viernes, 16 de mayo de 2008

En Esquel contratan psicólogos para tratar el estrés

Equipos de salud mental trabajarán en las escuelas de Esquel para tratar el estrés que genera en los niños la constante presencia de cenizas del volcán Chaitén desde el 2 de este mes, que además alteró la vida cotidiana de todas las familias de ese pueblo del oeste de Chubut, informó el municipio local.

La ceniza volcánica suspendida en el aire no causó un impacto físico de importancia en la población, pero generó una situación de estrés considerable en los niños y, en menor medida, en los adultos, al alterar su vida cotidiana, explicó una fuente comunal.

Psicólogos y especialistas en salud mental organizarán talleres de expresión y reflexión con niños y docentes, con el objetivo de abrir un canal de comunicación ante el impacto que la lluvia de cenizas trajo a la población y la forma en que afectó a la vida cotidiana de los vecinos.
Alejandra Robles, profesora de Educación Física de Esquel, dijo que "la gente tuvo que aprender a convivir de una forma especial, ya que al no enviar a sus hijos a la escuela los mandan a casas de amigos y allí debieron aprender a convivir entre ellos".
 
"Ante esta decisión de los padres, se volvió a plantear entre los docentes de Esquel si la escuela en este caso debía funcionar como mecanismo de contención o meramente de enseñanza", expresó Robles.

El humor de los habitantes de Esquel cambió este jueves al caer una nevada tenue, por lo que pudieron por primera vez abrir las ventanas de sus casas para que entre aire, algo que no hacían desde el 2 de este mes cuando llegaron las primeras cenizas.

Muchos pobladores se animaron también a salir por primera vez a la calle sin barbijos, al percibir en el aire una cantidad menor de cenizas, aunque las autoridades municipales advirtieron que no era conveniente hacerlo, ya que aún había material particulado en suspensión.

El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que las imágenes satelitales no son claras respecto a si existe actividad en el volcán, a causa de la gran nubosidad que existe en toda la región. No obstante, informes provenientes de Chile en esta comuna indican que la actividad del Chaitén es constante y que la "pluma" de cenizas continuaba a una altura de 3 a 4 kilómetros, mientras que el pronóstico en la región del volcán anunciaba lluvias temporarias, con vientos del norte y noroeste de 20 a 30 kilómetros por hora.

La nevada de este jueves hizo que en la zona rural de Esquel la nieve se mezcle con la ceniza, lo que podría causar futuros inconvenientes en la calidad del agua potable, que en esa zona se extrae de ríos y arroyos cordilleranos.

Carina Araque, subsecretaria de Ambiente de Esquel, dijo a Télam que "una vez que la nieve se derrita, el agua se incorporará al suelo mezclada con ceniza, algo que en este momento no se puede prever que consecuencias tendrá en el medio ambiente, ya que esto se mide a través de los años".

Por esa razón, expertos en ambiente de la comuna, la provincia y la Nación monitoreaban el agua en forma constante, para verificar si contenía elementos que puedan ser nocivos para la población, como hierro, plomo, cobre, flúor, arsénico o sulfatos.

Un informe de especialistas que intervienen en el Plan de Contingencia elaborado por Chubut indican que hasta este jueves no existía en el agua ni el aire presencia masiva de elementos que puedan resultar nocivos para el ser humano.

Las muestras fueron tomadas en localidades de la comarca y, si bien manifestaron la presencia de algunos de estos elementos, están dentro de los parámetros normales de tolerancia humana.

Fuentes municipales indicaron que expertos en ambiente de la provincia y la Nación analizan la posibilidad de permanecer en Esquel durante algunos años, para monitorear la calidad del agua, que en toda la zona estuvo bajo los efectos de la ceniza.

En Neuquén, un informe del Ente Provincial de Agua y Saneamiento indica que "los parámetros fisicoquímicos de agua cruda que allí se controlan, tales como acidez y turbiedad, se mantienen en sus valores históricos normales". En Esquel, los habitantes compran bidones de agua mineral a razón de cuatro o cinco por familia y, consultados por Télam, remarcaron que sienten en el agua un gusto abrasivo.

El jefe de carabineros en Chaitén, Ricardo Contreras, dijo que el 90% de ese pueblo chileno está inundado por el desborde del río Blanco, por lo que descartó toda esperanza de que la gente pueda retornar a sacar los bienes que dejó en sus casas.

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