Javier Rivamar - Psicólogo asociado a temáticas sociales.

viernes, 09 de mayo de 2008

“Lo que se experimenta partiendo de este tipo de consignas, en las que se intercambia un bien material por un derecho adquirido, es el acceso a un sensación de poder, de manipulación del otro y del manejo del cuerpo y la conducta propia.

“Es así que no es casual la utilización del dólar como eje y símbolo de estas nuevas prácticas, en un contexto social y económico que históricamente ubican a esta moneda como mundialmente valorada más allá de las fronteras, significando un estatus de poder, en este país signado por la crisis y la devaluación.

“Existen mecanismos sociales de representación donde algo valorable como el ser humano, con sus vínculos, formas de expresión de afecto y amor, se han transformado en un producto fácilmente intercambiable, dejando a la persona en un lugar de objeto. Aunque no por ello menos valorable desde ese contexto; y es signo de inclusión en una realidad social signada por la exclusión y marginalidad.

“El aparato del mercado tiene como efecto la práctica del consumo, la cual se expande como necesidad emblemática el exhibirse como consumidor, que a su vez da luz a la categoría de ‘existente social’, es decir, ‘compro’, ‘tengo’, ‘uso’, ‘soy’. En otras palabras, la necesidad de consumir, pero a su vez de ofertarse como ‘consumible’.”

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