Si fue la mejor o la peor semana de Julio Cobos a cargo de la Vicepresidencia es algo que recién se sabrá por sus consecuencias futuras.
Pero fue, sin duda, la más importante, la más trascendental, el ascenso merecido del mendocino a las ligas grandes de la política (cosa que no logró ni aún cuando obtuvo el cargo que hoy ejerce).
Decimos merecido porque lo ganó desde sus propias fortalezas, desde su propio estilo y no desde la docilidad o la complacencia.
Tanto es así que la humorada del Cobos gobernador cuando explicó su alianza con el gobierno nacional diciendo que él era el componente sano de Kirchner, hoy se comprueba pero no desde la metáfora sino literalmente, ya que por estos días él pareció ser lo único sano de un gobierno enfermo.
Solo, solito y solo. Es cierto que estaba en un momento casi terminal dentro de su corriente política, tratando de hacer respirar con pulmotor una concertación que ya llevaba varios meses muerta aunque aún insepulta.
Que además a Kirchner ya no le servía para nada y entonces la mandó a que vaya a seguir dividiendo la UCR.
Para colmo, la crisis del campo hizo que los radicales K comenzaran a desperdigarse, unos cortándose solos, la mayoría pensando volver a ser oposición.
Y todos mostrando unas convicciones a prueba de ninguna bala; las mismas que mostraron para “aliarse” con un peronismo que siempre los despreció tanto por lo malo como por lo bueno que tenían. Lo malo, su tibieza bastante cobardecita; lo bueno, sus pruritos republicanos.
Julio Cobos entendió que con esta gente tan flojita sería imposible avanzar internamente en la UCR. Entonces decidió armar un partido propio. Al que no lo siguió nadie, excepto algunas de sus principales espadas mendocinas, pero ni siquiera todas. Se quedó entonces solo partidariamente hablando.
Para colmo, el Congreso cerró por inexistencia durante el conflicto agrario. Además, sin una sola decisión política significativa tomada como vicepresidente, su imagen se desvanecía en la más indiferente de las nadas.
De cómo Cobos se transformó en Hulk. No obstante, como es un hombre respetuoso de las formas (en un gobierno que ignora de qué se tratan), advirtió una y otra vez a los K sus dudas.
Hace semanas que les venía ofreciendo el Congreso para limar asperezas, pero lo escuchaban como quien oye llover.
Fue el primero que criticó públicamente la participación del matón Luis D’Elía en la política oficial, ante el silencio cómplice de todo el PJ, que ahora, cuando es fácil, se llena la boca contra el mismo piquetero.
Pero un día se dio cuenta que con los Kirchner no se conversa: con él, porque no escucha; con ella, porque escucha pero siempre hace lo que dice él. Entonces lanzó la carta pública de fin de semana pasada proponiendo la opción de trasladar el debate al Congreso. Propuesta que los Kirchner hicieron suya, pero sólo después del cacerolazo del lunes.
Al principio, los mal pensados (o sea, casi todos) supusieron que la carta estaba arreglada entre Cobos y los Kirchner; que él estaba ejecutando una política ordenada por los reyes. Que era un chirolita.
Sin embargo, la información disponible indica que si bien él advirtió de su parecer a los Kirchner y éstos nunca lo desecharon del todo, el momento de hacer pública la carta y el contenido de la misma fueron decisiones estrictamente personales de Cobos. Ni siquiera del cobismo, porque en ese entonces ya ni eso existía. Fue algo elaborado en y desde el estado en que se encontraba el mendocino: la absoluta soledad.
Prueba de ello es que si la carta hubiera sido leída antes por los Kirchner, es muy posible que éstos hubieran tolerado -de mala gana- las apelaciones constantes de la misma al consenso, pero jamás hubieran aceptado el compartir culpas de manera equitativa con el campo, idea central del documento emitido por el vicepresidente.
Por lo tanto es razonable pensar que se tragaron de mala gana el texto y luego -ante el riesgo latente de anarquía que se produjo el lunes- decidieran hacerlo suyo. Cosa que Cobos agradeció con el entusiasmo de un hombre que no parecía querer “abrirse” del gobierno (claro que el pobre tampoco tenía donde ir ya que la UCR conducida por Gerardo Morales abrió la puerta a todos los tránsfugas pero explicitando que el único excluido por los siglos de los siglos es Julio Cobos).
Y pegue, Cobos, pegue. Lo cierto es que a partir de ese momento, es como que el vicepresidente hubiera asumido por entero el cargo para el que el pueblo lo eligió y del modo en que él lo prometió. Y a partir de allí no se cansó de explicitar gestos y tomar decisiones que lo honran, en una semana donde casi todos hicieron lo contrario.
* Mientras el Presidente (del Partido Justicialista) y la Presidenta (del Gobierno Justicialista) llamaban a agresivas conferencias de prensa, hacían actos necrofílicos o convocaban a “defender la democracia”, profiriendo insultos a diestra y siniestra, lo único consensual dentro de esa suma de agresiones era la propuesta de Cobos.
* Mientras el siempre locuaz -para cualquier lado y para cualquier cosa- ministro Aníbal Fernández, ordenaba que el Congreso sólo podía votar por el sí o por el no de la resolución de las retenciones móviles, pero que el “paquete” no se debía abrir, Cobos fue el primero en decir -en tono conciliador y amable- que el Congreso haría lo que le corresponde hacer, incluso abrir el paquete o sumarle una ley complementaria.
* En tanto nadie que no fuera peronista (o aliado oficialista) concurría a la Plaza en “defensa de la democracia” contra no se sabe quién, Julio Cobos prefería quedarse a trabajar en su despacho. Y los pocos que estuvieron cerca de él en esos momentos aseguran que el vice dijo estar dispuesto a defender en todo al gobierno nacional pero no de un inexistente peligro destituyente. O sea, Cobos -como la inmensa mayoría de los argentinos- jamás creyó en que alguien quisiera hacerle un golpe a los Kirchner.
* Pero no sólo al gobierno criticó Cobos. También pidió a los ruralistas que bajasen la protesta y liberaran las rutas, encontrándose de ese lado con una intolerancia similar a la del gobierno nacional. En efecto, cuando se hacía imprescindible darle la oportunidad al Congreso, los representantes del campo vivieron su etapa de mayor delirio queriendo condicionar -como Aníbal Fernández- la decisión de los legisladores, amenazando con clausurar el Congreso o con escrachar a sus miembros, prosiguiendo además un paro que debió finalizar el mismo día en que la Presidenta hizo el anuncio del envío legislativo.
Todas provocaciones a las que -con amabilidad y respeto- Cobos censuró, con la autoridad que le daba haber advertido -directa o indirectamente- al gobierno al que pertenece, todos los errores cometidos.
Primeros combates de Hulk. Hasta ese entonces -como nadie reaccionó mal en el gobierno ante tantos gestos autónomos de Cobos- todo indicaba que los K estaban dispuestos a que surgiera un ala dialoguista, de respeto por las formas democráticas, de acercamiento a la clase media tan denostada por ellos. O, al menos, parece que Cobos se tomó en serio esa supuesta predisposición.
Pero todo se trató de un equívoco como se verificó cuando nuestro vicepresidente, como máxima autoridad legislativa, decidió implementar los pasos (dentro del Congreso) para comenzar a construir el consenso propuesto en su carta abierta.
Para ello invitó a los gobernadores sojeros a una charla. Todos menos uno le dijeron que sí. Pero cuando se dieron cuenta que no lo mandaba Cristina, los oficialistas -incluso los impresentables radicales K- cambiaron de parecer (o los hicieron cambiar, que es lo mismo).
Es que una cosa es que Cobos proponga una política y se la acepten. Pero otra muy distinta es que la implemente él.
El jefe de gabinete, Alberto Fernández, le preguntó alarmado por qué se tomaba esas atribuciones que nadie le dio, a lo que Cobos respondió que conducir el Senado era una atribución que le daba la Constitución (de paso, siempre con su tono amable, le facturó que casi todas las decisiones que tienen que ver con el Congreso las toma el Ejecutivo con las autoridades peronistas de ambas Cámaras y que no por eso él alguna vez se enojó).
Nadie sabe qué pasará el lunes si a la invitación de Cobos sólo asisten los gobernadores de la oposición interna o externa al gobierno nacional. Sólo se sabe que hasta ahora nadie dentro del oficialismo criticó a Cobos porque nadie sabía cuánto de lo que hacía lo hacía por su cuenta y cuánto por cuenta de los K. Pero ahora que saben de su soledad, la mayoría de los “valientes” y “leales” comienzan a salir de sus madrigueras al grito de “Cobos traidor”, por lo que habrá que ver hasta cuándo resiste el mendocino tanto embate de tanto resentido suelto.
Por ahora, piensa seguirla. Y no sólo en lo formal buscará consenso. Hace tiempo ya que, aunque nadie lo tomara en cuenta, venía buscando alternativas a la propuesta de retenciones gubernamental.
Entre los papers reservados que sus asesores le acercaron hay uno que define una política agropecuaria integral, con un cambio drástico en el sistema impositivo en lo que se refiere a ganancias y que propone modificar el sistema de retenciones móviles por uno de retenciones fijas que las establezca en alrededor del 40%.
Cobos, Scioli, el Chacho. Es posible que los móviles de Julio Cobos sean los de todo político: retener el poder que se le estaba diluyendo o intentar acrecentarlo de otro modo. Pero acá no importan las razones sino sus efectos. Y es innegable que los gestos del vicepresidente en esta semana han sido de alta valía institucional, de innegable coraje cívico. Quizá nada heroico pero raro en un país que es todo menos un país normal.
Y en la semana más anormal del año, donde la locura, el rencor y la revancha parecieron ser el común denominador de las élites contrincantes. La suerte, la oportunidad o el destino lo llevó a tomar una decisión que puede salvar a un gobierno que no quería que lo salvara nadie. Y el gobierno, desesperado, se tomó de su mano.
Pero Cobos se creyó el personaje y comenzó a actuar con la lógica que le exigía dicho personaje. Allí es cuando empezó a ser intolerable para el poder. Y le soltaron la mano.
Veremos cómo le va. Al fin y al cabo, a sus antecesores claudicantes no les fue bien. Ni a “Chacho” Alvarez con su renuncia, que se interpretó como huida. Ni a Daniel Scioli con su cabeza gacha, que le hizo ganar elecciones pero perder todos los jirones de su dignidad, tanto que no le queda más remedio que seguir bajando cada vez más la cabeza o rebelarse y aparecer como un traidor.
Cobos, en cambio, tiene la inmensa oportunidad de escapar a esas crueles opciones de quedar como un cobarde, un indigno o un traidor, sólo cumpliendo con lo que prometió antes de asumir: defender la República y las instituciones por encima de todo.
Lo que esta semana demostró con creces.
Ni la soja, ni las retenciones. Lo que está en juego para el interior agreste es la concentración del poder económico y de los recursos nacionales. Gobernadores y legisladores tienen la responsabilidad de corregir una histórica distorsión que convierte el federalismo en una parodia.
El poder se les ha licuado en las manos a los Kirchner mucho más de lo que éstos parecen darse cuenta. Las disidencias internas a su política surgen desde todos los lugares del oficialismo. He aquí una crónica detallada de esta sorprendente e impensada caída que aún no se detiene.
Ningun perro le muerde la mano del amo que le da de comer, suena muy feo, pero Cobos tiene que afrontar el costo politico de enfrentar el poder de los K, si es inteligente se va a despegar de ellos y puede salvar su pellejo, sino sigue el camino del Chacho Alvarez.
Creo, que mas alla del rol que ha cumplido en estos dias el Vicepresidente,es de los pocos que se estan dando cuenta que la gente, si o si necesita cambios urgentes en el que hacer de la politica,Cobos se ha dado cuenta que la crisis del 2001 se llevo por delante al radicalismo, produciendo su estallido por los aires, y ve que al peronismo le puede pasar exactamente lo mismo, sino,vean que poca pasiencia le tuvimos a De La Rua, y con Cristina, la perdimas ya.
ingeniero: USTED, SE ACUERDA CDO ALFONSIN, LE DIJO?,... QUE ESTA MUJER ERA UNA IRACUNDA, Y DE ARMAS LLEVAR!!!, BUENO LE DIJO ESO PORQUE, EL COMO USTED ES MUY EDUCADO!!!, CON ESO, LE ANTICIPO QUE USTED SE ESTABA ALIANDO CON UNA LOCA!!! QUE NI EN UN CONGRESO PSIQUIATRICO, SE ANIMARIAN A TRATARLA !!! BUENO AHORA SAQUE EL RADICAL Y PECHO A LAS BALAS!!!
Brillante nota. Un tipo de lujo Carlos. Hacen tanta falta visiones de este tipo en Buenos Aires!
Espero que Cobos como presidente del Senado y vice de la Nación, haga todo lo posible para recuperar el orden institucional que los Kirchner han convertido en un caos, y que ayude a la realización de un debate democrático donde se evalúen soluciones alternativas al conflicto que originaron el matrimonio presidencial con las retenciones móviles.
Che CRISTIANRODRI1 si querés te presto algún librito de historia para variar tus lecturas de Harry Potter... Informate un poco y después opiná...Bien Malinche... La gente que piensa en serio, piensa lo mismo que vos...
Carlos La Rosa... haceme un favor y chequeate la provincia... a ver que hizo Cobos durante sus 4 años... Un tipo ambicioso de poder, que fue capaz de vender el culo para tener un poco de poder, y obvio que lo eligieron como vice, porque se dieron cuenta que era un pelotudo, un títere... Lee un poco pibe!
Cobos es,y siempre lo fué,un moderado hombre que proviene de una casa de altos estudios(UTN),y que no tuvo mucha militancia partidaria en el mundo de la política,sino que actúa con criterio y sentido común.Esto justifica su loable actitud democrática y republicana.Pero también es cierto que en el mundo de la política y los intereses sectoriales a veces esto no sirve.Si no actuás con firmeza te pasan por arriba y te convertís en un De larrua,¿de lo comtrario sos autoritario?!!!
Vamos cobos, fuerza, no importa como ni cuando llegaste, sino que no perdiste la esencia de ser un hombre que defiende al civismo, al estado de derecho y no las imposiciones de los patoteros, fascistas y montoneros.l Mendoza te seguirá apoyando, aún teniendo a un mentiroso como jaque de gobernador que parece que el mapa del delito se lo olvidó en inglaterra o lo fue a buscar a México. Mucha suerte, siga adelante vicepresidente.
Marialu, que parcial tu concepto de prepotencia, para mi fue patoteada lo del corte de rutas, el apriete a los legisladores, los insultos a quienes protestamos cuando no nos dejaban pasar, el desabastecimiento, etc. claro patoteada de gente bien, no es lo mismo verdad?. Y de Cobos nada más se puede esperar, quien traiciona una vez...
Cobos es como la gelatina, no hace ni bien ni mal.
Antes Cobos era un chirolita.Ahora es Gardel.Pónganse de acuerdo escribas.
si es verda q cobos esta actuando solito y con responsabilidad q no quepa ninguna dudaq la gente lo va acompañar, porq aca no se quiere ni cobardes ni patoteros ni prepotencia como los tienen los kk. aguante cobos la gente sabe cuando se actua bien.
COBOS ES LO UNICO SANO DEL GOBIERNO K PERO SOLO NO SIRVE, EL VICE-PTE VA A TERMINAR RENUNCIANDO POR APLASTAMIENTO DE LOS K COBOS PONGALE FUERZA YA QUE ES EL UNICO QUE MOSTRO SOLUCIONES DEL CONFLICTO Y ACUERDESE UNA COSA (MEJOR SOLO QUE MAL ACOMPAÑADO)
Por favor, comenten algo los que saben de política,
Parece que la familia lo está empujando para que deje de ser Chirolita ( JAQUE es chirolón ) Se está poniendo los pantalones largos y está saliendo de la valija de Chasman.-....Aunque le va a durar poco con los K... Los mendocinos lo preferimos así en vez de ser un amanuense de los K...¡¡¡¡¡¡¡