domingo, 08 de junio de 2008
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De izquierda a derecha, Juan Carlos García Zuloaga de olivos, Juan Chiapinnotto y Juan José De Marchi de ajos y Raúl Aurani de la fruta en fresco.

En Mendoza, con o sin retenciones igual hay crisis

A diferencia de lo que ocurre con la soja, para el campo local, donde el tributo a las exportaciones no supera el 10% y hay reintegros, el mayor problema es la pérdida de rentabilidad por inflación.Claves de un conflicto que atenta contra los pequeños productores

Federico Manrique - fmanrique@losandes.com.ar

El lunes pasado, el campo mendocino salió a protestar a las calles con un tractorazo en “solidaridad” con la protesta rural de la Pampa Húmeda contra el gobierno nacional que ya se acerca peligrosamente a los 90 días de protesta.

Pero una lectura un poco más profunda, que evite la simplificación de juntar a todos bajo el título de “el campo argentino”, obliga a preguntarse qué une a un productor de aceitunas, de frutas o de ajos de Mendoza con un sojero de Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires, que aún siendo pequeño (100 hectáreas a un valor unitario de U$S15.000) tiene un capital de U$S1,5 millones y exporta un comoditie a U$S470 la tonelada.

La respuesta no viene tanto por el lado de las retenciones a las exportaciones, que en el caso de Mendoza son el pretexto para alertar sobre un problema mucho mayor que es la inflación, que borró las ventajas de la devaluación y castiga con más fuerza a las economías regionales en general y a los pequeños productores tradicionales en particular.

En el caso de la producción primaria de Mendoza, la mayoría de lo que se exporta tiene retenciones que en ninguno de los casos supera el 10% y con reintegros que buscan premiar el agregado de valor a la producción.

El vino, por ejemplo, tiene más reintegros que el 5% de lo que paga por retenciones. La uva en fresco, la pera, manzana, la ciruela y el durazno pagan el 10% de retenciones pero tiene reintegros que van del 2,7% al 6% dependiendo si la venta es a granel o bien en envases de menos de 2,5 kg. Y se les devuelva el 6% cuando pagan el 5% de retenciones si la exportación es desecada, según datos de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo y ProMendoza.

Lo que no tiene reintegros y pagan retenciones del 5%, porque desde el gobierno nacional se los quitaron hace poco más de un año, es el ajo, cebolla y el aceite de oliva.

Pero en cualquiera de los casos, tenga o no tenga reintegros, las retenciones a las exportaciones de lo que produce Mendoza en nada se puede parecer al 35% que pagaba la soja ni muchos menos al esquema móvil de 43% o 45% a lo que subió la alícuota el gobierno nacional, dando inicio a la protesta.

La crisis fue el detonante para que desde las economías regionales en general y desde el campo mendocino en particular salgan a protestar, todavía sin muchos resultados por cierto, en contra de las retenciones pero fundamentalmente por la pérdida de rentabilidad que les ocasiona (como al asalariado la pérdida de capacidad de consumo) la inflación.

Los Andes se reunión con Juan José De Marchi, presidente, y Juan Chiappinoto, coordinador, de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajos, Cebollas y Afines de Mendoza (Asocam), con Juan Carlos García Zuloaga, presidente del Comité Olivícola de Mendoza, y Raúl Aruani, gerente de la Asociación de Productores de Fruta en Fresco.

Para ellos el problema principal está lejos de ser las retenciones, aunque modificar el actual esquema de cobro de este “tributo - compensación” devenido en “impuesto confiscatorio” (Ver pág. 3) podría convertirse en un paliativo mientras se empieza a actuar contra el nombre de todos los males: la inflación.

“La discusión y la protesta contra las retenciones saltó ahora porque la inflación hizo desaparecer las ventajas del tipo de cambio y con ello la rentabilidad del sector”, reclamó De Marchi.

El campo mendocino, a diferente del resto del campo argentino, reclama como primer punto la vuelta de los reintegros a las exportaciones que en 2006 el Gobierno nacional dejó sin efecto.

También piden al gobierno un trato diferencial que en muchos casos se considera como comodities a productos como el ajo, la fruta en fresco o el aceite de oliva que tienen valor agregado y son intensivos en mano de obra (empleo). Cosa que no ocurre con la soja, advierten los productores.

Las retenciones en el caso de los productos de Mendoza se han vuelto impuestos sobre impuestos, ya que se pagan por sobre el precio de venta (Valor FOB) de la exportaciones que incluye mano de obra, insumos, servicios y hasta IVA y otros impuesto, reclamo Aruani en coincidencia con el resto, antes de reclamar un cambio en la metodología que lleve a tributar sólo por el excedente (rentabilidad) entre el precio de venta en el exterior y los costos de producción.

En diálogo con Los Andes, esto dijeron desde las distintas entidades.

- ¿En los años anteriores, cuando tenían más rentabilidad por efecto de la devaluación, por qué no invirtieron para evitar llegar a este punto?

- Aruani: Las empresas productoras de fruta en fresco estaban todas quebradas tras los 12 años de convertibilidad.

- García Zuloaga: Veníamos medianamente bien. El 3 a 1 dio un respiro y se veía un horizonte interesante con un dólar que se iba a mantener, pero cuando los agroquímicos empezaron a aumentar y después empezó a subir todo, se perdió la rentabilidad hasta llevarnos a un nivel donde hoy todos estamos en la misma situación; de ver cómo salvamos algo.

- ¿Pero el excedente de años buenos podría haber servido tal vez para tecnificarse previendo que esto podría pasar?

- García Zuloaga: En las nuevas plantaciones, las olivos son tipo arbusto y se plantan cada uno o dos metros (450 y hasta 600 y 800 olivos por hectárea) y los cosechan con máquina. Yo tengo olivos de más de 100 años que son más grandes que un sauce. Tengo que arrancar todo y empezar de nuevo, pero para eso necesito un diferimiento impositivo como hay en otras provincias y trabajar con la plata del Estado. Acá el cultivo tradicional de Mendoza no tiene otra salida.

- De Marchi: La convertibilidad generó un nivel de endeudamiento muy grande y cuando nos dimos cuenta nos fue muy mal. Después vino el 3 a 1 que generó un veranito que duró dos años, donde las empresas se reacomodaron, pero después se empieza todo a degradar hasta llegar a la situación actual donde estamos prácticamente igual que en el 1 a 1. Es que por más que el dólar siga a más de $3, el incremento de costos hace que un dólar sea igual que un peso.

- Chiappinotto: La devaluación con pesificación sirvió para licuar la deuda de los que estaban más comprometidos con los bancos. Pero la rentabilidad ya se perdió.

- Aruani: Lo que no queremos es llegar al punto de cerrar la persiana y vender todo. Porque ahí se viene un problema social.

- Se plegaron a una protesta nacional que nada tiene que ver con su realidad y con sus intereses. ¿Por qué lo hicieron?

- Chiappinotto: Nos solidarizamos con ellos (el campo) porque entendemos sus problemas, pero nosotros queremos plantear nuestros problemas.

- Aruani: Hay expedientes de esta situación en cuanto escritorio hay en la Secretaría de Agricultura de la Nación y nada.

- De Marchi: El tema de los reintegros (a las exportaciones) desde hace un año que lo venimos pidiendo. Nos reunimos con (Oscar) Tangelson (ex viceministro de Economía de la Nación) y hasta con Laura Montero (ex ministra de Economía de Mendoza).
 
Fijate desde cuándo venimos hablando de esto. ¿Pero qué pasó? El incremento de los costos eliminó la mínima rentabilidad que tenía el sector y en esta situación está todo el país. Por eso no es casualidad que pare todo el país en apoyo a los productores en reclamo por las retenciones a la soja. Y se discute también qué se hace con el dinero que se está recaudando porque no baja a la sociedad ni a los productores.

- ¿Cómo evalúan las respuestas del gobierno nacional y provincial?

- De Marchi: Los gobiernos mienten, porque uno dice hay problemas con la inflación y ellos dicen que no hay problema. Decimos hay problemas con los combustibles y para ellos no hay problema porque el combustible está subsidiado para el campo. Pero no es así.

Lamentablemente ellos niegan todo esto y dicen que está todo bien cuando la inflación real está en el 30% y muestran un índice del Indec por debajo del 10%. Cuando se habla con personas así, es muy difícil encontrar soluciones.

- ¿Qué se puede esperar?

- Aruani: Si no hay un trabajo en equipo, si no hay un sinceramiento, el ministerio de la producción va a quedar muy grande y el de acción social muy chico. Las niñas bonitas de la producción de Mendoza, como son la aceituna, ajo y pera, están en crisis (Ver recuadros), y ni hablar del resto.

Frente a este escenario y sin que nadie se siente a hablar con ellos para discutir, según denuncian, soluciones reales a sus problemas, desde el campo mendocino advierte de lo que puede ocurrir de seguir así.

"Nos preocupa la sordera estatal", se quejó Zuloaga antes de señalar que desde el sector productor de aceitunas de Mendoza, que no tiene acceso a las ventajas de una producción a mayor escala, uso de tecnología y de variedades de mayor rendimiento, ya están suspendiendo personal y cerca del 30% estaría analizando dejar la actividad.

La producción de ajo, por su parte, caería con vistas a la próxima cosecha debido la pérdida de rentabilidad que hará caer en un 30% la superficie cultivada de Mendoza. "Con esta política van a hacer un profundo daño a la actividad y eso se va a notar en las exportaciones y en el nivel de actividad y empleo de Mendoza", señaló De Marchi.

"Se está frente a un gran problema social", advirtió Aruani de los productores de fruta en fresco de Mendoza.

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