Contundente. Desde el punto de vista de Roberto Guareschi, la gente tiene una mayor demanda de calidad democrática.
El periodismo, como oficio y ejercicio, permite observar la realidad desde un espacio privilegiado. Eso piensa Roberto Guareschi, y quizá por eso asegura que es el mejor momento para ser periodista en nuestro país. Las nuevas tecnologías, las demandas de la gente, los espacios de poder y el rol de los medios son analizados por este profesional que puede mirar a la sociedad y a su propia profesión para predecir el futuro de una relación que está cambiando y se vuelve interactiva.
-¿Los medios mantienen una discusión política que le interesa a la sociedad?
-Creo que sí, pero me parece a mí que los debates o las operaciones políticas se realizan más en los medios audiovisuales que en los diarios. Los diarios tienen menos influencia de lo que tenían antes.
-¿Han perdido terreno frente a lo audiovisual?
-Es una relación compleja. Los medios audiovisuales todavía siguen una agenda que establece la gráfica, pero por otro lado si la discusión, por ejemplo, es sobre quién tiene razón, si gobierno o el campo, esa discusión se está dando en la televisión. Es una opinión personal basada en la intuición, no es un estudio científico sobre los medios. Me parece que si le preguntás a la gente te van a decir que el mejor lugar para informarse son los diarios, pero lo que tiene mayor impacto en ellos es la televisión. La imagen desconsolada de miles de litros de leche derramándose sobre la calle no es comparable con la mejor pluma de ningún periodista o el mejor título de algún diario.
-¿Cómo evitar que la gráfica muera a manos de lo audiovisual?
-Creo que si nosotros detenemos el tiempo y dejamos a la gráfica donde está hoy, desaparece en dos o tres años. Teóricamente los medios van a ir trasladándose hacia terrenos donde va a ser más práctico y más eficaz ser multimediáticos. Creo que los diarios son básicamente representantes de una cultura antigua, que pertenece a otra cultura, que tenía otras tecnologías, y todo eso está en transición. Se está yendo a gran velocidad hacia medios más integrados o interactivos.
-¿Siente que los medios se han dado cuenta tarde de todo esto?
-Creo que sí. Los medios han disfrutado durante años de una alta rentabilidad y cuando se les empezó a mover el piso, se dedicaron a buscar mantener esa rentabilidad en vez de aggiornarse. Hay medios que recién se han puesto a pensar en la integración de sus operaciones de diario de papel y su parte digital. Estaban dadas todas las condiciones y la información para que lo empezaran a hacer hace siete u ocho años y no se hizo. Creo que hay un grado de miopía elemental en algunos medios.
-¿Las nuevas tecnologías cambiaron la relación de la gente con los medios?
-La están cambiando mucho. Los diarios tradicionales, que tienen sitios muy buenos en Internet, todavía son muy cautos, muy conservadores en el empleo del contenido que manda su público. Es una cuestión de poder. Cuando alguien ha manejado durante siglos la comunicación hacia el lector en forma unidireccional y le ha ido muy bien se pregunta ¿por qué cambiar?; da miedo.
-¿La gente ahora exige más a los medios?
-Sí. Me da la impresión de que tiene una mayor demanda de transparencia e información de calidad. También tiene una mayor demanda de calidad democrática, por eso desagradan tan profundamente las arengas combativas de los gobernantes. Pero creo que en el camino de darle elementos a la gente para juzgar a los medios que consume, todavía estamos atrasados. En ese sentido los observatorios de medios tienen un papel importante que cumplir. Ojalá hubiera muchos que pudieran facilitarle a la gente un conocimiento más profundo del que tienen sobre cómo operan los medios.
-¿Una nueva ley de radiodifusión podría contemplar eso?
-No creo que un observatorio de medios necesite de una legislación especial. Creo que es una decisión de la sociedad civil, que tiene que buscar herramientas y hacerlo. Además me parece que el momento histórico está maduro para hacerlo. Escribí un artículo en La Nación donde decía que por mí podrían haber mil observatorios de medios, pero si me preguntás, un observatorio vinculado al gobierno va a hacer lo mismo que hace Télam y Canal 7, que son medios que pagamos todos nosotros, que son del Estado pero que en la práctica pertenecen a un gobierno y a un sector político. Yo creo que un observatorio de medios debería ser de la sociedad, no del gobierno. La idea de un observatorio no está mal, está bien.
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