Oriente medio
lunes, 12 de mayo de 2008
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Combates Varios militantes chiítas fuertemente armados recorren las calles del sur de Beirut.

Persisten los combates en varias ciudades del Líbano

Los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y militantes de la oposición se registraron principalmente en zonas de mayoría drusa. Aparente calma.

AP

Beirut. Pese a una vuelta a la calma generalizada en Beirut y el despliegue del ejército, ayer estallaron nuevos combates en varios puntos del Líbano, que de este modo vivió su quinto día de enfrentamientos entre partidarios de la oposición y del gobierno.

El ejército libanés, tradicionalmente responsable de mantener el orden, tomó posiciones en todo el país, en especial en Beirut y en la entrada norte de Trípoli, la gran ciudad costera del norte del país, de mayoría sunita, donde los combates librados ayer causaron un muerto y cinco heridos.

Durante el día, violentos combates se sucedieron entre partidarios del gobierno y militantes de la oposición en varias zonas de mayoría drusa en el sudeste de Beirut, informaron varios testigos.

En la capital, los grupos armados chiítas de la oposición habían desaparecido de la zona oeste, tras haber tomado su control el viernes y haberlo cedido a los militares.

La tensión seguía presente en todo el país, como lo demuestran los combates de ayer y el mantenimiento de las barricadas, sobre todo las que bloquean la carretera de acceso al aeropuerto internacional de Beirut, al sur de la capital, que seguía cerrado ayer. Un responsable de la oposición liderada por Hezbollah declaró que este eje, así como otras carreteras, seguirían bloqueadas.

En Trípoli, una mujer murió y varias personas resultaron heridas en los combates durante la mañana de ayer, anunció un responsable de los servicios de seguridad, añadiendo que unas 7.000 personas habían huido cuando empezó la violencia con ametralladoras y lanzacohetes.

El saldo de los cinco días de combates fue de 42 muertos y 164 heridos, según los últimos datos comunicados por los servicios de seguridad libaneses. Los combates enfrentaron a partidarios sunitas de la mayoría gubernamental de Beirut con alauitas, una rama disidente de los chiítas pero leal al movimiento Hezbollah apoyado por Siria e Irán.

Sin embargo, el sábado, Hezbollah y sus aliados de la oposición dieron una señal de conciliación al empezar a retirar a sus militantes de los barrios del oeste de Beirut que tomaron el viernes.

La oposición chiíta respondió así al llamamiento del ejército, en cuyas manos dejó el gobierno el restablecimiento de "la paz civil" en Líbano, no sin advertir que continuaría con su movimiento de "desobediencia civil".

El primer ministro, Fuad Siniora, dirigió un mensaje al país en el que pidió al "ejército imponer la seguridad (...) y retirar a los hombres armados de las calles inmediatamente".

Siniora pidió a los libaneses que guardaran un minuto de silencio el domingo al mediodía para mostrar su rechazo a la violencia. Este acto fue seguido masivamente en todo el país.

En un intento por lograr calmar la situación, el ejército anunció la suspensión de las recientes decisiones gubernamentales contra Hezbollah, causa de los combates.

Así, el ejército pidió a los hombres armados que se retiraran de las calles pero también decidió reintegrar en su puesto al jefe de la seguridad del aeropuerto, Wafic Chukair, a quien el gobierno había destituido acusándolo de ser un hombre cercano a Hezbollah. Agencia AFP

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