Viernes 25 de mayo de 2012 | 01:54 hs
Esta noche en el Independencia, los franceses Bénédicte Tauran (soprano) y Guillaume Coppola (pianista) ofrecerán un interesante repertorio. También harán una función especial.
martes, 24 de junio de 2008
“Déclic”, en una forzada traducción al español, significa “disparador”. Al menos ese es el esbozo de la interesante idea que promueve la Alianza Francesa en todas sus regionales (incluida la de nuestra provincia). Es un ciclo de música que tiene por objetivo difundir, mundialmente, el talento de los jóvenes intérpretes de música de cámara franceses, que hayan ganado concursos internacionales.
En este marco de selección es que llegan la soprano Bénédicte Tauran y el pianista Guillaume Coppola. Ellos han preparado un exquisito y compacto repertorio que navega entre los juegos dadaístas de Poulenc y los tonos románticos de Chausson; pasando por los complejos ritmos de Messiaen.
Tales delicias son las que nos ofrecen esta noche en el Independencia (aunque algo del repertorio también sonará, gratis, en un concierto que se presentarán en la Escuela de Música de la UNCuyo). Sin embargo, somos ambiciosos y queremos detalles. Es por eso que acudimos a Bénédicte Tauran para que sea ella quien los provea. Luego, claro, la cita será ineludible.
-¿Qué los llevó a seleccionar este repertorio?
-La belleza de la música y de sus textos. Con Guillaume (Coppola) hemos hecho el año pasado un primer concierto en París, por Radio-France, con las obras de Bizet y Poulenc. Víctor Hugo escribió el texto de las dos canciones de Bizet: ¡es un encanto su poética refinada y sensible! Poulenc, lo mismo. Él tenía una mirada muy precisa para elegir los poemas a los que ponerles música. “Les banalités” es de Appollinaire, un poeta fantástico. A Messiaen lo elegimos porque es el año Messiaen y queríamos hacerle un homenaje. A Chausson siempre lo he querido cantar porque me resulta muy dramático e intenso y, Hahn, por fin, por su delicadeza. Todas estas composiciones las hemos encuadrado en el tema del amor, en todas sus formas: delicado, dramático, pasional.
-¿Cuáles son las principales líneas de investigación que están hoy abordando en Europa en torno de la música barroca?
-Hay mucha gente en las bibliotecas buscando las obras. En Versailles hacen un trabajo inmenso y fantástico.
-¿De qué manera, en tu carrera, se ha conectado la música barroca con la contemporánea? ¿Qué aspectos te interesan de una y otra?
-Antes de cantar tocaba la flauta dulce y el címbalo así es que conozco muy bien el período barroco. Nado entre los siglos. La música barroca e instrumental me enseñó a estar abierta a los detalles y es lo que hacemos con Guillaume en este repertorio. Una pieza es como un retrato que dura tres o cuatro minutos y hay que decir todo en ese tiempo. Patricia Slukich - pslukich@losandes.com.ar