Editorial
martes, 06 de mayo de 2008
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Robo y mercado negro de aceitunas

Un problema que se reactualiza año tras año cada vez que comienza la cosecha de aceitunas, se centra en el robo permanente y el mercado negro que se genera. El Gobierno, junto a los sectores privados, ha organizado un método para tratar de minimizar el problema, pero también hace falta mayor presencia policial.

La proximidad del inicio del grueso de la cosecha de aceitunas reactualiza un problema que se presenta año tras año. El robo de aceitunas afecta seriamente a los productores y se genera un mercado negro del que se benefician sólo algunos pocos en detrimento de una industria que ha logrado un crecimiento sostenido en los últimos años. Además del problema económico planteado, la situación provocó en años anteriores hechos de carácter policial que deben evitarse.

No es casual el robo de aceitunas y el mercado negro en ese sector de la industria. Sucede que el aceite de oliva va ganando cada vez mayores mercados a nivel mundial y, en el caso de Mendoza, de los 7 millones de dólares exportados en 2004 se llegó a 22 millones de la moneda estadounidense en 2005. De todos modos, aunque en 2006 se produjo una leve disminución en la salida al exterior del producto, se estima que se producirá un crecimiento anual de 20% en los próximos años.

Nuestra provincia llegó a ocupar durante muchos años el primer lugar en cantidad de hectáreas implantadas con olivares, llegando a poseer, en 1990, 29.600 hectáreas de olivos, lo que constituía 70% del total nacional.

Sin embargo, la baja rentabilidad que afectó al sector durante algunos años provocó la erradicación de numerosos olivares, mientras las desgravaciones impositivas generaron un vuelco total en la situación, y en la actualidad es Catamarca la que mayor cantidad de hectáreas tiene implantadas (33 mil), le siguen La Rioja y San Juan, con 25 mil, y en cuarto lugar se ubica Mendoza con 18 mil.

No obstante, nuestra provincia cuenta con condiciones climáticas ideales, con una gran amplitud térmica entre el día y la noche, a lo que se suman características organolépticas, químicas y sensoriales que determinan que nuestro aceite de oliva alcance un nivel de calidad superior respecto del de las otras provincias, con lo que se genera un equilibrio en divisas, entre lo que ingresa a Mendoza y lo que se recauda en otras provincias.

Para ello ha contribuido también la incorporación de tecnología de punta que ha realizado gran parte de la industria local.

Pero todas esas bondades que la naturaleza le otorgó a la provincia suele verse opacada por el accionar de algunos empresarios que generan un mercado negro con la compra de aceitunas cosechadas en forma clandestina -en su gran mayoría robadas- y, al carecer de tecnología suficiente, el aceite obtenido no es de la calidad adecuada, lo que va en detrimento de la industria en general.

Debe recordarse en este aspecto que recientemente la Legislatura provincial sancionó una ley de denominación de origen del aceite de oliva, con el objetivo de resguardar y defender la calidad del producto.

Para evitar el robo de aceitunas, el Gobierno y representantes del sector privado avanzaron en la conformación de un operativo al que denominaron De Control de la Cosecha de Aceitunas 2008.

La estrategia está destinada a productores, acopiadores e industriales, y la organización de control y fiscalización involucra a: AFIP, Rentas, los municipios, la Policía Rural, el Iscamen, fiscalías judiciales y el Ministerio de la Producción.

Se realizará -se indicó- un sistema de seguimiento de trazabilidad del producto para que toda persona que transporte aceitunas pueda demostrar la legalidad de su origen, demostrando que es el dueño o ha delegado esa facultad de transporte.

Las exigencias alcanzan también a los productores (tendrán que contar con un número de RUT), a los transportistas (deberán tener guía de origen y destino de los productos), los acopiadores (deberán poseer la inscripción en la AFIP y emitir remitos o facturas) y los industriales, que deberán presentar los números de RUT de las propiedades y guías de origen y destino de la materia prima.

Todos los aspectos señalados son válidos, pero difícilmente logren cortar con el flagelo del mercado negro, por lo que se hace necesario que también se profundice en la necesidad de ampliar los controles policiales en las zonas rurales y ser inflexibles con el castigo, tanto para quienes cometan el ilícito del robo como para quienes adquieren esos productos malhabidos.
De lo contrario, no sólo resultarán perjudicados los productores víctimas de robo sino que toda la industria puede llegar a perder un prestigio muy bien ganado en base a esfuerzo e inversiones durante los últimos años.

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