"....buenas son las tortas", reza el final de un viejo refrán. Si no hay una cosa, vale munirse de otra, si no igual, al menos parecida. Afirmación aplicable también a la medición de la inflación, que muchas empresas en Mendoza empiezan a encargar a las consultoras privadas: la mayoría de ellas, aproximadamente unas 70 que se plegaron a la práctica, encomiendan su propio índice de precios para medir costos propios y decidir en consecuencia.
Actualmente, dos estudios, posicionados en ese nicho, atienden el grueso de la demanda específica. Se valen de un equipo de no más cinco a seis personas y usan el teléfono para hacer sus relevamientos, pero a los fines prácticos les alcanza para dar un IPC específico a empresas, un servicio que se incrementó en los dos últimos meses.
"En el caso de la construcción, lo que se busca es relevar los precios que varían según la demanda y la zona, y así afinar sus presupuestos", explica José Vargas, de Evaluecon.
El universo, según los encargados de los cálculos privados, es amplio: empresas de construcción, servicios profesionales de abogados o contadores, clínicas privadas, estudios profesionales de abogados que buscan ajustar tasas judiciales en litigios que les lleva un año o más. Indumentaria, proveedores de la vitivinicultura (vidrios, cartón), la industria alimenticia, turismo, recreación y hasta los sindicatos se interesan mes a mes en su propio IP.
Según Vargas, unos 56 clientes contrataron los servicios de su equipo. "Cada trabajo de medición tiene un margen de error de 3,5%", aclara.
Daniel Garro es otro de los investigadores que se dedican a la tarea y ofrece un valor agregado. "Como complemento calculamos una tasa de inflación en base a una muestra familiar".
Valor, su consultora, empezó con pruebas piloto en la época de los primeros controles de precios, en diciembre de 2006. "Para las empresas arrancamos el año pasado con los primeros "dibujos" del Indec", reseña Garro. Y bromea: "La verdad es que se lo agradecemos a Moreno, que nos facilitó las cosas y aportó a nuestro flujo de fondos".
Ahora Valor maneja una cartera de 20 empresas que le encargan seguimientos mensuales. Les ofrece un plus como encuestas de percepción de consumidores, gracias a un convenio con Nueva Imagen, otra consultora local.
Costos
Todo depende de la información pedida, los datos disponibles, la urgencia del cliente y hasta el tamaño de la empresa. Pero contar con un índice propio de inflación cuesta entre $ 500 y $ 3.000 mensuales.
El economista Sebastián Laza lo considera "un nicho interesante. Pero mientras más cercano al método oficial se pretenda, más encuestadores hay que contratar". Una estructura de 20 personas, por ejemplo, triplicaría el costo.
Las empresas son, todavía, reacias a reconocer lo que hacen. Lo demuestra Armando Carrasco, gerente regional de Asociart ART, que utiliza el dato como referencia para ajustar primas a sus asociados. "Actuamos en conjunto (con la consultora) para acercamos a un público que nos interesa", dice.
Incluso hay nombres asociados a otras disciplinas, como el ex nadador Gustavo Oriozabala, devenido en empresario del rubro. Además de construir piletas, el emprendedor mendocino importa de China accesorios para nadadores y su interés pasa por compensar índices relativos a la estacionalidad del negocio.
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