En el interior del volcán Chaitén, la actividad sísmica continúa. Y aunque nadie puede precisar si volverá a haber una erupción violenta, ayer la ciudad de Esquel tuvo su primer respiro gracias a la dirección del viento, que empujó las cenizas que aún emite y el remanente que está depositado en las calles de la ciudad. Además cinco camiones atmosféricos comenzaron a "aspirar" esos residuos.
Según explicó Evaristo Melo, director general de Defensa Civil de Chubut, ayer se registró una débil emisión de ceniza del volcán que ingresó al territorio argentino por el noroeste de Chubut y afectó principalmente a las ciudades de Cholila, Epuyén, El Hoyo y Lago Puelo. Por eso, en el centro de Esquel el cielo amaneció más limpio y los contornos de las montañas volvieron a distinguirse.
Además, se registró una abundante nubosidad que avanzó desde el Océano Pacífico, que impidió ver la columna de cenizas en las imágenes satelitales. Esa nubosidad, provocó ayer la ilusión de futuras lluvias.
Todavía vistiendo barbijos y sin querer creer que la mejoría puede ser efímera, muchos empezaron a baldear las veredas y a limpiar los parabrisas de los coches. En los hoteles, atacaron pisos, techos y frentes con hidrolavadoras. El gobierno provincial, además, contrató cinco camiones atmosféricos que ayer comenzaron a aspirar las cenizas y despejar las calles.
Pero pese a los deseos, el Chaitén no se ha calmado. Según informaron científicos del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile, continúan los sismos en su interior y ayer llegaron a una profundidad de entre 5 y 8 kilómetros. Por eso advirtieron que aún podría producirse una violenta explosión volcánica. CC