Benedicto XVI ofició en la basílica romana de San Juan de Letrán la misa de la festividad del Corpus Christi, en la que dijo que la "revolución cristiana"es "la más profunda" de la historia humana y que el progreso sin discernimiento "lleva al hombre al precipicio".
Por su parte, el arzobispo de Mendoza José María Arancibia estuvo al frente de la celebración que se desarrolló en la puerta de la Basílica de San Francisco. Y monseñor Jorge Bergoglio hizo lo propio en la catedral metropolitana.
La festividad del Corpus Christi fue instituida por el papa Urbano IV en 1264, debido al llamado "milagro de Bolsena". En 1263 un sacerdote bohemio se dirigía hacia Roma cuando se detuvo en la cercana localidad de Bolsena para oficiar misa. El cura dudaba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y pidió a Dios una "señal". De manera imprevista, según la tradición católica, algunas gotas de sangre salieron de la hostia consagrada, cayendo sobre el corporal (el lienzo que se extiende en el altar, encima del ara, para poner sobre él la hostia y el cáliz). La tela se guarda en la catedral de Orvieto (centro de Italia).
Mensaje papal
El Papa, en una homilía en la que ante varios miles de fieles explicó el significado de esta solemnidad, manifestó que la Eucaristía es el sacramento del Dios que no abandona al hombre en el camino, sino que se pone a su lado y le indica la dirección.
"No basta ir hacia adelante, es necesario ver hacia donde se va. No basta el progreso si no existen puntos de referencia. Si se corre fuera de la carretera, se puede caer en un precipicio o alejarse más rápidamente de la meta. Dios nos ha creado libres pero no nos ha dejado solos", afirmó el Obispo de Roma.
Mensaje de Arancibia
En las inmediaciones de la plaza San Martín, donde se realizó la celebración mendocina, José María Arancibia comenzó su homilía diciendo: "Hace casi ocho siglos, que la Iglesia celebra esta solemnidad. Por muchos años, ha sido una ocasión para expresar con entusiasmo y valentía la fe en el Cristo glorioso, presente en este sacramento".
Y añadió: "Una sociedad secularizada, quizá considere superadas estas creencias y costumbres. Se siente moderna, evolucionada, libre y adulta; independiente de viejas tradiciones. Mendoza, ¿es una ciudad moderna? Pienso que lo es, en muchos aspectos. Sin embargo, la realidad actual muestra problemas que cuestionan esa suficiencia, y la pretendida autonomía de Dios. Así ocurre cuando, en medio del progreso, nos sigue doliendo: la pobreza no superada; la violencia entre conciudadanos; y la indiferencia o impotencia ante el sufrimiento de familias, niños, jóvenes y ancianos. Entonces brota de la conciencia, que sabe de limitaciones humanas, la necesidad de recurrir a Dios, a la Virgen María y a los santos, para pedir su auxilio y protección".
Mensaje de Bergoglio
Antes de la celebración, el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, se reunió con jóvenes en la plaza Once donde homenajeó a las víctimas del incendio de Cromañón.
En sus palabras, advirtió a los jóvenes sobre los "mercachifles" que pretenden "robarles la libertad", y los exhortó a "no tenerles miedo" a los "quiosqueros de la degradación" que proponen la droga y la prostitución como salida.
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