Néstor Kirchner sigue apostando a la polarización y el enfrentamiento social para tratar de recuperar el terreno perdido. Muestra claramente que no tiene proyecto de futuro, por eso nos retrotrae al pasado en que la división entre los argentinos en luchas estériles nos hicieron retroceder como nación y empobreció a vastos sectores del pueblo.
El que escribe es de los que creen que nada se resuelve en los actos, pero todo tiene su lado positivo y por cierto la sociedad ha retornado a la política, el Congreso ha recuperado protagonismo, y el pueblo va conociendo a los que defienden sus intereses y a los que se someten al centralismo de un jefe por los intereses de sus pueblos. Por eso la plaza del campo triplicó en gente a la plaza de Néstor Kirchner.
Cristina Fernández, tiene otro estilo, quiere demostrar que “sabe” y eso la lleva a mostrar que no conoce mucho el mundo, el país, su pueblo, su geografía y menos su historia. No logra disimular su desprecio al pueblo.
En Tucumán dijo al dirigirse a la gente: “Ustedes no conocen la historia verdadera” y por supuesto al oírla, como en tantas ocasiones desde el 9 de marzo, quedó otra vez en claro que es ella la que ignora todo sobre el país. Sobre su historia, sobre su presente, sobre las oportunidades que tenemos para ser un país rico con un pueblo con posibilidades de progreso y movilidad social ascendente.
Dos modelos
Aquí detrás de los intereses concretos, por un lado el de un gobierno que está desesperado porque ve acercarse el “Rodrigazo” y que ha reconocido por boca de su jefe Néstor Kirchner que el dinero de las exacciones al campo no irá para hospitales, ni escuelas ni caminos, sino para pagar la deuda externa y por el otro de los argentinos que apostaron a la inversión para vivir mejor y de esa manera ayudaron al país todo, porque hubo bienes para exportar cuando los precios internacionales revirtieron los términos del intercambio.
Aquí se trata de si tendremos una democracia real respetuosa de los derechos y garantías que establece la Constitución Nacional o una democracia delegativa en que una primera minoría, que eso es tener 45% de los votos, puede hacer lo que quiera en su mandato porque el Congreso se limita a registrar como si fuera la dirección de despacho las decisiones del monarca electivo, a su vez delegado en su consorte.
Aquí se trata de gente que no entiende el mundo, porque se quedó anclada en la violencia de los ’70, provocada por los que odiaban a la democracia desde la derecha a la izquierda, pretende decidir qué producimos, qué comemos, cuánto y en qué podemos invertir y cuánto podemos ganar.
Se trata de si se nos reconocen nuestros derechos y libertades civiles o si nos debemos a un conjunto de burócratas prejuiciosos educados a medias, frustrados y resentidos porque no pueden ni saben ganarse la vida trabajando en las actividades productivas. ¿Pueden reconocer el esfuerzo del productor quienes se criaron en la cultura de la usura y la renta?
Hace pocos días inauguraba la reapertura de un frigorífico, de propiedad brasileña, la presidenta -toda la industria de la carne está, gracias a este gobierno, en esas manos- y nos dijo a los que “no sabemos” que la Pampa Húmeda es obra exclusiva de Dios.
Nos hemos enterado así de que las pasturas las puso Dios, que los alambrados, las casas, las arboledas, el ganado de raza, la gente que aró por primera vez su tierra la puso Dios. Es como si dijera que los pequeños oasis de esta provincia son obra de Dios que habría construido los diques, canales y acequias y plantado y trabajado sus viñas.
Por cierto que no es la única, muchos de los intelectuales porteños que aplaudieron días pasado a Néstor Kirchner y se hacen eco de sus fantasías y paranoias sobre presuntos golpes, dicen lo mismo con el desprecio de los ignorantes hacia el interior, porque entre sus fobias está el espíritu de los pioneros que trabajaron y el resentimiento a los viejos argentinos, tal vez porque no aceptan sus éxitos que muestran claramente sus fracasos.
Los pueblos del interior son las víctimas de estas políticas perversas y por eso indigna la entrega y la mediocridad de gobernadores y legisladores nacionales del interior.
Por la mayor cercanía con sus pueblos sí se reconoce una reacción corajuda de los intendentes.
Hay gente que no se resigna a que las provincias ricas se empobrezcan, hay gente que quiere políticas que saquen a las provincias pobres de esa condición y no se resignan a vivir de las monedas del tesoro nacional para dar bolsines a los pobres y contratitos de 700 pesos a los egresados de sus universidades.
Mientras tanto nadie explica por qué se construyeron 60 mil viviendas de las 420 mil prometidas ni dónde están los fondos o por qué se terminaron sólo 400 del plan de 700 escuelas o no se comenzó la obra que se inauguraría en 2007, la autopista Rosario - Sunchales que hubiera evitado el accidente que tronchó varias vidas en la ruta 34 la madrugada del fin de semana pasado.
De esto no se habla
¿Cuantos tomaron cuenta de dos informes sobre la educación en el país? La oficina regional de la Unesco nos califica en materia de educación en el número 52 sobre 57 países evaluados. Somos superados en lectura y comprensión de textos, matemáticas y ciencias por Uruguay, Cuba, Costa Rica, Chile y México. Tengamos en cuenta que con Cuba y Costa Rica tenemos una diferencia económica formidable.
Coincide otra encuesta de la Ocde.
Cuatro millones de trabajadores están en negro, de ellos las dos terceras partes tienen estudios secundarios incompletos hasta llegar a los que no pasan de dos grados de educación. El salario real se incrementó 8,2% en 2006; el 0,3% el año pasado y en el primer cuatrimestre bajó un 3,3%. La pobreza ya subió a más de 30% de la población.
¿Alguien escuchó al oficialismo y a la oposición ocuparse de estos temas?
¿Cómo pueden personas y computadoras conectarse para actuar colectivamente de modo más inteligente que lo que cualquier grupo o computadora haya hecho nunca antes? Para la respuesta lea esta nota.