Tres vidas paralelas

Cristina K, Cobos y Jaque: tres políticos que han vivido sus meses iniciales rodando la pendiente.

martes, 10 de junio de 2008
Tres vidas paralelas

Celso Jaque, Gobernador de Mendoza. Cristina Fernández de Kirchner y Julio Cobos, Presidenta y Vice del país.

Por Carlos S. La Rosa

Los tres llegaron al máximo cargo de sus vidas en el mismo momento. Hace justo 180 días. Los tres, además, no han podido aún tener un sólo día de paz para gozar -o siquiera contemplar- su gran triunfo. Mejor dicho, su triunfo sin triunfos, porque hasta la fecha llegar a tan aspirada y envidiable posición sólo les ha ocasionado trastornos, críticas, brutales descensos de popularidad.

Récords negativos se los mire por donde se los mire. He aquí el destino hasta hoy compartido por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, el vicepresidente, Julio Cobos y el gobernador de Mendoza, Celso Jaque. Tres hermanados en la desgracia.

Requiem para la Concertación

Julio Cobos fue un gobernador que en sus años de gestión mantuvo una alta imagen positiva en Mendoza, que aún mantiene en tanto ex-gobernador. Pero como Vicepresidente no despega. Es como que el fracaso de la Concertación en su propia aldea lo haya condenado.

A partir de tal derrota, la Concertación inició una decadencia inexorable, máxime cuando Néstor Kirchner los anotició de algo que ocurrió siempre a lo largo de la historia humana, pero que parece los radicales no sabían: que todo cooptado vale sólo hasta que es cooptado, y que luego no vale nada. Peor si es derrotado.

No conforme con eso, el cruel destino se siguió ensañando con Cobos. Así, le tocó al mendocino ser vicepresidente de una presidenta sin poder alguno. Si ya de por sí ser vicepresidente es, en general, bastante intrascendente, ahora estamos viendo cómo es cuando el presidente (a) no tiene la más mínima trascendencia.

Para colmo, estos días Cobos sufre la más cruel de las sangrías dentro de su menguada Concertación. Es que hoy, nuevamente, vuelve a ser atractivo ser oposición (luego de años donde militar en la contra era lo mismo que no ser nada), mientras que ser oficialista comienza a implicar riesgos (luego de años donde hacerse oficialista era, desde el punto político y económico, negocio redondo).

Por lo tanto, empiezan a ser legión los radicales K que quieren borrarse la letra K, retornando a la casita de los viejos o huyendo hacia cualquier lugar lejos del oficialismo recuperado en su integridad por el “pejotismo” más ortodoxo.

Claro que por ahora los radicales K intentan despistar el éxodo diciendo que en realidad se trata de una alta estrategia que más o menos explican así: Cobos y sus más cercanos crean un partido propio, mientras Biffi y Giner se quedan a pelear dentro de la UCR y Vilches se pasa al bando radical anti K como una especie de agente de contraespionaje K.

O sea, todos seguirían siendo concertadores, pero cada uno en un lado distinto, de modo que no quede espacio político alguno sin radicales K.

Difícilmente alguien pueda creer esto, aunque tal vez se trate de un réquiem poético de la Concertación en explicarse como totalidad omnipresente justo cuando empieza a evaporarse en la nada.

Cuando el pasado mata

Así como Cristina Fernández tiene la desgracia de que no puede diferenciarse ni siquiera en los adjetivos de la anterior gestión de su marido, Celso Jaque vive la desgracia inversa: la de no poder, ni querer, aceptar continuidad alguna con su antecesor Julio Cobos.

Dos errores extremos que se rozan en sus efectos: al ser una mera continuidad de Néstor, Cristina evapora su propia personalidad, mientras que al intentar ser lo contrario de Cobos, Jaque no resulta creíble, porque hasta hoy no ha tenido la menor capacidad para superar en nada a la gestión anterior, pese a que sus palabras no se cansan de denigrarla.

Ambos, Cristina y Celso, viven tan pendientes de las gestiones anteriores, que no logran encontrar su personalidad y sus propias metas. Ambos viven de un pasado con el cual no se atreven a romper y que por eso los está matando.

En lo nacional eso lleva a que la intervención de Néstor Kirchner en la gestión de su mujer ya haya alcanzado los niveles del grotesco. Un hecho quizá sin precedentes, donde un hombre por querer proteger a su mujer de la maldad política, la ahoga y le quita toda libertad.

En lo provincial nos hallamos frente a un hombre que no esperaba ganar la elección ya que Néstor Kirchner se cansó de apoyar en Mendoza a los “concertadores” cobistas y de ignorar (cuando no despreciar) a los peronistas del PJ.

Tal desprecio hizo que los peronistas menducos juntaran rencor infinito contra Kirchner y Cobos. No obstante, tal rencor les hizo poner toda la carne en el asador antes unos concertadores que no hicieron nada para ganar por creer que bastaba ir con el caballo del comisario. Aunque claro, los peronistas para ganar debieron también prometer varias desmesuras.

Al fin, la suma de rencor acumulado, fervor sobrenatural y promesas delirantes, les concedió la victoria.

Pero, una vez en el gobierno, al no poder cumplir las desmesuras, se vieron obligados a echarle la culpa de sus falencias al gobierno de Cobos. Allí ya no les creyó nadie.

Y aquí estamos, como cuando vinimos de España: Con un vicepresidente inexistente como tal, pero añorado como gobernador. Con un gobernador que prometió mucho y atacó más a su antecesor, pero que hace poco. Con una presidenta que reina pero no gobierna.

Tres vidas paralelas, cuyo drama y patetismo de algún modo explica la inexplicable crisis política de la Argentina justo en el momento en que debiera ser -por la realidad económica internacional- una de las naciones más exitosas del mundo.

Deseos, nada más que deseos

Si, quizá, uno de los presidentes (as) más débiles de la historia reciente se uniese con su vice aún más débil y se animaran ambos a ponerle un parate al mandamás de hecho, tal vez podrían reconstruir el poder que tal mandamás les ha deshecho.

Y si, quizá, Jaque y Cobos se sentaran a conversar sobre Mendoza en vez de buscar diferencias donde no las hay, tal vez podrían reconstruir en parte el poder que toda la clase política local está perdiendo por culpa de ese enrostramiento de incapacidades ajenas que impide sumar las capacidades de unos y otros.

En fin, sólo deseos. Pero deseos que sinceramente anhelan que pronto podamos tener un gobernador, un vicepresidente y una presidenta a los que les vaya muy bien.

Lo es que igual a anhelar para ellos tres lo contrario de lo que les ha ocurrido en todos y cada uno de estos fatales 180 iniciales días.

Más notas de esta sección
  • “Hoy quiero pedirles disculpas a todos los mendocinos”

    “Hoy quiero pedirles disculpas a todos los mendocinos”

    Ayer se cumplieron seis meses, plazo en el que el Gobernador prometió en campaña bajar un 30% la inseguridad. Hoy reconoció públicamente que no alcanzó ese objetivo y pidió perdón. Sin embargo, dijo que el índice de delito tiende a bajar y que seguirá trabajando “con energía” para lograr su meta. La mayoría de los lectores de Los Andes On Line rechaza las disculpas.

  • El Gobierno financiará un plan social con las retenciones

    El Gobierno financiará un plan social con las retenciones

    Cristina dijo que se construirán hospitales, viviendas y caminos y pidió "perdón". Los ruralistas quieren que el esfuerzo sea parejo con los sectores que tienen alta rentabilidad.

Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados
prev

Tres vidas paralelas

Celso Jaque, Gobernador de Mendoza. Cristina Fernández de Kirchner y Julio Cobos, Presidenta y Vice del país.

next