Los vecinos del barrio Paraguay (El Sauce) lucharon para que se construyera un Centro Integrador Comunitario en un terreno que la Unión Vecinal donó al municipio. Finalmente, el año pasado se habilitaron las instalaciones en ese conglomerado de 350 familias que no cuenta con una plaza ni, hasta ahora, un salón de usos múltiples. Sin embargo, miembros de distintas entidades que trabajan en la zona piden que allí se desarrollen más actividades de inclusión y que se terminen los detalles finales de la obra.
Héctor Carrizo, presidente del Centro Cultural Nuevo Milenio, explicó que, como el CIC es para la comunidad, la mesa de gestión del espacio se integró con representantes de diversos sectores, pero que de a poco se fueron alejando porque consideran que no está abierto a todos. De hecho, Nuevo Milenio tiene una murga de la que participan unos 40 jóvenes -así como un grupo de teatro con 20 chicos- y ensayan los sábados por la tarde, pero se han encontrado en más de una oportunidad con que no pueden ocupar el salón porque está reservado para algún festejo.
Por su parte, Alberto Pamelin, presidente del Consejo Consultivo de Buena Nueva, planteó que el espacio está desperdiciado porque no se desarrollan suficientes actividades. También indicó que cuando el centro de salud funcionaba en el inmueble de la unión vecinal (antes de que se construyera el CIC) había médicos de 7 a 19, mientras que ahora, que están en un espacio mucho más amplio, faltan profesionales.
En tanto, Francisco Sierra, presidente del Club Social y Deportivo Barrio Paraguay, consideró que sería necesario incorporar talleres de capacitación en oficios, así como un curso de informática, ya que en la zona hay situaciones de gran vulnerabilidad social y se debe incluir a los chicos y jóvenes.
Algunos representantes de entidades barriales se alejaron de la conducción comunitaria del CIC y optaron por reunirse en otro ámbito para elaborar una propuesta de una programación de actividades que podrían desarrollarse en ese lugar. "Queremos ver qué problemas hay en la zona y qué podemos hacer para resolverlos", planteó Héctor Carrizo.
Ana María Espósito, secretaria de la Unión Vecinal, señaló sin embargo que el CIC está abierto para todos. También comentó que iniciarán un taller de reparación de bicicletas que les donó un Juzgado y que están intentando crear una escuela informática comunitaria. Pero la mujer coincidió en que hacen falta más profesionales en el centro de salud, porque sólo hay cuatro especialidades y en los horarios de atención a veces únicamente hay enfermeras. Asimismo, comentó que el inmueble no se terminó y falta la puerta de entrada, no hay rampa para discapacitados y las bombas de agua fueron compradas pero no instaladas.
Por otra parte, planteó que el CEBA sólo recibe a jóvenes mayores de 16 años pero que los chicos entre 12 y 15 años no tienen posibilidad de completar octavo y noveno. La mujer comentó que tuvieron una reunión con el intendente Alejandro Abraham para hablarle sobre estos temas y que el jefe comunal se comprometió a realizar las mejoras y solicitar a la provincia el envío de más médicos (pese a que el funcionario expresó a Los Andes no estar al tanto de ningún reclamo).