El gobierno de Chubut dispuso la suspensión de clases y navegación aérea en el noroeste de la provincia a raíz de la persistencia de cenizas en la región cordillerana, fenómeno registrado desde el viernes por la erupción del volcán chileno Chaitén.
El gobernador de Chubut, Mario Das Neves, sostuvo que la decisión de suspender las clases fue tomada porque "se trata de tener el menor contacto posible con el exterior".
"Como volvió a caer algo de cenizas en Esquel y mucha más en Trevelin, tomamos la determinación anoche (por el domingo) de no impartir clases", precisó el mandatario.
Los pobladores de la zona que debieron dejar sus casas para ir a trabajar lo hicieron provistos de barbijos y abrigos impermeables para evitar el contacto con las cenizas que se acumulan en calles, techos y árboles de Esquel, Trevelin y Corcovado, entre otras localidades.
Asimismo, la gran cantidad de ceniza acumulada en caminos y rutas generó una disminución de la visibilidad, por lo cual las autoridades de Vialidad recomendaron a los automovilistas extremar las medidas de precaución.
En tanto, los vuelos comerciales que operan en el aeropuerto de Esquel permanecían suspendidos por la escasa visibilidad.
En Comodoro Rivadavia, casi 550 kilómetros al sudeste de Esquel, adonde también habían llegado cenizas el fin de semana, amaneció ayer despejado aunque tampoco hubo actividad aérea. Las autoridades de las comunas afectadas recomendaron a los pobladores no salir de sus hogares de no ser necesario.
Además, los municipios proveyeron de agua mineral a los poblados alejados de los cascos urbanos debido de las dificultades que genera la ceniza para la potabilización.
El gobernador Das Neves explicó que si bien se trata de "una partícula no tóxica, tampoco uno puede andar en el momento en que la ceniza está suspendida alegremente por la calle porque produce irritación". "Tenemos casi un tercio del territorio (de Chubut) cubierto" de cenizas, detalló Das Neves.