Pese a la situación que atraviesa el país, la prestigiosa feria de galerías de arte cerró su edición número diecisiete con éxito de público y ventas. Por tercer año consecutivo, a través de ED Contemporáneo, Mendoza volvió a lograr visibilidad en la escena nacional. En esta nota: nuevos lenguajes visuales, itinerarios estéticos y entretelones del principal espacio de legitimación del arte actual.
sábado, 07 de junio de 2008
Días atrás, mientras los ecos de la crisis desatada entre el "campo" y el gobierno (según la simplificación mediática del conflicto) aún se hacían oír, el predio de Sociedad Rural, ubicado en el barrio porteño de Palermo, fue la sede para que galeristas, coleccionistas, artistas, curadores, críticos y público en general dieran forma a la edición 2008 de arteBA.
La feria de galerías de arte se extendió durante cinco días -entre el 29 de mayo y el 2 de junio- espacio en el cual, previa selección de un comité, participaron más de 80 galerías de arte contemporáneo provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, y también de España, Francia y Estados Unidos.
Este emprendimiento privado destinado al gran público simboliza hoy -y esto no es ninguna novedad- una suerte de plataforma de despegue para el arte contemporáneo latinoamericano. También una vidriera, o espacio de legitimación, a partir del cual -desde sus comienzos, hace diecisiete años y cada vez más- comenzó a perfilarse una estética capaz de seducir al "centro" desde la "periferia".
A esta altura, y para quien haya tenido la posibilidad de visitarla alguna vez, la flora y fauna vernácula son fácilmente reconocibles: público joven, señoras paquetas pero vestidas "ad hoc", galeristas y curadores devenidos estrellas, artistas, coleccionistas que salen de compras con la tarjeta, listas de invitados, poderosos sponsors, farándula, estudiantes e, infaltable, algún "artista de la temporada".
Si bien la actual coyuntura del mercado internacional es favorable (recordemos el ascenso imparable del arte contemporáneo en las subastas de Londres y Nueva York el último año), entre los galeristas se respiraba cierto aire de temor provocado por el hecho de que la situación actual del país atentara contra las posibilidades de ventas.
Pese al despliegue estético, de prensa, de marcas y al gesto relajado de los visitantes, algunos galeristas no dudaron en señalar que la crisis se hizo presente y que esta vez los coleccionistas que más invirtieron fueron los internacionales.
No obstante, la feria fue exitosa en varios aspectos: cantidad de público, participación institucional y calidad de los espacios. Aquello que hasta hace pocas ediciones era sólo privativo de algunas galerías, como la limpieza visual y la consistencia de sus espacios, en esta última edición se generalizó. La participación de galerías extranjeras creció, como es el caso del envío brasileño, con nueve galerías este año.
Hubo obras y artistas para todos los gustos. Entre las notas a destacar puede decirse que contra la tendencia de las ediciones más recientes, en las que la pintura estaba cada vez menos presente, ahora volvió a ganar terreno y compartir espacios con todas las demás técnicas y tecnologías.
También hay que señalar que el videoarte que se exhibió pudo dar cuenta de cierto grado de madurez, es decir, lo que se percibió fue, no tanto una fascinación por el medio, sino más bien por la posibilidad de decir algo.
Tal es el caso de "Caja negra/cubo blanco", curada por Fabiana Barreda y Tobías Ostrander (curador de video del Museo Rufino Tamayo, de México D.F.). Mención aparte merecen la propuesta del Premio Petrobras (ver página 2) y la visita de Malcom Mc Laren como “padrino” del Barrio Joven Chandon (contratapa).
“Caperucita va a la Feria” o Mendoza llega al Barrio Joven
"Caperucita va a la Feria", la ingeniosa video instalación que -en clave irónica y deliberadamente autorreferencial- presentó Rosalba Mirabella narra el periplo de la artista, las expectativas y los riesgos que conlleva el ascenso a las fauces del lobo feroz; es decir, el camino que la transportó desde su Tucumán natal hasta el corazón del mercado del arte, la Feria arteBA.
La simpática metáfora describe a las claras los avatares que deben transitar galeristas y artistas nacidos en el “interior”. Una historia que la gente de la galería mendocina "ED Contemporáneo" conoce de memoria.
Gustavo Quiroga uno de los responsables del espacio que por tercera vez consecutiva accedió por concurso al Barrio Joven y en esta edición es el único stand de Mendoza (el año pasado también estuvo el Espacio de Arte de la UTN), cuenta que las ventas "anduvieron bien". Se adquirieron obras de Ramiro Quesada Pons, Federico Calle, Mariana Mattar, Héctor Romero y otros. Los precios que maneja esta galería van desde los 70 a los 10.000 pesos.
El Barrio Joven se caracteriza por ser semillero de futuros galeristas y de las nuevas tendencias estéticas. Una rápida recorrida por sus calles arroja reconfortables resultados: una veintena de incipientes galerías (seleccionadas por Florencia Braga Menéndez y Franklin Pedroso) en manos de noveles vendedores y promotores del arte.
Este año brillaron el proyecto de Perú, Revolver, con una inquietante instalación realizada en letras caladas que reflexionaba sobre la definición de la palabra "feria" y, con el sobrante de las letras recortadas, se contrastaba esa caracterización con una mirada crítica de lo que la Feria arteBA es.
También merecen destacarse Cultura Pasajera, de Rosario; Galería de Arte nómade, de Chubut; Loba Producciones, de Córdoba; Sapo Dibujo Contemporáneo, de Buenos Aires.
Se podría decir que existe una marcada deriva (¿hegemónica?) que encuentra inspiración en una estética que bien podría denominarse trash o punk. En este sentido el proyecto faro fue Belleza y Felicidad, la galería impulsada por Fernanda Laguna y cuyo legado es retomado actualmente por Appetite. En relación a esto Quiroga advierte que este tipo de experiencias no tendrían cabida en Mendoza :
"Nuestro público es más conservador; si te fijás, las obras que se promueven desde ED se caracterizan por la pulcritud en cuanto a la factura e incluso su cercanía con el objeto de diseño". El hecho de que su director sea diseñador industrial no es un dato menor.
Ante la pregunta sobre qué queda afuera del stand de ED y cómo se definiría su estética, el gestor responde: "Quedan afuera muchas manifestaciones del informalismo que hubo en los años '80, como el grupo Poroto, algunas instalaciones de Hoffman o Priori. Pero en realidad se quedan afuera de este stand, que es una situación comercial, pero no de otros proyectos, como por ejemplo el libro que estamos por editar".
ED está por lanzar un libro que recopila material de Mendoza, desde las vanguardias experimentales, hasta la actualidad de nuestras artes visuales. Lo presentarán en julio.
Retomando el tema de los criterios estéticos que rigen su línea, Quiroga agrega: "Nosotros definimos una postura, que no necesariamente significa estar en contra de las otras. Creo que el valor de nuestro espacio es que llenamos un vacío, porque no había un proyecto que investigara sobre el arte contemporáneo local".
El problema de la endogamia
Para Quiroga el problema de Mendoza es que "se ha mirado el ombligo durante mucho tiempo". Dice: "La Facultad enseña una estética muy propia de esa institución, y eso no está mal, pero sí es bueno que se difunda que hay otras, y considero que es bueno que la provincia esté permeable a eso y que avance, si es que eso es avanzar.
Tal vez si la consigna fuera el regionalismo por el regionalismo, no estaría mal que en Mendoza sólo se pintaran montañas, pero creo que es un discurso medio cerrado.
También es cierto que cuando los artistas empiezan a influenciarse por las modas de afuera, sin encontrar referencias propias, se da una imitación caracterizada por el ?muñequismo'", ironiza el diseñador en referencia a la proliferación local de una estética que emula lo naif, basada en el cómic, el animé, los iconos de la cultura pop y que utiliza sin pruritos materiales como brillantina, papel glasé o peluche.
En las antípodas de esta tendencia se encuentra, en cambio, la obra del joven Ramiro Quesada Pons. Precoz artista, trabaja y expone desde los ocho años. Las fotografías de sus maquetas hechas con plastilina y que parodian las habitaciones de grandes artistas (tal es el caso de Duchamp o Damian Hirst) se hallan en perfecta sintonía con la escena internacional. "Es la pequeña estrella de nuestro stand", revela Quiroga.
El próximo año ED Contemporáneo deberá aspirar a conquistar un espacio en la feria -fuera del Barrio Joven- ya que las galerías sólo pueden permanecer becadas allí durante tres años. Será la mayoría de edad para un proyecto que -con aciertos y errores, es cierto- ya ha dado pruebas de su madurez.
Por Eva Rodríguez