Chile. Los 4.500 habitantes de Chaitén, que debieron ser evacuados por las amenazantes erupciones del volcán del mismo nombre, pueden ver desde sus refugios cómo su pueblo es arrasado día a día, ahora por torrenciales lluvias que inundaron más del 90 por ciento de las casas.
Los desesperados habitantes del pequeño poblado del sur de Chile vieron por la televisión y en fotografías de las tapas de los diarios de ayer, cómo sus viviendas están inundadas por lluvias cuyas aguas en algunos lugares alcanzan los 50 centímetros y en otros un metro de altura, según los informes de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi).
"Es doloroso ver cómo nuestras casas, la de nuestros vecinos, están bajo el agua", dijo José Gallardo, uno de los evacuados, al canal estatal de televisión en Puerto Montt.
Aún cuando las lluvias disminuyeron ayer y las aguas comenzaron a bajar, se anuncia un nuevo frente de mal tiempo para las próximas horas.
Los sufridos habitantes de Chaitén, en la provincia de Palena, a unos 1.200 kilómetros al sur de Santiago, fueron evacuados de urgencia tras la primera violenta erupción del volcán Chaitén, el 2 de mayo. A unos 10 kilómetros en línea recta del pueblo, el volcán había estado en silencio por más de 9.000 años, según los vulcanólogos chilenos.
Tras soportar un enjambre de temblores que antecedió a la erupción, los 4.500 habitantes de Chaitén fueron evacuados en barcazas hasta el archipiélago de Chiloé, a unas cuatro horas por el océano Pacífico. Desde allí, la mayoría fue trasladada a Puerto Montt, unos 1.040 kilómetros al sur de la capital.
El material incandescente arrojado por el volcán arrasó con dos hectáreas de bosques que fueron a dar a los ríos Blanco y Rayas, que junto a las lluvias causaron los desbordes que inundaron Chaitén.
Pasada la primera semana de la evacuación, los desplazados rogaron a las autoridades para que les permitieran volver a su pueblo, por algunos minutos, para recuperar objetos indispensables, pero el gobierno no se los permitió y el miércoles prohibió entrar más adentro de un anillo de seguridad de 30 kilómetros, en torno del Chaitén.
Cuando persistían los ruegos por retornar, el río Blanco se desbordó el miércoles por la acumulación de cenizas y la caída de 120 milímetros de lluvias, inundando 90% de las 2.305 viviendas del pueblo, según informó el gobernador regional, Sergio Galilea.
Como la evacuación se realizó en menos de 24 horas, los chaiteninos salieron con lo puesto y ahora están repartidos por localidades distante entre 150 y 200 kilómetros de Chaitén, en Chiloé, Puerto Montt y Osorno. Varios centenares permanecen en casas de amigos, familiares y en escuelas convertidas en albergues.
Mientras que en la vecina Futaleufú, de los 2.000 habitantes de Futaleufú, permanecen unos 300. Carecen de agua potable, sus suelos también están contaminados y por horas quedan desconectados telefónicamente del resto del país. Agencia AP
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