A principio de mes, una encuesta en movies.com, un prestigioso sitio de Internet a la hora de saber de cine en Estados Unidos, publicó una larga lista de largometrajes e invitó a los internautas a responder cuáles son las 25 obras cinematográficas más polémicas de todos los tiempos, alimentando ese hobby casi compulsivo que tiene el norteamericano medio para hacer listas de lo que más le divierte.
Los resultados esta vez difirieron de otra bastante conocida que publicó en 2006 la revista Entertainment Weekly y aunque la de movies.com es más nueva, inexplicablemente dejó de lado a tres filmes que parece que nadie vio como “Shortbus”(2006), de John Cameron Mitchell; “V de Venganza” (2006) de James McTeigue e “Irreversible” (2002), del argentino radicado en Francia Gaspar Noé, relatos que exhiben orgías, terrorismo de Estado y violaciones.
Síntomas del nuevo siglo
Como era de esperarse en la ‘era Bush’, el conservadurismo está más vivo que nunca, ya que a las 25 más votadas llegaron todas aquellas películas que trataron la pornografía, la religión y la violencia, coherente con una cultura estadounidense tan apegada a los fundamentalismos como contradictoria.
El puesto número uno se lo lleva “Asesinos por naturaleza” (“Natural born killers”, 1994), de Oliver Stone , la truculenta historia de dos delincuentes, Mickey (Woody Harrelson) y Mallory (Juliette Lewis) que dejan en su travesía de rutas un auténtico sembradío de cadáveres. El guión de Quentin Tarantino, remarcó temas como la sacralización de la violencia por parte de los medios de comunicación, en una sociedad que considera héroes a los delincuentes. A esto se sumó que varios asesinos verdaderos confesaron inspirarse en el film para cometer sus crímenes, incluso los tristemente célebres estudiantes de la secundaria de Columbine, Eric Harris y Dylan Klebold, quienes en 1999 mataron a 13 personas y luego se suicidaron.
Al momento del estreno, Tarantino repudió los cambios hechos por Stone y pidió vía judicial que sólo apareciera en los créditos como “historia de”, porque a su criterio había “edulcorado demasiado el libreto original”. Pero esa “edulcoración” igual causó polémica: su director fue demandado por familiares de las víctimas de crímenes violentos quienes lo acusaron de regodearse en las escenas sangrientas a costa del dolor ajeno. Igual, la película se estrenó con escenas censuradas en doce países, incluyendo la Argentina y otros supuestamente “progres” como Australia, Finlandia y Francia. Sólo la edición en DVD contiene todas las escenas eliminadas de su versión original.
El lugar dos pertenece a “Perdidos en la noche” (“Midnight cowboy”, 1969), la primera película de calificación X en obtener un premio Oscar en la categoría Mejor película, Mejor guión y Mejor dirección. Un relato desesperado de dos jóvenes, un gigoló de mujeres y su moribundo vividor (Jon Voight y Dustin Hoffman, respectivamente) que intentan en vano salir de su condición marginal. John Schlesinger, el director, realizó un film realista y decadente que desnudó con crudeza los ambientes más sórdidos de New York. Fue acusada por cierto sector elitista de la ciudad por mostrar una ciudad no muy turística.
Imágenes profanas
Coherente con las ideologías de los votantes, la tercera en la lista es la primera que trata un tema religioso y hablamos de “La última tentación de Cristo” (1988), de Martin Scorsese. Basado en una novela de Nikos Kazantzakis, la película muestra a Jesús en la cruz (Willem Dafoe), tentado por Satanás, quien imagina una vida de hombre común casándose con María Magdalena y teniendo hijos.
El escándalo no se hizo esperar. Protestas y demandas al estudio y al director brotaron por todo el país. Un grupo de católicos radicalizados incluso ofreció siete millones de dólares para comprar el film y destruirlo. En Francia, otra variante fundamentalista arrojó bombas Molotov al cine donde se proyectaba. United Artists, General Cinema y Blockbuster se negaron a distribuirla y editarla. Incluso Nikos Kazantzakis fue excomulgado por la Iglesia Católica. La película se vio en la Argentina, incluso en Mendoza, desde la clandestinidad.
Sobre el tema religioso, en las 25, más atrás aparecen “Dogma” (1999) de Kevin Smith, en el puesto 12 y “La pasión de Cristo” (2004), de Mel Gibson, en el lugar 15. Las dos generaron más de una protesta a nivel mundial, pero en el caso de Gibson, su sangrienta visión de los tormentos a Jesús recaudó 600 millones de dólares de taquilla y la película sólo costó 25 millones.
Vale la pena aclarar que en el puesto número 20 aparece la película cuasi independiente “The Devils” (1971), del director inglés Ken Russell. La historia de un desquiciado cardenal protestante y de una monja sexualmente obsesionada con él causaron estupor. El colmo: un grupo de otras monjas del claustro arman una orgía entre ellas frente a una de las estatuas de Cristo. En Italia, la película está prohibida y los protagonistas del film, los actores británicos Vanessa Redgrave y Oliver Reed (él murió en 1999), no pueden entrar al país desde entonces. El film circuló por nuestro país editado en video en su versión original.
Orgullo y prejuicio
En el puesto cuatro está la película muda “El nacimiento de una nación” (“The birth of a nation”, 1915), de D.W. Griffith. La historia de la amistad de dos familias del Norte y del Sur que se vuelven enemigas durante la Guerra Civil, mostró al Ku Klux Klan como héroes, al tiempo que presentó a los afroamericanos como trogloditas. Escondida por décadas, la polémica incluso llegó hasta el año 2002, cuando fue editada en DVD. Hoy en día es usada como propaganda por el mismísimo KKK.
En el puesto número cinco está una auténtica rareza, “Canción del Sur” (“Song of the South”, 1946), la primera película de Disney que combinó personajes reales con animados. Por exhibir burdos estereotipos de afroamericanos y de esclavitud, Disney decidió luego no editarla nunca en ningún formato, aunque en 1945 su canción principal ganó el Oscar, otro gesto de honestidad ideológica de la Academia de Hollywood.
Conocimiento carnal
El sexo fue protagonista en más de una oportunidad. “El último tango en París” (6), “Pink Flamingos” (7), “Cruising” (13), “Calígula “ (16), “Garganta profunda” (19), “Crash” (21), “Baby doll” (23) y “The brown bunny” (25) fueron las películas seleccionadas en esta lista.
La famosa frase “Pass the butter” de Marlon Brando en “El último tango en París “ (1972), de Bernardo Bertoluci causó tanta sensación como indignación. Bertolucci incluso recibió cuatro meses de prisión en suspenso por dirigir esta historia de decadencia sexual y espiritual.
En “Pink Flamingos” del excéntrico John Waters, estrenada el mismo año, dio un paso más allá al incluir en su desbordada comedia personajes travestidos, bestialidad y sexo, que provocó que muchos espectadores vomitaran en la sala al ver cómo la protagonista, Divine, comía excremento de perro, en una de las escenas más bizarras que haya llegado al cine.
“Cruising” (1980), de William Friedkin, una homofóbica visión sobre el ambiente gay de la Gran Manzana, narra la historia de un policía encubierto (Al Pacino), que se sumerge en este mundo oscuro para atrapar a un asesino. Los homosexuales activistas realizaron protestas y el director no tuvo otra opción que colocar una ridícula aclaración al comienzo del film que empeoró la situación.
Dos meses después del estreno, un psicópata entró a uno de los bares sadomasoquistas mostrados en el film y mató a dos clientes con un arma 9 milímetros.
“Garganta profunda” (1972) de Gerard Damiano, fue prohibida en la mitad de los estados de Norteamérica. Su actriz Linda Lovelace admitió públicamente que filmó casi todo el tiempo amenazada con un arma en la cabeza y su coprotagonista fue acusado de varios cargos de obscenidad. El inesperado éxito de la película repercutió en la industria de la pornografía causando un repunte económico que inspiró la llegada del video.
Por su parte “Calígula”, de Tinto Bras de 1979, la película pornográfica más cara de la historia, mostró orgías del famoso emperador romano (Malcolm McDowell), acompañado de los futuros nominados al Oscar Helen Mirren y Peter O'Toole. Nadie se había animado a mostrar escenas de lo que fue la auténtica rutina palaciega de aquellos tiempos con tanto entusiasmo. El guión, aunque no aparece en los créditos, pertenece al escritor Gore Vidal.
La lista “obscena” se completó con “Crash”, de David Cronenberg, la historia de unos adultos que alcanzan el orgasmo chocando violentamente sus autos; “Baby doll” (1956), de Elia Kazan, basada en una obra de Tennessee Williams, condenada por Time magazine como “la más sucia película legalmente exhibida en Estados Unidos” y “The brown bunny”, (2003), inédita en la Argentina, donde la actriz Chloé Sevigny hace una fellatio real al actor y director del film Vincent Gallo, por entonces su pareja en la vida real.
La verdad incómoda
Oliver Stone es el único director que aparece dos veces en la misma lista con “JFK”, en el puesto número 8. 1991 fue el año en que todos hablaron de la conspiración de la CIA, la mafia y el FBI que supuestamente asesinó al presidente Kennedy en 1963. Stone fue acusado de tergiversar la verdad histórica, aunque reabrió el caso en el Congreso de su país y su película ganó dos de sus ocho nominaciones al Oscar.
Pero el premio a la mayor incorrección sin duda se lo lleva “South Park: la película”, la creación de Matt Stone y Trey Parker, que se convirtió en la cinta de animación con más insultos en la historia del cine. En ella, los directores imaginaron incluso al mismísimo Satán como pareja gay de Saddam Hussein.
En la lista de los 25, la política reapareció virulenta en el puesto número 14 con el documental ganador del Oscar y de la Palma de Oro en Cannes “Fahrenheit 9/11” (2004) de Michael Moore y la rareza “El triunfo de la voluntad” (“Triumph des willens”, 1935), la celebración que Leni Riefenstahl hizo de Hitler, la cual se quedó en el puesto número 13.
Sin embargo, una infaltable en casi todas las listas de películas polémicas de la historia es “La naranja mecánica” (“A clockwork orange”) de Stanley Kubrick, de 1971. El argumento: un pandillero problemático (Malcolm McDowell) termina con un lavado de cerebro cuando es atrapado por un gobierno inglés del futuro. La controversia: en EEUU, más allá de lo que significó usar de forma satírica la canción de Gene Kelly “Cantando bajo la lluvia” durante un brutal asesinato, la película fue directa a la calificación X, por sus escenas de sexo.
En Gran Bretaña, su país de origen, le fue peor: armó un enorme alboroto público y aparecieron varios imitadores de los crímenes que graficaba Kubrick, es decir, “chicos bien” que se divirtieron asesinando a vagabundos . Esto derivó en la salida de circulación del film y amenazas de muerte a su director. La polémica fue tal que no estuvo oficialmente disponible en el Reino Unido, tanto en salas como editada, hasta el año 2000, un año después de la muerte de Kubrick.
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