Una casa serena.. La obra está diagramada en una sola planta (fue pensada para personas mayores) y se encuentra orientada hacia el norte. HACER CLIC EN LA IMAGEN PARA VER ALBUM DE LA CASA
Por Alejandro Ortega (aortega@losandes.com.ar)
Fotos: Diego Parés
Hay historias reales que, por su naturaleza, rozan con la ficción. Es que pensar en construir una súper casa en Chacras de Coria desde México, pareciera ser una ilusión onírica. Pero no lo es.
Si bien es de perfil bajo, Leticia Barchilón es una arquitecta y urbanista mendocina muy reconocida y solicitada en América Latina. Trabajó muchos años en un importante estudio de París y, gracias a su profesión, conoció a Gustavo Espitia, un prestigioso arquitecto mexicano con el que se casó. Ambos, desde la ciudad del tequila y la guajira, diseñaron e hicieron la dirección técnica de la casa de los padres de Leticia.
“Fue un desafío enorme y resultó muy difícil hacerlo desde la distancia, porque mucho de lo que habíamos diseñado en México, acá les parecía muy difícil de llevar a cabo. Por eso es que mandamos miles de faxes y correos. Fue un proceso complicado, pero resultó todo bien”, cuenta Leticia.
“Una casa serena”
Así es como, según Gustavo, definen la construcción las personas que la visitan. Es que la obra está diagramada en una sola planta (fue pensada para personas mayores) y se encuentra orientada hacia el norte. Gracias a ello, y a la grandes aberturas y paños fijos de vidrio, se aprovechan la luz natural y la calidez del sol.
Posee una fachada ciega (sin ventanas) que fusiona la textura fría del cemento, pintado de blanco, con la tibieza natural de la madera. Si bien tiene rasgos minimalistas, sus creadores prefieren decir que se trata de una casa escenográfica, sin adornos, en donde la gente que la habita es la protagonista.
Arquitectónicamente está fragmentada de dos formas. Una de ellas es la altura (el imponente living tiene 3,60 metros; las habitaciones 2,60; y el sector de servicio 2.20); y la otra es la que divide la zona pública (living y tramos de tránsito) de la privada (a partir de la cocina y hacia las habitaciones).
Un dato interesante de esta casa es que todas sus aberturas están fabricadas al límite: las puertas nacen al filo de la loza. Gráficamente, parecen grandes muros de madera que, al empujarse, se abren permitiendo el ingreso a un nuevo ambiente.
Pero quizá lo más novedoso son los baños (obviando el impactante vestidor, con un importante bloque rectangular traslúcido en el techo que le aporta luz natural durante todo el día). Estos espacios están construidos con una pared íntegra de vidrio por la que se puede ver, en uno de ellos, un jardín de naranjos; y, en el otro, uno de lavandas. Ducharse mirando el cielo es uno de los atractivos de esta megacasa en el corazón de Chacras.