EL DÍA DESPUÉS. El técnico Cruzado analizó, algo más frío, de qué manera logró salir del estadio tras la violenta agresión sufrida el domingo pasado.
martes, 20 de mayo de 2008Tendido en la cama, muy dolorido, pero rodeado por sus seres queridos, el técnico de Deportivo Maipú, Carlos Sperdutti habló de la “locura” que vivió junto al plantel en San Francisco, Córdoba, donde el Cruzado derrotó 3 a 1 a Sportivo Belgrano por la fecha 4, en la etapa final de la zona C.
Sin dudas que era “el” partido; la “final”, como lo habían anticipado durante la semana varios jugadores de Maipú antes de emprender viaje hacia la ciudad cordobesa. Estaba claro que el único resultado que le servía al equipo maipucino era un triunfo. Además debía esperar otro resultado, que por cierto se le dio, ya que Deportivo Roca venció a El Linqueño, y ese 2 a 1 a favor de los patagónicos catapultó a Maipú a ocupar el primer lugar en las posiciones junto al derrotado. Aún restan dos fechas para culminar la fase, donde sólo el equipo que quede primero será el que continúe.
El clima se había calentado hacía una semana atrás cuando Sportivo Belgrano le había sacado un punto a Maipú en el propio “Fortín” de la calle Vergara. A esto se le sumaron aquellas explosivas declaraciones del técnico de Sportivo Belgrano, Cristian Domizi, quien había remarcado que: “Estos partidos y estos torneos se ganan con hombres y no con nombres”.
Estas palabras habían calado hondo en el plantel Cruzado, que sin dudas se tomó revancha, pero a un alto precio.
“No entiendo por qué le pegaron a todos” le comenzó diciendo Carlos Sperdutti a MásDeportes.
“Me duele todo; pero ahora, un poco más tranquilo y recordando lo que vivimos, pensé que nos mataban. Tuve miedo”. Así de crudas y reales fueron las palabras del “Gringo” mientras hacía reposo en su casa.
- ¿Esta reacción de la gente de Belgrano los tomó de sorpresa o presuponían que algo de esto pasaría?
- Todo fue sorpresa. Nunca esperábamos algo así. Uno siempre sabe que hay presión cuando se juega de visitante. Los hinchas juegan un papel importante. Pero, al extremo al que llegaron, nunca lo pensé.
Yo fui más de tres veces a Sportivo (por Belgrano) y lo que te digo es que la gente de ahí es fabulosa. Te brinda todo. No sé qué les pasó ahora. Ellos no son así, por eso nos tomó tan por sorpresa...
Nunca pasé algo tan tremendo. Uno en lo personal está curtido en todo esto, pero ver a mis jugadores en la misma situación ...es terrible no poder hacer nada.
- El recibimiento no fue el mejor...
- Cuando bajamos con Omar (Sperdutti, presidente del club) vimos que la cosa no venía bien. Siempre, los visitantes entran por atrás, por la tribuna popular visitante y luego por un portón hacia los camarines. A nosotros nos hicieron pasar frente a la popular y platea local. Fue el mensaje para todo lo que se venía.
Cuando comenzó el partido yo estaba cerca de un portón, a unos metros de Gonzalo Torres (ayudante de campo que estaba dentro del campo de juego, ya que Carlos Sperdutti está suspendido). Al comenzar el partido, cuatro hinchas locales me comenzaron a pegar y me fui a la platea. Apenas me reconocieron comenzó todo el horror. Esto se agravó en el entretiempo, cuando bajé y no me abrieron el portón para ingresar a camarines. Fue ahí cuando unos 20 hinchas me pegaron hasta que una trompada me dejó en el piso. No me acuerdo de nada. Sé que ahora tengo moretones por todos lados. Sé que me pagaron patadas en el piso... me lo contaron. Yo no sentí nada.
Los jugadores se trenzaron en la cancha y una vez dentro del camarín nos robaron toda la indumentaria, ya que los hinchas locales ingresaron por una puerta de atrás y se llevaron todo. A esa puerta la pudimos trabar con armarios y otras cosas pero en el segundo tiempo quisieron derribarla. Si lo lograban, nos mataban. Tuve miedo.
-¿Hablaron con el árbitro?
- Estaba la gente del Consejo Federal, pero sólo observaron todo. No dijeron nada. El partido continuó y no pude salir del camarín. La violencia era cada vez más fuerte y más notoria hasta que Maipú hizo el tercer gol y ahí todo se desbandó. Fue terrible, le pegaron hasta al árbitro...”. Por Sergio Daniel Rio - Foto: José Gutiérrez