viernes, 16 de mayo de 2008

Pelea por la opinión pública

Hay sondeos que ya muestran trazos fuertes de fatiga social por el conflicto del campo. Más allá de la simpatía original de sectores medios urbanos por la protesta agropecuaria -espejo también de su inquina creciente contra el kirchnerismo- mediciones recientes revelan que tres de cada cuatro encuestados piden el final del conflicto.

Kirchner y la presidenta parecen haber percibido ese nuevo humor social más velozmente que los dirigentes del campo, muy tomados por la dinámica de su propio movimiento y notoriamente presionados por sectores de su base listos a pasarles por arriba si no consiguen respuesta favorable a todos y cada uno de sus reclamos. Pero bajo esa premisa es imposible negociar y sólo queda el camino del conflicto. Es evidente que entre los sectores del campo hay quiénes empujan hacia una táctica de confrontación permanente.

Con la contradicción evidente entre pedir audiencia a la presidenta y al mismo tiempo lanzar un nuevo paro por seis días, el peligro que el campo tiene ahora por delante es el aislamiento de los sectores que vieron con simpatía su reclamo.

La intolerancia del Gobierno, sus modos bruscos, algunas medidas notoriamente equivocadas, habían contribuido a fortalecer la posición de las entidades agropecuarias. Pero el humor social puede cambiar con mucha rapidez.

Aunque no soporta que le refrieguen el tema en público, el Gobierno ya admitió que debe discutir sobre las retenciones y modificar su postura original. El campo también sabe que -salvo alguna insensatez mayúscula- esa estación espera al final de este recorrido. Pero lo que se está librando en este momento es la nueva batalla por la opinión pública. Y ésa es una cuestión de pura política. CC

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