El protagonista menos esperado

jueves, 17 de julio de 2008

Por Marcelo Zentil - Editor de Política y Economía

Julio Cobos apostaba a no pasar desapercibido como todos los vicepresidentes cuando le ofrecieron acompañar a Cristina de Kirchner en la fórmula oficialista. Su perfil “ejecutivo”, muy alejado del “rosqueo” legislativo, lo llevaba a hablar de un trabajo de apoyo a la Presidenta.

Pero seguramente nunca imaginó que iba a transformarse en el protagonista del mayor desafío que debió enfrentar el kirchnerismo tras cinco años en el poder.

Él, en soledad, decidió salir un día, hace un mes, a pedir que la polémica resolución de las retenciones móviles se debatiera en el Congreso. Pedía consenso, diálogo, para superar las diferencias.
 
Tres días después, la Presidenta lo avaló y mandó al Congreso un proyecto pidiendo a los legisladores que avalaran o rechazaran las retenciones móviles. De ahí en más, Cobos cobró protagonismo como nunca había pasado en los seis meses de gestión anteriores y al mismo tiempo se comenzó a ganar, a partir de cada una de sus decisiones, el rechazo y el repudio del núcleo duro del Gobierno.

Primero convocó a los gobernadores de provincias sojeras y, ante el desplante de los oficialistas, se reunió con tres opositores. Luego, subió la apuesta y recibió en su despacho al cardenal Jorge Bergoglio, el jefe de la Iglesia argentina, al que no quiere para nada el matrimonio presidencial.

Él, en soledad, esta madrugada definió el futuro de esa ley, que creó dos bandos irreconciliables y marcó la vida del país durante los últimos cuatro meses. Y con esa responsabilidad en su poder, decidió ir contra el mandato del gobierno del que siempre se dijo parte, aunque durante casi un mes tuvo el diálogo cortado con Néstor y Cristina Kirchner.

Así, respetó su costumbre, su estilo, ese que lo mostró como gobernador de Mendoza tomando decisiones aun en contra de lo que decía su ex partido, la UCR, y su mentor político, Roberto Iglesias.

Esta madrugada, fueron los Kirchner quienes conocieron la verdadera personalidad de ese tipo afable y calmo al que, por esas mismas características, creyeron un buen aliado fácil de manejar y útil a su causa.

Julio Cobos es ante todo un hombre pragmático que juega solo, que tiene una particular conexión con el humor popular y que para decidir apela al sentido común de los ciudadanos antes que a la lógica de la política, aunque le cueste un cargo o una alianza política por la que incluso lo echaron del partido al que estuvo afiliado durante 16 años.

Más notas de esta sección
Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados