Como esos personajes que resurgen con furia luego de haber estado a punto de caer y perder la batalla, la historieta argentina está de vuelta y no parece tener intenciones de ceder terreno.
Es que este rico género narrativo, que estuvo prácticamente desaparecido durante los noventa, ha retomado en nuestro país a través de reediciones, nuevas ediciones y sitios en internet un auge similar al que despertó durante los años ochenta. Basta con acercarse a cualquier quiosco de diarios, librería o incluso disquería para comprobarlo: además de la festejada reaparición de la Fierro, pueden encontrarse las revistas Magna, Historietas Reales, fanzines y reediciones de Breccia, Oesterheld, Solano López, Robin Wood, Ariel Olivetti o la ya emblemática Nippur. Internet, sobre todo, ofrece una amplia variedad en trabajos de autores nuevos (ver recuadro). Vaya aquí el panorama de un fenómeno que, parece, esta vez volvió para quedarse.
Todo a pulmón
Para Hernán Cámara Llugary, dueño del local Locuramagic Comics, hace aproximadamente dos años que comenzó este renacimiento: "Argentina siempre fue pionera en cómics, de hecho ahora hay un montón de argentinos laburando afuera, a la par de los mejores, por ejemplo el mendocino Ciruelo, que la está rompiendo. Los dibujantes se van porque allá tenés muchos más contactos, se te abren más puertas". A pesar, sin embargo, de la calidad de sus artistas, en Mendoza este fenómeno va creciendo lentamente, a pulmón. "Acá prácticamente no hay producción -sostiene Hernán-. Sí hay fanzines, gente que se junta a pulmón, hace una historieta y la publica en fotocopias armadas bien prolijas. Algunos lo hicieron en color, el tema es el dinero: siempre se complica por la plata. Así y todo hay un crecimiento, yo he visto trabajos de fanzine que han mejorado muchísimo de un número a otro".
Algunos de estos fanzines de historietas que circulan por Mendoza son los logrados "Haz Pro" y "De Última". Estas revistas, además del talento que destilan desde sus historias e ilustraciones, sorprenden por su calidad alcanzada desde el aprovechamiento de recursos sencillos, materiales que se encuentran al alcance de cualquiera. "En el 2005 salió la primera Haz Pro -comenta Daniel Carrizo, Hazef, uno de los hacedores-. Ahora está en camino la cuarta. Yo trabajo en una imprenta, con lo que logré tener un mejor apoyo en el sentido de la impresión en los últimos números: hasta entonces eran sólo fotocopias, como todo fanzine. En esta oportunidad, además, pudimos conseguir sponsors, publicidades. La idea desde un comienzo fue hacer historietas cortas, que empiecen y terminen en el mismo número, porque quizá el mercado no está para hacer otra cosa. Y si querés impactar, una historia corta que te llegue puede ser la salida".
Daniel, quien además da clases de dibujo orientado a la historieta en un local de cómics del Centro, agrega: "Armamos con varias personas una especie de editorial que publica otras revistas, somos todos del mismo grupo. Es algo under, pero se va moviendo. Como toda cosa independiente siempre cuesta, pero el gusto es cuando se va dando el boca en boca. Nosotros, por ejemplo, tenemos la manía de poner un póster en la mitad del fanzine, y un día vi un chico de la secundaria con uno de esos en la carpeta. Eso fue toda una sensación para nosotros, viste".
Para los chicos
Uno de los historietistas con base en Mendoza más exitosos es sin dudas Santiago González Rigal, más conocido como Chanti. Acerca del resurgimiento de la historieta, Chanti sostiene: "No hay una sola explicación, se fue dando de a poco, pero todos los historietistas estamos viendo que está mejorando el tema de la industria de la historieta. Internet ha ayudado mucho, ha abierto muchas puertas en esto de unirnos más para luchar y mostrar nuestro trabajo, hacerlo conocido". Este trabajo, sostiene el autor "tuvo su declive en los '90. Muchas editoriales cerraron, a las revistas les costaba subsistir, casi como que desapareció todo. También a los medios les costó siempre incorporar humor o tiras nuevas a un diario o una revista. Sin embargo, poco a poco fue reapareciendo, por un lado por los mismos autores y por el otro por el público que se acercó al producto". Últimamente, continúa Santiago, "están surgiendo muchas editoriales chicas. También hubo algo de revival como sucedió con la revista Fierro, que volvió a aparecer hace poco".
Otro de los fenómenos relacionados que destaca Chanti es el de "los diferentes grupos que van surgiendo en todo el país y arman movidas en sus lugares, sus provincias. Nosotros empezamos así en el 2003, con el 'Círculo del Cuadrito'. Entonces no teníamos ni idea de todos los grupos que había. Los hay de todo tipo, en el Norte y en el Sur, por lo general generando sus propias ediciones".
A pesar de todos los logros alcanzados por el género desde su nacimiento a finales del siglo XIX, para muchos en nuestro país la historieta aún pareciera tener que probar su valor. Acerca de esto, Chanti comenta: "Hay un prejuicio grande por parte de las editoriales a la hora de publicar historietas. Porque los historietistas, además de enfrentar todas las cosas difíciles que tiene cada profesión, tenemos que luchar contra el prejuicio que dice que la historieta no llega al rango de arte o literatura. Las editoriales tienen una gran cantidad de libros para chicos, pero vos les hablás de historieta y parece mala palabra. Ahora se está revirtiendo eso: con 'Banda Dibujada' hemos logrado un montón de cosas, desde lograr que editoriales publiquen libros de historietas para chicos hasta que la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina incorpore premios a la historieta en sus entregas anuales. En las escuelas, por ejemplo, se está viendo lo que es la historieta, el problema es que no había material específico para chicos. Con el grupo conseguimos que se consigan estos libros en cualquier quiosco". En junio de este año, la Editorial Sudamericana va a publicar el libro de "Mayor y Menor" (N: Historieta de Chanti que puede leerse en la Revista Rumbos de Los Andes). Este libro, el primero de su especie, está abriendo una nueva sección en el mercado editorial, logro que si bien tardó en cristalizarse era de esperar: "La historieta, que era mal vista en las escuelas en nuestra época, ahora es parte de los programas y parece la gran salvación -sostiene el autor-.
Pasó a formar parte del bando de los buenos: es el recurso que pueden utilizar los docentes para que los chicos vuelvan a la lectura gracias a que es muy instructiva: los hace imaginar, leer y pensar, algo que otros entretenimientos actuales definitivamente no les dan".