No pudo ser. Vallés se agarrá la cabeza. No lo puede creer. De espalda, Solana busca consuelo en la tribuna.
domingo, 25 de mayo de 2008Con el grito atragantado. Guardando las armas victoriosas para otra oportunidad. El Expreso descarriló en la estación que lo podía llevar a primera y deberá esperar para dar el salto grande.
Ben Hur, el convidado de piedra a la fiesta que propuso el dueño de casa, terminó festejando su victoria y silenció el Malvinas Argentinas.
La empresa parecía fácil, pero con los minutos, la presión lógica de un equipo que tiene todo por ganar, atenazó las mentes del Tomba. Las ideas eran escasas, y el local lento.
Una pelota parada que cayó en la cabeza de Franco, dejó a Aguirre para cabecear solo en el área chica, a las manos de Aguiar. Fue el aviso inicial para demostrar quién era el máximo protagonista de la noche.
La visita se replegó con acierto y sólo con pelotas paradas, el elenco del Gato Oldrá mantenía la supremacía. Porque en juego, la tenencia casi absoluta del balón no le aseguraba fluidez ni precisión para llegar lúcido al arco de Aguiar. Bien abierto por izquierda, Aguirre desequilibraban con asiduidad.
Por derecha, el recorrido de Solana era más largo y desgastante, pero igual, mantenía bien abierta la defensa visitante.
Pero esa insistencia del Expreso lo volvió previsible y el visitante comenzó a crecer cuando se dio cuenta que podía encontrar terreno en campo rival.
Ante tanta abulia, el adiestrador tombino modificó piezas para que el dibujo táctico fuese más ofensivo y los delanteros encontraran la pelota con claridad. Soltó a Vallés a la izquierda de los volantes, Aguirre pasó a la derecha y Chiqui Solana fue más media punta delante de la línea media. Pero el Bodeguero no volvió a generar peligro cerca del arco de Aguiar, casi ni se asomó por el área contraria y entró en un tobogán futbolístico que no pudo remontar.
Entonces, fue el turno del conjunto rafaelino. Con pelotas cruzadas, llegó en dos ocasiones a inquietar a Ibáñez. Una desde la derecha que encontró a Ceresetto en el punto del penal para cabecear alto y exigir al uno y en otra, desde la izquierda, en que apenas alcanzó a "soplarla" para que el balón se fuera besando muy cerca el palo izquierdo del Loco.
De a poco la BH se agrandó y acomodó mejor el libreto que tenía en mente el DT desde un principio. Desgastar a Godoy Cruz y no perder nunca la paciencia, una versión tombina patentada durante este campeonato.
Era un final más auspicioso para los de Zielinski y un gran interrogante para el conjunto mendocino de cara al final.
Oldrá apostó a David Ramírez para generar juego y el talentoso mediocampista falló, como todos sus compañeros.
Una gran apilada de Caruso dejando solo a Ovelar-remató arriba- resultó lo más peligroso en la segunda etapa.
Ben Hur, con su librito armado, lanzó una contra letal para que Echagüe metiera el cabezazo más doloroso del año.
Después fue pura impotencia y las piernas pesaron más que nunca. Demorando una vuelta olímpica que se hace desear.
Claudio Gutiérrez / Los Andes