La automotriz, emblema de la industria en EEUU, cerrará cuatro fábricas ante la caída en las ventas de vehículos todo terreno. La empresa anunció que dará un “giro estratégico” hacia modelos más chicos y de menor consumo, pero que tendrán carrocería de 4x4.
martes, 03 de junio de 2008
El constructor automotor General Motors anunció este martes un giro estratégico ante la caída de las ventas en el mercado estadounidense de las 4x4 y "pick-up", de alto consumo de combustible, cuando el alza de precios de la energía parece irreversible.
El número uno estadounidense del automóvil presentó poco antes de su 100ª asamblea general de accionistas, una clara reorientación de su gama hacia modelos compactos y de menor consumo de carburante. Esta decisión implicará el cierre de cuatro plantas dedicadas a los "trucks", vehículos todo terreno construidos con chasis de camiones pequeños.
La dirección de GM asegura haber "tomado todas las medidas necesarias para atenuar el impacto para los empleados" como consecuencia de esos cierres, con traslados de personal y partidas voluntarias en el marco de un plan ya iniciado.
GM prevé que 18 de sus 19 modelos que lleguen al mercado serán "crossover", vehículos dotados de una carrocería de 4x4 y una plataforma de berlina. Más de 20 modelos híbridos, que conjugan motorización eléctrica y tradicional, serán lanzados hacia 2012.
El constructor prometió también la llegada en 2010 a los concesionarios de un automóvil eléctrico, su viejo proyecto de Chevrolet Volt.
El presidente ejecutivo Rick Wagoner defendió la decisión ante los accionistas.
"Desde comienzos del año, la economía y el mercado automotor estadounidenses se hicieron sensiblemente más difíciles", explicó. Con precios del petróleo que se duplicaron en un año y franquearon en las últimas semanas récord tras récord, las decisiones de los consumidores cambian rápidamente "y son cambios que se convertirán en permanentes", subrayó Wagoner.
Símbolo del alcance del cambio anunciado, GM estudia incluso la reestructuración de la gama, sin descartar la venta pura y simple de su marca Hummer, arquetipo de la 4x4 de lujo y uno de los modelos más consumidores de combustible del planeta.
"En la fecha publicaremos nuestras ventas mensuales de mayo, y verán que las cifras muestran un claro traslado" de la demanda hacia modelos que economizan combustible, agregó el director financiero Fritz Henderson.
Los analistas de Bank of America prevén una caída de 25% de las ventas de GM en mayo (-16,3% en abril), contra -11% para el conjunto del sector.
En abril, GM había caído a su piso histórico de 20,5% en parte de mercado en Estados Unidos, según el gabinete Autodata.
Los anuncios causaron buena impresión en la comunidad financiera y la acción GM ganaba 3,50% a 18,05 dólares luego de promediar la jornada, mientras que varios analistas se congratulaban por la oportunidad de las medidas. Por su parte la Casa Blanca consideró que GM "se adapta bien" a los cambios en el mercado.
La acción cayó fuertemente, cerrando con una ganancia de solamente 0,80% a 17,58 dólares, luego del anuncio de una caída 27,5% en sus ventas en mayo en Estados Unidos, que superó las previsiones del mercado.
Para GM, se trata de la enésima modificación a la profunda reestructuración iniciada en en 2005. El anuncio del martes emula la decisión tomada a fines de mayo por su rival Ford de reducir la producción de grandes vehículos, por las mismas razones.
Ya este año GM había intensificado sus esfuerzos para alcanzar sus objetivos financieros, pese a una desaceleración de la economía.
Si bien Ford había reconocido a fines de mayo que no podría alcanzar su objetivo de volver a la rentabilidad en 2009, GM se abstuvo este martes de comentar su propia agenda. "No voy a dar agenda para la rentabilidad. La región Estados Unidos debería beneficiarse seguramente con la reestructuración ylos nuevoes vehículos", dijo Wagoner.
El ejecutivo aseguró también que la economía de costos -1.000 millones de dólares a través del cierre de cuatro plantas, junto a los 5.000 millones producto del plan actual de economía, compensaría las futuras depreciaciones de activos ligados a los cortes de producción.