contadora de CARO Silvana Corbellini.
La bodega tiene una capacidad de molienda de 6.000 kilos de uva por hora y de vasija en tanques de acero inoxidable de 700.000 litros, más 1.200 litros en barricas de roble francés.
En el 2005 la firma tenía pensado llegar a 240.000 botellas. En dos años más la aceptación de los consumidores internacionales superó las expectativas: actualmente se elaboran 360.000 botellas, de las cuales el 95% se exporta a Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, Suiza, Dinamarca, Brasil, Méjico, Japón, Taiwan, Hong Kong y Australia entre otros países.
Lafite es nuestro importador de vinos de CARO en Francia y nuestro asesor comercial en el mercado internacional", explica Corbellini.
Otro importantísimo joint venture que involucró a empresarios de alta alcurnia es Cheval Des Andes, un emprendimiento conjunto entre Château Cheval Blanc y Chandon. Château Cheval Blanc pertenece a Bernard Arnault, presidente y socio mayoritario Louis Vuitton-Möet Hennesy (LVMH), un grupo que aglutina a más de 60 empresas de lujo en todo el mundo y que debutó en el exterior en este joint venture con Chandon y con Terrazas de los Andes, la bodega de la gran champañera que produce vinos de alta gama.
Acuerdos entre bodegas mendocinas y empresas multinacionales como Constellation, Gallo y Vivendum están potenciando la presencia del vino argentino en Estados Unidos y Europa.
Los introductores resisten el aumento de casi 130% que llevó la alícuota a 8 centavos por kilo desde julio. Concentrarían el destino de lo recaudado y dispondrían tasas diferenciales.