En la madrugada del lunes desvalijaron una casa en una zona rural de Junín. El robo se produjo mientras no había nadie en la vivienda, y los delincuentes hicieron varios viajes por entre las viñas para sacar los muebles y electrodomésticos. Sin embargo, la ceniza dejada por una estufa permitió a la policía seguir el rastro y detener a uno de los autores con las manos en la maza.
El hecho ocurrió a las dos de la madrugada del lunes, cuando al menos dos delincuentes ingresaron a la propiedad de Víctor Guido Ranzuglia, cuya casa está ubicada en ruta 60, al este de calle Molino Viejo. La vivienda permanece la mayor parte del tiempo desocupada, por lo que los delincuentes no tuvieron ningún apuro en sacar los muebles, aunque debieron caminar toda la noche para ocultarlos en otra casa que queda a un kilómetro de allí.
Así, durante más de cuatro horas, los ladrones fueron y vinieron por entre las viñas llevando una mesa, las sillas, el televisor, la cama, el modular, una máquina de coser, un juego de sillones, el colchón y hasta una estufa salamandra, cuyo reguero de cenizas orientó después a los pesquisas de la comisaría 19. "Entre idas y vueltas calculamos que deben haber caminado más de diez kilómetros", dijo una fuente policial.
Pero el esfuerzo realizado para trasladar el abultado botín de poco le sirvió a la banda, ya que la policía pudo seguir el rastro de cenizas dejado por la estufa hasta una vivienda a un kilómetro al este de allí, sobre el costado sur de la ruta 60. Luego del allanamiento ordenado por el primer juzgado de Instrucción, se recuperó lo robado y quedó detenido quien sería uno de los ladrones, Mario Rafael Salazar, de 29 años, acusado ahora de robo simple. / Javier Hernández