El asalto al blindado está lejos de ser resuelto.
Con la esperanza de que al menos algunos de los autores del golpe al blindado del Banco Regional de Cuyo ocurrido el lunes a la siesta haya estado en la entidad días previos al atraco (miércoles, jueves y viernes de la semana pasada), la Fiscalía actuante le pidió al gerente del Regional que aporte los videos del interior del banco.
"En una de esas, en las cintas aparece alguno de los más de nueve delincuentes que el lunes se hizo con el dinero; es factible que una de las tareas de inteligencia previa haya consistido en conocer los movimientos de la sucursal desde adentro", dijeron desde esa fiscalía, en la que, dicen, están trabajando en torno de la pesquisa, "pero no podemos dar a conocer todas las medidas para no entorpecer la investigación", tal como explicaron.
En ese sentido, ayer por la mañana fue el gerente del Banco Regional uno de los que ofreció su declaración testimonial. No se dio a conocer el contenido de sus dichos, pero sí se sabe que el hombre no estuvo presente cuando la banda se hacía de los 258 mil pesos.
Igual, a más de tres días del espectacular atraco al blindado del Banco Regional de Cuyo pocas son las novedades que hay. Pocas por no decir nulas.
Desde la Policía como desde la Justicia no se han dado a conocer avances y esto debe obedecer a que o bien la pesquisa transita un camino incierto o directamente que los investigadores no han dado con datos de relevancia.
A este opaco presente, se le suman las declaraciones del ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, que lindan con lo obvio: "Fueron profesionales", "no serían todos de Mendoza, podría haber cordobeses" o "es factible que sean los mismos del Shopping", son las frases que arroja el funcionario ante los medios cada vez que se le pide su parecer en cuanto al caso.
En el atraco al blindado -para muchos el germen de un buen guión para una película- actuaron, entre otros, un falso paralítico que llegó hasta la escena del crimen ayudado por una niña y que portaba una nueve milímetros bajo la frazada que le tapaba las piernas en perfecto estado; un falso guitarrista que actuó de apoyo desde la vereda de una heladería en la que tomaba un submarino (con el detalle de que el estuche de guitarra cobijaba una Itaka y no un instrumento musical).
Mientras que en la panchería Pancho V, que queda a metros del Banco Regional, había al menos tres comedores de panchos que de pronto demostraron más interés en el dinero del blindado que en los panes con salchichas. Y en el bar La Fusta, un bebedor de café, también falso, se puso un pasamontañas, sacó un arma larga del bolso que llevaba y a los tiros sirvió para la retirada de sus colegas.
Para el final, los delincuentes dejaron un artefacto parecido a una bomba de las que salen el las películas que les posibilitó distraer aún más a los ya confundidos policías.
A esta puesta en escena, y si se tiene en cuenta la facilidad que tuvo la gavilla para escapar por pleno centro en un vehículo grande y en un horario pico, hay voces desde el propio Ministerio de Seguridad que hablan de complicidad por parte de policías o directamente de que la zona fue liberada durante el lapso que duró el atraco.
Iba en un VW Gol y quiso doblar por O'Brien hacia el centro. Por razones que se tratan de esclarecer el auto se desvió y cayó al interior del canal. El conductor murió y otras tres personas fueron salvadas por bomberos voluntarios que se tiraron a rescatarlos sin ropa básica para este tipo de accidentes.