miércoles, 11 de junio de 2008Lunes 17 de julio de 2006. Tarde fría en Mendoza. Ni bien se bajó del avión, el Flaco Vivaldo se fue directamente para el Gargantini. Lo esperaban sus nuevos compañeros, entre ellos Leo Ramos (quien lo presentó al grupo). Tras el entrenamiento, se produjo un diálogo entre este periodista y quien luego atajaría los penales que le dieron el ascenso al Azul.
-Flaco, mirá si colgás los guantes en Independiente.
-¿Y por qué no? Sería lindo retirarme en Independiente, pero por lo menos en el Nacional B, ja, ja.
Pasaron casi dos años. Y el Flaco se va de Independiente. Con la Lepra en la B Nacional, se cumplió sólo una parte de designio. A partir de la semana próxima ya no andará por La Catedral, aunque nadie podrá borrar la huella imborrable que dejó en estos dos años.
“La decisión de irme ya está tomada y madurada. Esta es mi última semana en Independiente. La verdad que pasé dos años bárbaros porque lograr el ascenso a la B Nacional en el primer año y en este segundo año mantener la categoría sin problemas es algo muy lindo”, comenta el arquero.
-¿Cómo te vas de la Lepra?
-Me voy bien, contento. Obviamente que hace unos meses no imaginaba tener que irme, pero esta decisión la venía madurando después del partido con Chacarita. Vine a Mendoza por mi familia, para que tenga calidad de vida, para que la pase bien, pero el día del partido con Chacarita ver que algunos se le arrimaron a mi señora y a mis hijos para insultarlos me hizo sentir muy mal y dije, '¿para qué me voy a quedar, para sufrir esto?' Está bien, vos me podés decir que fueron diez o quince, o los que fueron... pero mi familia no tiene por qué estar soportando ese tipo de cosas. Si alguno tiene algún problema conmigo que venga y me lo diga en la cara, lo puedo aceptar o resolverlo de la forma que quiera. Entonces, eso fue lo más triste. Pero ya está, la decisión está tomada, inclusive ya estoy preparando la mudanza para irme y seguir mi carrera en algún equipo de Buenos Aires.
-Dijiste que no imaginabas tener que irte, ¿creés que es por alguna razón extrafutbolística?
-No. Al final del campeonato no terminé jugando y eso tampoco me hace sentir cómodo. También vale la pena aclarar que no tengo ningún tipo de problema con el cuerpo técnico, al contrario, y mucho menos con el plantel. Por eso quise viajar a Comodoro y para mí fue una verdadera alegría haber estado el día en que Independiente se salvó. Son todos unos pibes bárbaros, con muchos de ellos logramos el ascenso, con muchos de ellos hemos sufrido cosas y quizá con algunos de ellos nos encontraremos nuevamente. Así que para con ellos sólo tengo palabras de agradecimiento.
-Si te toca enfrentarlo seguramente va a ser muy difícil...
-Seguro, al igual que cuando uno enfrenta a Chacarita u Olimpo. El recuerdo para mí va a ser increíble. Me voy con la conciencia tranquila de que hice las cosas muy bien. Desde lo profesional y lo humano no me puedo reprochar absolutamente nada. Uno siempre busca andar mejor en lo deportivo, pero creo que el balance ha sido más que positivo. Muchos me miraban de reojo cuando vine con 39 años y a los 41 demostré que estoy entero, que estoy bien y que todavía voy a seguir dándole cosas importantes al fútbol si Dios me lo permite.
-¿Cómo imaginás que te va a despedir la gente que te bancó?
-Bien, la gente me ha tratado de maravillas. Yo simplemente quiero agradecerle al hincha de Independiente, decirles que he sido feliz en el tiempo que estuve en esta hermosa provincia y que ha sido importante mi paso por este club. Seguramente se cierra mi capítulo como jugador de Independiente, pero a lo mejor dentro de tres o cuatro años se puede llegar a dar mi regreso como técnico, je, je.
-¿Ya hiciste el curso de DT?
-Sí, y me gustaría intentar. Pero me siento un jugador de fútbol y pienso jugar uno o dos años más. El día que me retire me prepararé para ser entrenador.
-¿Te gustaría tener la chance de decirle adiós a los hinchas jugando el último partido?
-Obvio, uno es jugador de fútbol y me encantaría despedirme dentro del campo de juego, pero eso ya no lo maneja uno. Igualmente soy un agradecido a todos, a los dirigentes, al cuerpo técnico, a mis compañeros y a la gente porque me siento bien. No cierro el año de la forma que yo quería, pero demostré que estuve a lo largo del año, gracias a Dios no tuve ninguna lesión ni nada por el estilo y me voy tranquilo porque profesionalmente sembré. Por eso soy feliz, por eso tengo esa paz en el corazón de decir, cumplí con lo que me propuse y no fallé en nada. Por Diego F. Bautista Foto: José Gutiérrez