“Lo que se experimenta partiendo de este tipo de consignas, en las que se intercambia un bien material por un derecho adquirido, es el acceso a un sensación de poder, de manipulación del otro y del manejo del cuerpo y la conducta propia.
“Es así que no es casual la utilización del dólar como eje y símbolo de estas nuevas prácticas, en un contexto social y económico que históricamente ubican a esta moneda como mundialmente valorada más allá de las fronteras, significando un estatus de poder, en este país signado por la crisis y la devaluación.
“Existen mecanismos sociales de representación donde algo valorable como el ser humano, con sus vínculos, formas de expresión de afecto y amor, se han transformado en un producto fácilmente intercambiable, dejando a la persona en un lugar de objeto. Aunque no por ello menos valorable desde ese contexto; y es signo de inclusión en una realidad social signada por la exclusión y marginalidad.
“El aparato del mercado tiene como efecto la práctica del consumo, la cual se expande como necesidad emblemática el exhibirse como consumidor, que a su vez da luz a la categoría de ‘existente social’, es decir, ‘compro’, ‘tengo’, ‘uso’, ‘soy’. En otras palabras, la necesidad de consumir, pero a su vez de ofertarse como ‘consumible’.”
La consigna es ¿qué sos capaz de hacer por un dólar? Un boliche del centro trajo la propuesta desde Buenos Aires y ya se desató la polémica.
La top model vino para lucir la ropa de una diseñadora nacional. Desfiló y se llevó todas las miradas y los aplausos.