Perpetua por golpear a su mujer y después arrojarla viva a un aljibe

El fallo fue coincidente entre los ocho miembros.

lunes, 02 de junio de 2008

Córdoba. La Cámara del Crimen de la ciudad cordobesa de San Francisco condenó a prisión perpetua a un hombre que golpeó ferozmente a su esposa y la arrojó con vida a un aljibe de más de 10 metros de profundidad, donde fue encontrada muerta 20 días más tarde.

La condena del tribunal fue dictada al término de un juicio en el que participaron ocho jurados populares y recayó sobre Mario Carlos Rivolta (54), por el homicidio de su esposa, Norma Catalina Bongiovani (56).

El caso que se juzgó se inició el 4 de febrero de 2007, cuando Bongiovani desapareció de su casa de la localidad de Porteña, a unos 231 kilómetros de la capital provincial, y luego de receptar la denuncia de familiares, la Policía desplegó un vasto operativo de búsqueda.

La mujer apareció 20 días después en el fondo de un aljibe de una cremería abandonada en la zona rural, maniatada y amordazada; según los peritajes, fue arrojada allí agonizando pero aún con vida y signos de haber sido golpeada.

En su alegato, el fiscal de Cámara, Víctor Pezzano, consideró que, tras el crimen, el acusado hizo una "puesta de escena", ya que a medida que se iban reuniendo pruebas en su contra declaró que era un hombre "sometido" física y emocionalmente por parte de su esposa.

Sobre la noche en que la mujer desapareció, dijo que mantuvieron una fuerte pelea y que como su mujer lo amenazó con un cuchillo no le quedó otra opción que darle un puñetazo para defenderse.

"Nos quiso vender una muy mala obra de teatro. El personaje de hombre dominado y maltratado no le queda bien a Rivolta", remarcó Pezzano, quien calificó al acusado como un hombre "violento".

En cambio, el fiscal consideró que el crimen tuvo un móvil económico en base a una carta que una hija de Rivolta le escribió a Bongiovani antes de su asesinato.

Para reclamar la pena máxima contra Rivolta, el fiscal también tuvo en cuenta la autopsia y otros peritajes obrantes en la causa que afirman que la víctima murió por sofocación, pero después de pasar algunos minutos respirando.

Esto fue confirmado por un compañero de prisión del acusado, quien durante el debate oral relató que Rivolta le contó que llevó a su mujer hasta el pozo caminando y luego la empujó.

Tras reunirse a deliberar, los ocho jurados reunidos en San Francisco, consideraron en forma unánime que el imputado debía ser condenado a perpetua. Agencia Télam

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