En la sala de cómputos se procesan los datos que envían los detectores..
Es cierto que el leit motiv que impulsa a turistas internos o de más allá a visitar el departamento del sur, son las beldades que el dedo divino quiso poner por allá, tal como sus reservas naturales y el manto blanco que en invierno llena todo con un plus de encanto. No obstante, la convocatoria a realizar actividades enmarcadas en el turismo científico son una buena opción en los días de frío.
Una ruta del conocimiento será inaugurada dentro de poco tiempo, y estará integrada por el Museo Regional de Malargüe, el Observatorio Pierre Auger y el Planetario, que estará terminado próximamente. Mientras se aguarda el lanzamiento de la senda en cuestión se puede realizar un recorrido sin desperdicios por el observatorio de rayos cósmicos.
Mucho para aprender
La curiosidad por entender qué es lo que hacen en el Pierre Auger comienza sin dudas en la ruta 40 (Camino a Malargüe), cuando se avizoran los tanques con antenas apostados a la vera. Con algunos de los conos de la Payunia -que se divisan en un horizonte más lejano- ya forman parte del paisaje.
Este centro de investigación tiene como fin estudiar los rayos cósmicos, entendidos como cualquier partícula que venga de fuera del ambiente. Se analizan cascadas atmosféricas ya que no se puede medir el rayo cósmico original. Fue Pierre Auger -por la década del 30- el que descubrió que los rayos al ingresar en la atmósfera se convertían en una especie de cascada y se diseminaban en millones de partículas.
El observatorio es único en el mundo, ya que está construido en una superficie de 3.000 km2 (donde se encuentran 1.600 tanques con agua muy pura utilizados para las mediciones). Cuando la idea fue esbozada, parecía proveniente de un científico trasnochado; hoy es una realidad.
Para hablar claramente hay que indicar que este proyecto tiene dos locaciones, una es la que está en Malargüe y la otra (todavía sin construir) estará en el Hemisferio Norte (Colorado, EEUU). Esto es para cubrir todo el cielo, ya que no es igual en los dos hemisferios.
Otra particularidad de este templo de la ciencia es que utiliza dos tipos de mediciones: a través de detectores de fluorescencia (telescopios) y de detectores de superficie (tanques). Los tanques miden las partículas de los rayos cósmicos cuando llegan al ras de suelo, mientras que los detectores de fluorescencia miran el camino de la partícula en la atmósfera.
Vale mencionar que los eventos (rayos cósmicos) no son muy frecuentes, por lo que la tarea de los científicos es de mucho estudio y paciencia. La vida útil del observatorio es de 20 años. Recién cuando vayan por la mitad, van a tener algunos resultados certeros.
No hay una hipótesis concreta acerca de una utilización de estas investigaciones. Los estudiosos estipulan que a través de estos experimentos se pueden llegar a conocer nuevas cosas en física. Otro aspecto interesante es la posibilidad de hacer Astronomía con partículas.
Los rayos cósmicos tienen tanta energía que brindan información de la fuente, es decir de núcleos galácticos activos. En esa partícula se puede analizar qué ocurre en una galaxia ubicada a miles de años luz. Pero todavía tienen un error de medición para saber precisamente de dónde vienen.
Me parece pertinente citar acá algunos fragmentos del ensayo Refutación del periodismo de Alejandro Dolina :
"Y se produce al final un fenómeno que a mi juicio es fatal para el pensamiento de nuestro tiempo: millones de personas creen saber cosas que en realidad ignoran. El mundo está lleno de mentecatos que se consideran en el caso de opinar sobre cualquier cuestión. Utilizan para ello opiniones ajenas, menesterosos argumentos que se venden a tres por cinco y cuya difusión corre -casi siempre- por cuenta del periodismo. Existen revistas que explican la teoría de la relatividad en dos carillas y con una ilustración que muestra dos trenes que parten al mismo tiempo de distintas estaciones. Los diarios solventan una teoría audaz acerca de las causas de la inflación mediante un recuadro de dos columnas. . . Me atrevería a jurar que se trata de arduos asuntos, cuya cabal comprensión reclama mucho más que diez minutos."
Este ensayo concluye así: “Cabe como meditación final que éste fue originalmente un artículo periodístico. Con esto quiero decir que su lectura podrá servir para matizar la espera en la peluquería, pero jamás para empaparse en el conocimiento de nada. . . Para eso habrá que recurrir a los que saben”.
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