Odisea de la familia que recibió un bebé cambiado

Le dieron una nena de 4 meses, fallecida en 2007. El fiscal de Delitos Especiales investiga si hubo delito. Harán un ADN.

domingo, 25 de mayo de 2008
Odisea de la familia que recibió un bebé cambiado

.Ana Villablanca y Javier González tienen un gran desconsuelo.

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Miguel Títiro mtitiro@losandes.com.ar

Conforme pasan las horas, aumenta el desasosiego que embarga a la familia González-Villablanca, cuyo hijito recién nacido y fallecido a raíz de una grave insuficiencia respiratoria, fue cambiado por una beba de 4 meses, en la morgue del hospital pediátrico Humberto Notti.

En las últimas horas, y dentro de la difícil situación de la familia, el subsecretario de Gestión en Salud, Pedro Omar Masman, dispuso varias medidas (ver aparte). Por otro lado, el fiscal de Delitos Complejos, Luis Correa Llano, tiene la causa en sus manos, luego de recibir la denuncia de los afectados a través del patrocinio del abogado Matías Aramayo. El funcionario judicial quiere establecer que no hubo delito en la sustitución. Admite que pudo haber una negligencia administrativa. Por las dudas, hará realizar una prueba de ADN para asegurarse de que la criatura que sigue en la morgue del Notti es hijo de Javier y Ana. También quiere establecer la causa del deceso.

El caso empezó el 22 de marzo pasado, cuando nació en el hospital Lagomaggiore el segundo hijo de Ana Villablanca y Javier González, ambos de 21 años. Poco duró la alegría de la pareja, porque a las pocas horas del alumbramiento, los profesionales de la maternidad provincial derivaron al chiquito a la atención especializada del Notti. Se había detectado que el pequeño, bautizado con el primer nombre de su progenitor, Nicolás, sufría una dolencia llamada hernia de diafragma (el músculo que separa el abdomen del tórax tiene una falla, comprimiendo el pulmón y anulando la capacidad de respirar). La corta vida del chico expiró el 24 de marzo, a la 1.30. En ese breve lapso la mamá, Ana, pudo tenerlo unos minutos en su regazo y el papá lo vio "todo entubado en terapia".

Con resignación, el matrimonio, que tiene una hija de 3 años, Micaela, dispuso la inhumación del niño el 25 de marzo, a través de la cochería Boito, sin responsabilidad en lo sucedido. El diminuto ataúd fue colocado en tierra en el Cementerio de Capital.

Los padres y los abuelos fueron absorbiendo la pena de la irreparable pérdida, cuando inesperadamente el 22 de mayo, los directivos del Notti, encabezados por la doctora Viviana Vallone, les comunicaron que por un "error lamentable" les habían dado el cuerpecito de otro bebé, una niña, de 4 meses, que había fallecido víctima de un síndrome convulsivo crónico. Esta personita había sido abandonada por su madre y su tutela era ejercida por la titular de Tercer Juzgado de Familia, Cecilia Zavattieri.

"Se imagina cómo nos sentimos", relató Javier. "Allí está enterrada esa niña con el nombre de nuestro hijito, y el chiquito sigue en la morgue y no sabemos cuándo podremos hacerlo descansar en paz. Pedimos que no se hagan más movimientos: la niña puede quedar donde está y a Nicolacito lo ponemos en otro lugar del camposanto".

El hombre, albañil sin empleo, contó otra aflicción de la familia. En las próximas semana corre el riesgo de enfrentar un desalojo del inmueble que ocupa en calle Güiraldes (Dorrego), expediente que se tramita en el Cuarto Juzgado Correccional, a cargo de la doctora Lucía Motta.

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